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Actualizado 10:04 p.m. - sábado 19 de abril de 2014

Mundo 06:21 a.m.

Diario de un 'pollero' que lleva inmigrantes de México a EE. UU.

Diario de un 'pollero' que lleva inmigrantes de México a EE. UU.

Foto: El Universal de México

La patrulla estadounidense detuvo en el 2009 a 463.000 indocumentados en la frontera con México.

Pedro González* es uno de ellos. No fue su primera ni su última vez.

16 años. Origen: Tlaxcala (México). Destino: California (EE. UU.). Cuatro días caminando por el desierto. 800 dólares de pago para el 'coyote'. Retén de la inmigración próximo en el camino. Dos días esperando, escondidos al pie de la carretera, para poder pasar. Se acaba el agua.

"Unos se estaban muriendo, otros se desesperaron. Los que no
aguantaron se entregaron, los demás tomaron de sus propios orines". El levantón en la frontera. Horas en camionetas destapadas, acostados "todos como sardinas".

19 años. Los Ángeles: De nuevo en México. "Te puedes devolver en avión o en carro. Para salir de EE. UU. no te piden papeles ni nada. Mis planes eran quedarme en mi país, pero no me hallé. Allá tengo más dinero". Segundo paso por la frontera como 'pollo'. 900 dólares para el coyote (y eso con descuento). Semana y media para llegar.

21 años. Los Ángeles (California). Trabajo de soldador de crematorios. "Me arriesgo y voy a arreglar una máquina de la compañía en un lugar que está pegado en la frontera". Retén de la 'migra': indocumentado. "Tú eres mexicano. Te vas mañana, deportado para México".

Tijuana. Altar (Sonora, México). A la semana siguiente: 1.300 dólares al 'coyote', tercera pasada por el desierto hacia los Estados Unidos.

En el ambiente en el que se mueve Pedro González ser 'coyote' no es algo malo. Creció viendo a su cuñado que era 'pollero'; oía hablar de viajes y del peligroso cruce por la frontera a EE. UU., como si fuera un paseo a la montaña. Pasó una vez, pasó dos veces, pasó...

"Unos camaradas me habían platicado que, si le quería entrar al negocio, podía ganar yo de 1.000 a 1.500 por semana".

Un 'coyote' no trabaja solo: tiene un equipo para coordinar todo el viaje de los inmigrantes. Hay quienes conducen en México y llevan a los grupos hasta donde se inicia la caminada; otros, los recogen en camionetas en la frontera cuando llegan a Estados Unidos e incluso hay chequeadores para evitar que las autoridades frustren sus planes.

Arizona. La ambición: "Les dije que no me perdía en el desierto para que me dieran la chamba, aunque dije que manejando era más cabrón, porque sabía que caminando no la iba a hacer".

Primer viaje. 12 personas en una camioneta. "Me dieron un mapa y me fui manejando hasta Nueva York dejando gente". De 45 a 50 horas. En todo el trayecto no hay paradas. "Si te para la Policía, te echa a la migra. Todo ese tiempo comen sólo una hamburguesa, porque son 'pollos', pos no les puedes dar de tragar mucho, son 'pollos', tienen que tragar lo que tú les des. Si trabajas por comisión y te gastas mucho en los 'pollos', ganas menos. Mientras menos coman más te toca".

Los 'coyotes' arreglan las camionetas donde transportan a los 'pollos': les ponen tacos en las llantas para que no se note el peso de que llevan a tantos y tampoco cubren a los que van acostados, para no levantar sospechas y que no los detenga la Policía.

22 años. "¿Te avientas por cinco 'pollos'?" "¡Simón! Me voy con cinco. Me empecé a meter en la caminada". Ya hay que pagar comisión a la mafia por el paso de los inmigrantes. "Traté el precio de los 'pollos'. Mil pesos (100 dólares) son la cuota por cada uno.
Ellos fueron tomando el control de todos los inmigrantes. Esa fue la forma de controlar el territorio. Ellos están en la frontera porque es el cruce de 'burreros'".

"Dios me libre de que se me muera uno". Por fin, Pedro deja entrever que sí hay algo que lo toca.

"Le pregunté a otro guía. '¿Ves ese cerro? -me dijo-, pues vete hasta allá, derecho y abajo de ese cerro tienes que llegar'. Me aviento toda la noche sin parar, camino medio día, llego a la carretera".

Todo salió bien.

"La planta del pie se les hace bien fea, se les cae la piel y les sangra, y aún así tienen que caminar. Se siente feo verlos cómo es que van sufriendo. Pero, pues no queda de otra, es un trabajo: si no se mueven se quedan".

Segundo viaje a pie. Como 'coyote' por el desierto. "Camino tres horas con siete 'pollos' y me agarran. Me cae el 'mosco' y me prende la luz roja. Me echo a correr, pero las patrullas llegan de volada. Me rodearon: estaba cansado, me tiro en el piso, me esposan y me meten en las perreras".

De vuelta a México. "Me sacan a las 6:00 de la mañana a México y ese mismo día le vuelvo a intentar con el grupo. Luego de cinco horas, ya llegando a la carretera, nos vuelven a agarrar. Esa vez me les escapé; los otros güeyes no corrieron. Me les escondí y estuve como dos horas esperando. Busco a los que quedan, pero no aparecen. Llega la noche y pos ni modo, tal vez los deportaron.
Busco a la migra y me entrego. Me sacan otra vez pa' México".

Existen modalidades de trabajo para los coyotes, pero en ninguna de ellas tienen garantías, más que el dinero, cuando resultan viajes. Dependen solo de su rapidez para escapar, su habilidad para mentir, su paciencia para esperar y su sangre fría para salvar su vida y dejar que los 'pollos' salven la de ellos. Algunos grupos que se dedican al 'coyoteo' pagan 150 dólares por persona y los demás gastos del viaje corren por cuenta del cabecilla que dirige el negocio. En otros, el dinero se obtiene completo y de ahí se sacan los gastos.

"A veces me llevaba yo 1.000, 1.200, 1.400 por viaje".

El cabecilla no arriesga nada. "Si tú eres guía tú no importas; si tú te pierdes a medio desierto no importas pa' nadie. El cabecilla no iba a arriesgar nada por mí".

México. "Por esa ruta está muy caliente". Nueva ruta: Cananea. "Por ahí está más feo". Tres noches con sus dos días caminando por la montaña. La tercera es la vencida. "Esa vez sí logré entrar.
Volví a manejar".

Varios meses llevando pollos por todo Estados Unidos otra vez. "Me agarraron en Colorado manejando". Policía estatal: "Estás traficando con gente". Tercera vez detenido: un mes en la cárcel esperando ver al juez.

"El policía me acusó, pero la 'migra' no. Necesitan tener bases sólidas para hacer una acusación legal. Pido al juez mi salida voluntaria y me mandan para México".

Tijuana. "Les vuelvo a hablar: '¿Pa' cuando hay salida?' Me voy para Cananea, me paso otra vez y llego a manejar. Se te vuelve rutina". La cárcel: "La primera semana es horrible, te pones a pensar que no vale la pena lo que ganas por lo que estás ahí; pero, una vez que sales se te olvida".

Ohio. "Estoy trabajando para otros. Cuatro o cinco viajes y me agarran otra vez. Me echo a correr... me echan al perro y me tengo que rendir".

Cargos: restricción de líneas oficiales, no porta licencia, huye de la autoridad. La cárcel de nuevo. "Si yo podía pagar una fianza me dejaban libre esperando ir a Corte, afuera".

Arizona. Bajo fianza. "Le debo a mi carnala los 5 mil dólares de la fianza". Hay un levantón. "No puedo manejar, pero aprovecho y me voy a llevarle, en pago, un carro a Los Ángeles". Chofer cansado...
"Se me ocurre, por güey, sabiendo que no podía manejar, por ganarme 1.500 esa noche". Sheriff en el camino. Nueva detención, estando bajo fianza. "Yo no corro. Me acusan de nuevo de tráfico de gente". Dos meses en un Centro de Detención para Inmigrantes. "Me acusaron formalmente de contrabando de personas". Los cargos se caen por falta de pruebas. "No me podían acusar de 'coyote' si un 'pollo' no me acusaba". Deportado a México. Se le prohíbe la entrada por 10 años.

23 años: El desierto otra vez. "Regresé a Los Ángeles, pero ya nada de caminar, ya nada de manejar". Ya no era 'pollo', ya no era 'coyote', pasó como por su casa. "Eran camaradas míos. Ya no pagué sino 300 dólares y caminé con ellos. Nos fuimos echando desmadre".

Los Ángeles. Desempleado. "Ya no hay trabajo; ahorita está muy difícil".

Oregon. Comprador y vendedor de carros. "Ahí me agarraron la última vez. Me paró la Policía por una luz rota. Me sacaron otra vez". Deportado, con 20 años sin entrada.

24 años. México: "Ya tenía yo como 14 o 15 agarradas". Dos años o más en el negocio. "Me agarraron un chingo de veces en el desierto y en EE. UU. De ahí es que estoy aquí, hace como tres o cuatro meses. Estuvo chido, ¿no?". Ya no lo volvería a hacer. "Una vez llegué a juntar 8.000 dólares en un mes y eso me gastaba. El dinero... As it comes, as it goes (Como viene, se va)".

Ahora vende pollos pollos. Asados. "Pollo del que se come (risas). Tengo la ilusión de criar pollos y expandir el negocio".

*El nombre fue cambiado.

Glosario del 'pollero'

Pollero: 'coyote'. Guía que lleva a grupos de inmigrantes de México hacia EE. UU.

Paso o coyoteada: cruce de indocumentados desde México hasta EE. UU., por el desierto de Arizona.

Pollo: persona que viaja y paga a los 'coyotes' para que lo pasen hasta Estados Unidos.

Levantón: cuando, al llegar a la frontera, un carro recoge a los 'pollos' para entrarlos a EE. UU.

Chequeador: quien avisa si hay retenes al convoy de los indocumentados.

Burrero: quien transporta droga y cruza la frontera para ingresarla a EE. UU.

Mosco: helicóptero de las autoridades de inmigración, que vigila el desierto.

Migra: autoridades de inmigración.

Perrera: patrullas donde transportan a inmigrantes detenidos.

Maria Luisa Tabares Tangarife
Para EL TIEMPO

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