EEUU y Canadá

Veto migratorio de Trump sufre segundo revés ante las cortes

Un tribunal rechazó este domingo restablecer la orden que impide entrada de ciudadanos de 7 países.

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En varios aeropuertos, ciudadanos recibieron a musulmanes que llegaron a EE. UU. el fin de semana.

Foto:

Astrid Riecken / EFE

05 de febrero 2017 , 11:33 p.m.

La pelea por la orden ejecutiva que firmó el presidente Donald Trump y en la que se veta el ingreso a EE. UU. de ciudadanos de siete países de mayoría musulmana se trasladó este fin de semana a los estrados judiciales, donde una corte de apelaciones decidió este domingo mantener suspendida aplicación de la medida de manera temporal.

Desde que la anunció el pasado 27 de enero, la polémica orden de Trump ha generado más de 40 demandas ante diversas cortes del país que buscan bloquearla. Sin embargo, sus efectos habían sido locales y de muy corta duración.

Pero el viernes pasado, el juez federal James Robart decidió dar la razón a una querella elevada por los estados de Washington y Minnesota en la que se pedía anular los efectos de la orden a nivel nacional.

Según Robart, los estados en cuestión lograron demostrar que la orden podía representar un riesgo de “daño irreparable” para las personas afectadas.

La medida ejecutiva del presidente, vista por muchos como “antiinmigrante”, suspendió por 90 días el ingreso al país de ciudadanos de Irak, Siria, Irán, Libia, Somalia, Sudán y Yemen, alegando que en ellos existe una amenaza terrorista que podría trasladarse a suelo estadounidense.

La orden también puso freno por cuatro meses al programa de refugiados que permite el ingreso a EE. UU. de ciudadanos de esos países que son perseguidos o están en peligro de muerte.

La administración Trump contestó a la decisión de Robart y pidió a la Corte de Apelaciones del noveno circuito –que está por encima de Robart– anular de inmediato su concepto y restituir la orden migratoria. Usando palabras muy fuertes, el Departamento de Justicia alegó que el juez había excedido su mandato y estaba causando un daño al público y a la seguridad nacional.

“Las cortes no tienen capacidad para poner en duda la decisión de un presidente sobre riesgos futuros. No tiene acceso a información clasificada sobre las amenazas que plantean organizaciones terroristas en otros países, sus esfuerzos para infiltrarse y los vacíos en los procedimientos para impedir su ingreso”, argumentó la Administración en el documento que presentó a la Corte.

Decisión temporal

El Gobierno también alega que una ley aprobada por el Congreso otorga al presidente el poder de vetar a ciudadanos de otros países cuando determina que existe un riesgo para la seguridad nacional.

Pero la Corte de Apelaciones negó ayer la petición de Trump y dejó en vigor la suspensión ordenada por Robart, pero de manera temporal. Los jueces dieron a las partes plazo hasta este lunes para que presenten argumentos en pro y en contra. Una vez lo hagan, un panel de tres de sus miembros decidirá si anula la decisión del juez federal o programa una audiencia para continuar con la discusión.

Pero Trump se fue lanza en ristre contra a Robart, a quien llamó “el supuesto juez” y catalogó su decisión como “ridícula”.

Varios demócratas, entre ellos el senador Patrick Leahy, defendieron al juez y acusaron al presidente de intimidar a la Rama Judicial. “La hostilidad del presidente contra la justicia no solo es vergonzosa, sino peligrosa”, dijo el senador.

La mayoría de expertos creen que Trump tiene las de ganar, pues su mandato constitucional en este caso es muy claro. Lo único que podría amenazar la orden es que sus demandantes logren demostrar que esta es discriminatoria en términos religiosos.

Si bien los siete países son de mayoría musulmana, la Administración ha negado que se trata de un veto específico contra esta religión y lo demuestra subrayando que hay otras 40 naciones, donde reina el islam, que no fueron incluidas entre las vetadas.

Analistas también coinciden en que las medidas migratorias de Trump terminarán llegando a la Corte Suprema de Justicia, que tendrá la última palabra.

De allí la importancia, para Trump, de que el Senado apruebe cuanto antes a Neil Gorsuch, su nominado a la máxima instancia judicial del país.

En este momento, y desde febrero del 2016, cuando murió el juez Antonin Scalia, la Corte solo cuenta con 8 de 9 miembros. Tres son conservadores y cuatro, liberales. El último, Anthony Kennedy –nominado por un presidente republicano–, a veces vota con los liberales.

Para los republicanos –y para Trump– la confirmación de Gorsuch los dejaría virtualmente con la mayoría, casi garantizando un triunfo no solo en el tema migratorio, sino en otros que puedan llegar.

Pero algunos demócratas quieren bloquear su confirmación. Incluso, se habla de la posibilidad de que traten de posponer la confirmación de Gorsuch.

Otro tema por resolverse es si la orden quedaría suspendida mientras llega a la Corte Suprema o viceversa. Eso dependerá de la decisión a la que llegue la Corte de Apelaciones.

Pero ya se habla de un escenario de miedo en el que Trump podría desacatar la orden, lo cual desencadenaría una crisis constitucional única en la historia del país.

SERGIO GÓMEZ MASERI
Corresponsal de EL TIEMPO
En Twitter: @sergom68
Washington

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