Europa

Marx, entre la reflexión histórica y la división

En el bicentenario del nacimiento del pensador hay quienes reconocen su legado y quienes lo relegan.

Estatua de Marx en Alemania

En Alemania se conmemoró este sábado el bicentenario del nacimiento de Karl Marx con la inauguración de una estatua del filósofo obsequiada por China.

Foto:

Wolfgang Rattay. Reuters

05 de mayo 2018 , 10:00 p.m.

El bicentenario del nacimiento del filósofo alemán Karl Marx, conmemorado este sábado en Alemania, resucitó el debate sobre su pensamiento. Casi 30 años después de la caída del Muro de Berlín, con cicatrices de la Guerra Fría aún visibles, Marx sigue provocando división. Y no solo en el plano político-ideológico, sino también entre los economistas.

Para algunos, el autor de 'El capital' fue un erudito visionario que diagnosticó antes que nadie los males que conlleva la economía de mercado. Para otros, es el padre espiritual de las dictaduras de corte comunista.

Por eso, la conmemoración del bicentenario del filósofo alemán tuvo lugar ayer en medio de la controversia en Tréveris, su ciudad natal. Solo en esta ciudad de Alemania hay cerca de 600 actos conmemorativos de distinta índole. Entre ellos, la inauguración de una estatua de bronce de 5,5 metros, que fue un regalo de China, país que sigue siendo comunista.

Ese homenaje hizo rechinar los dientes de las víctimas de la represión en la desaparecida República Democrática Alemana (RDA). “Marx puso los pilares sobre los que se construyeron las dictaduras comunistas hasta la actualidad”, lamenta Dieter Dombrovski, presidente de la Unión de Grupos de Víctimas de la Tiranía Comunista.

Pero para otros, Marx, quien falleció en Londres en 1883, no puede ser considerado culpable de las derivas leninistas, estalinistas o maoístas que afirmaban poner en práctica su pensamiento.

Sus ideas y su filosofía se vieron desacreditadas por el hecho de que el antiguo régimen alemán tratara a Marx como un dios y sus pensamientos, como palabras del evangelio”, señala Rainer Auts, director de la empresa encargada de supervisar las exposiciones sobre Marx para el bicentenario.

Para Auts, la conmemoración debe permitir explicar al autor sin “glorificarlo o vilipendiarlo”, ya que en su opinión su pensamiento sigue teniendo ecos en el mundo contemporáneo.

De hecho, las derivas del capitalismo, con sus manifiestos abusos en los últimos años, relanzaron el interés por las teorías de Marx sobre la opresión de las masas por la burguesía, formuladas durante la primera Revolución industrial.

En Marx hay algo intemporal. La crisis económica y financiera desde 2008 desempeñó sin duda un papel para que los economistas contemporáneos de renombre reconozcan ahora su papel de teórico”, explica Auts.

Entre los economistas hay quienes prefieren relegarlo al olvido y quienes creen que sus análisis siguen siendo pertinentes en el siglo XXI. Su legado “se limita a los círculos académicos o intelectuales, pero el marxismo en los grandes partidos de izquierda es inexistente”, afirma Memphis Krickberg, sociólogo y teórico marxista francoalemán.

Franz Dietrich, profesor de historia de pensamiento económico de la Escuela de Economía de París, cree por su parte que la popularidad de Marx también ha caído entre los economistas.

“El marxismo ha perdido influencia”, asegura este investigador. “El pensamiento económico dominante, con sus modelos y paradigmas, es cada vez más estándar y uniforme”.

Para el francés Thomas Piketty, autor de El capital en el siglo XXI, que se refiere a la obra del filósofo, “la reflexión de Marx tiene sobre todo un interés histórico”. “El error fue haberlo considerado como un profeta, haber considerado su teoría como un modelo de lo que había que hacer”, señala.

Otros economistas consideran que el marxismo tiene plena validez hoy en tanto que permite explicar y entender las columnas vertebrales del liberalismo del siglo XXI.

El que lee Marx hoy en día “estará sorprendido de descubrir la imagen de un mundo que se parece mucho al nuestro, que vacila con la innovación tecnológica”, afirma el economista griego Yanis Varoufakis, exministro de Finanzas y una de las figuras de la izquierda radical europea.

“En esa época (...) el desafío era la máquina de vapor (...). Ahora es la inteligencia artificial y la automatización”, añade el investigador en un artículo publicado en The Guardian.

Curiosamente, también los economistas liberales elogian las teorías marxistas. “Hoy observamos en los países (ricos) la evolución que Marx había previsto”, como la caída de los salarios en detrimento de la remuneración de los accionistas, escribe en una nota reciente el economista de Natixis Patrick Artus.

“Vivía en una época muy parecida a la nuestra. El sector agrícola estaba entonces bajo la amenaza de la automatización, como hoy lo están el sector secundario y terciario”, asegura por su parte Ulrich Kater, el economista jefe de Dekabank.
En mayo del 2017, incluso el semanario 'The Economist', conocido por sus posiciones ultra liberales, pareció dar apoyo a los laboristas británicos que fueron criticados por rendir un homenaje al filósofo alemán.

“Hay mucho que aprender de Marx”, dijo entonces esa publicación, que aseguró que el filósofo predijo fenómenos como la concentración de poder en manos de unos pocas empresas o el peso enorme del sector financiero.

“El problema con Marx no es que su análisis sea absurdo (...) sino que el remedio que propone sea peor que la enfermedad”, según 'The Economist'.

AFP 

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