EEUU y Canadá

Traductora del FBI se casó con un miembro del Estado Islámico

Daniela Greene, de 38 años, contrajo matrimonio en Medio Oriente para espiar a su pareja.

fbi

Greene nació en la antigua Checoslovaquia y fue educada en Alemania.

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03 de mayo 2017 , 12:26 p.m.

Daniela Greene era traductora del FBI cuando decidió viajar a Siria para casarse con un miembro del Estado Islámico que, precisamente, le había sido encargado investigar. A pesar de que su viaje a Medio Oriente ocurrió en 2014, su historia se mantuvo en secreto y sólo se dio a conocer esta semana, poniendo en tela de juicio la seguridad del aparato de investigación terrorista estadounidense.

Los antecedentes del caso de Greene fueron hechos públicos en primera instancia por la cadena norteamericana CNN. En base a la información revelada por dicho medio, no hay nada en el pasado de esta mujer de 38 años que permitiera sugerir que algún día se convertiría en la esposa de un terrorista internacional. Nació en la antigua Checoslovaquia y fue educada en Alemania.

Siendo muy joven se casó con un ciudadano estadounidense y decidió viajar a Norteamérica para vivir con él. Allí, fue a la Universidad de Cameron, en Oklahoma, y más tarde completaría una maestría en historia en la Universidad de Clemson.

"Ella era realmente muy trabajadora (…) fue una de nuestras mejores estudiantes, era lo que yo pensaba", relató Alan Grubb, quien fuera su profesor en Clemson. Gracias a su gran manejo del alemán, en 2011 Greene logró el puesto de lingüista en el FBI.

Su contratación no fue simple, pues debió pasar por una serie de pruebas de aplicación, además de ser investigada a profundidad, antes de ser autorizada para dicho rol.

En enero de 2014 fue transferida a Detroit, donde se le asignó un caso de investigación que implicaba el seguimiento de un terrorista alemán denominado 'Individuo A'. Éste era Denis Cuspert, un rapero que se había convertido en reclutador yihadista y que meses después se convertiría en su esposo.

Huída a Siria y arrepentimiento

Antes de ser radical, Cuspert era conocido en Alemania como Deso Dogg. Tras una corta y algo exitosa carrera en la música, su vida cambió cuando fue víctima de un grave accidente automovilístico.

Tras ello, dejó el mundo del espectáculo y se convirtió al islam, adquiriendo el nombre de Abu Talha al-Almani. Las letras de sus canciones cambiaron, llegando a alabar a Osama Bin Laden en una de ellas. En 2012 salió del país europeo y, según antecedentes, se radicó en Siria como miembro del grupo terrorista.

Dos años después, Greene seguía los pasos de Cuspert, investigado en Europa y Estados Unidos, logrando detectar números de teléfonos y cuentas en internet que notificó a las autoridades. Sin embargo, habría mantenido un "acceso exclusivo" a una de ellas: Skype.

En abril de 2014 un video de Cuspert jurando lealtad al Estado Islámico se dio a conocer. Dos meses más tarde, la traductora del FBI solicitó permiso mediante formulario, para realizar un viaje al extranjero. Afirmó que pretendía visitar a sus padres a Alemania, pero mintió. Nunca compró los pasajes a Munich, pero embarcó un vuelo a Estambul, Turquía.

Luego, cruzó a Siria con la ayuda de Cuspert. Ambos se habrían casado al poco tiempo; no obstante, a comienzos de julio, la mujer comenzó a mostrar arrepentimiento.

En una serie de correos enviados a una persona en EE.UU. (no identificada), afirmaba que "no sé qué tanto vaya a durar aquí, pero eso no importa, es un poco tarde". Finalmente, el 1 de agosto de ese mismo año, sólo cinco semanas después de concretar su viaje a Medio Oriente, se emitió una orden de arresto secreta en su contra y el 8 de agosto fue detenida en Estados Unidos. De alguna manera había logrado escapar de las redes del grupo yihadista y abandonar Siria.

Expediente secreto

Mientras se encontraba detenida en EE.UU., en noviembre, los fiscales que estaban a cargo solicitaron que el caso de Greene permaneciera en confidencialidad, argumentando que de ser conocido públicamente, se podría poner en riesgo tanto a la mujer como a la investigación.

Luego vino una serie de audiencias y declaraciones secretas, entre las cuales Greene se declaró culpable. Paralelamente, Cuspert fue declarado "terrorista global especialmente designado", lo que significa que era alguien que amenaza la seguridad estadounidense.

Ya para abril de 2015 los fiscales determinaron el fin de la colaboración de la ex funcionaria federal. Un persecutor aseguró que la mujer había puesto al país en grave riesgo. Sin embargo, afirmó que tuvo una colaboración "significativa, duradera y sustancial" con la investigación, intentando "corregir sus agravios" y "ayudar de nuevo al país".

A diferencia de otros ciudadanos que han sido acusados de intentar viajar a Siria para unirse al Estado Islámico, Greene fue sentenciada a permanecer sólo dos años en una prisión federal.

Fue liberada en agosto de 2016 y hoy trabaja como empleada de un hotel, intentando mantener una vida de bajo perfil ante el miedo de correr algún peligro.

El caso de esta traductora ha puesto en alerta a las autoridades estadounidenses, que se preguntan cómo fue que una funcionaria gubernamental, sin ningún antecedente que pudiera predecirlo, decidiera dar la espalda a Estados Unidos para revelar información confidencial sobre terrorismo y para unirse a un grupo radical islámico.

EL MERCURIO / GDA

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