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Actualizado 03:05 p.m. - miércoles 23 de abril de 2014

Mundo 01:00 p.m.

La lucha de Coy, una niña que nació en el cuerpo equivocado

La lucha de Coy, una niña que nació en el cuerpo equivocado

Coy Mathis asumió estéticamente el rol femenino hace un año.

Foto: Reuters

Coy tiene 6 años y sus primeras palabras fueron: 'soy una niña'. Ahora sufre rechazo educativo.

Pese a haber nacido como hombre, los padres de Coy Mathis - Kathryn y Jeremy- notaron desde sus 18 meses de vida que tenía una notoria preferencia por las cosas de niñas. Pero la situación se tornó más evidente cuando aprendió a hablar.

“Soy una niña”, dijo a los tres años, y su familia, de Fountain, Colorado, sufría al ver a Coy llorando al pensar en un futuro con barba o rehusándose a salir a la calle vestida acorde al sexo que había nacido.

"Comenzó a ser obvio para nosotros que le era realmente incómodo ser un niño", aseguró a los medios estadounidenses Kathryn. “Quería saber cuándo lo llevaríamos al doctor para que ‘le diera’ partes de niña, así, su cuerpo sería de mujer”, recuerda.

Tras varias visitas a pediatras y psicólogos, se confirmó que Coy era transexual y bajo la recomendación que los expertos dieron, de “dejarla vivir tal como ella es”, la familia Mathis ayudó a Coy a comenzar una transformación que no ha estado exenta de polémicas más allá de su entorno.

Hace un año, a los tres meses de comenzar kínder, Coy –hoy de 6 años- pudo asumir estéticamente el género con el que siempre se ha sentido identificada. Después de pasar por la ansiedad y depresión que le daba el usar su cabello corto y la ropa de niño, hoy es feliz y más sociable mostrando su pelo largo y poniéndose vestidos. Incluso, su madre ha asegurado que dejó de ser rebelde y subió sus notas en el colegio.

Reconocida como mujer en su pasaporte y carnet de identidad, en su curso la aceptaron aparentemente, de buena gana, sin hacer grandes diferencias. Pero al pasar a la primaria, en el curso equivalente a primero básico, las cosas se pusieron más difíciles para la menor, cuando el distrito escolar de su zona, envió una solicitud al director de su colegio, Eagleside, exigiendo que Coy dejara de usar el baño de mujeres, junto al resto de sus compañeras, y se restringiera a utilizar el de niños, el de profesores, o alguno privado.

“Al forzar a Coy a usar un baño diferente del de las otras niñas, el colegio le está achacando un estigma, el bullying y el acoso. La escuela tiene la oportunidad de cambiar esto y enseñar a sus compañeros una valiosa lección sobre la amistad, el respeto y la justicia básica”, argumenta en estos días Michael Silverman, del Transgender Legal Defense & Education Fund, y representante de los Mathis, quienes no tardaron en presentar una queja formal, apoyados por la ley de antidiscriminación que rige en su Estado.

Ésta establece que los transexuales tienen el derecho a usar los baños que coincidan con su identidad de género, por lo que para la familia de Coy, se estaría pasando a llevar a la menor.

Por su parte, el abogado del distrito escolar, W Kelly Dude, ha señalado a CNN que a medida que Coy creciera, con el correspondiente desarrollo de su cuerpo y genitales, sería incómodo para sus compañeras y los padres de éstas que continuara entrando al baño de mujeres.

Por estos días, y en medio de este enfrentamiento legal, Coy y su familia han sido rostros frecuentes en los medios de EE.UU., donde no se han escatimado en preguntas del tipo ¿cómo avalaron su cambio de género, a tan temprana edad?

Ante eso, las voces de varios expertos han salido en defensa de la familia, asegurando que existe una gran diferencia entre las dudas que se puedan tener sobre un niño que muestra preferencia por ropa y juguetes de niña - algo que puede ser considerado normal-, a uno que asegura ser y sentirse mujer.

“Los niños transexuales tienen la necesidad de decir ‘no soy la persona que piensas que soy’”, aseguró la directora del Child and Adolescent Gender Center, a la revista Time, consultada acerca de este comentado caso.

Asimismo, los padres de Coy han señalado que se sienten tranquilos por haber apoyado tempranamente a su hija, ya que se le hará más fácil en su adolescencia tomar los medicamentos hormonales que le eviten el trauma de desarrollarse como hombre y, pasados los 16 años, someterse a la cirugía, si así lo quisiera, para cambiar su sexo.

Ante la exposición mediática de la menor, quien en estos días está siendo educada en su casa hasta recibir una respuesta de la División de Derechos Civiles de su Estado, su madre aseguró que para los Mathis es importante hablar públicamente del tema, ya que son conscientes de que mucha gente vive y ha vivido hechos similares y que como familia, quieren “ayudar a crear una sociedad en la que esté bien ser quien eres”.

“Queremos que Coy regrese al colegio para que esté con sus profesores, sus amigos, y sus hermanos, pero tememos enviarla de vuelta, sin antes saber que la tratarán con justicia. Ella solo tiene 6 años y no queremos que una de las primeras experiencias de nuestra hija sea que la comunidad le diga que no es lo suficientemente buena”, dijo Kathryn a ABC News.

EL MERCURIO (GDA)

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