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Qué hay detrás del retiro de Trump del pacto nuclear con Irán

Expertos aseguran que, aunque con problemas, ese acuerdo estaba funcionando.

¿Por qué Donald Trump retiró el pacto nuclear con Irán?¿Por qué Donald Trump retiró el pacto nuclear con Irán?
Donald Trump

Jonathan Ernst / REUTERS

08 de mayo 2018 , 09:29 p.m.

Lo venía diciendo desde hacia meses y pocos esperaban un cambio de parecer. Pese a ello, la decisión del presidente Donald Trump de retirarse de un acuerdo multinacional del 2015 que puso un fin temporal a las ambiciones nucleares de Irán a cambio del levantamiento de sanciones causó escozor a nivel mundial por sus peligrosas implicaciones.

El presidente republicano, hablando desde la Casa Blanca, anunció de paso el restablecimiento del régimen de sanciones unilaterales que EE. UU. había suspendido desde que se firmó el pacto.

Esta EE. UU. ya no hace amenazas vacías. Cuando yo hago una promesa, la cumplo

"No es posible prevenir que Irán adquiera un arma nuclear bajo la estructura de este podrido y decadente acuerdo", dijo el presidente tras reiterar que Teherán ha incumplido sus promesas y nunca ha cesado los planes de adquirir un arma nuclear.

El presidente citó como prueba de ello unos documentos revelados la semana pasada por Israel, en los que se demostraría que Irán intentó preservar sus objetivos nucleares en la década de los 90 cuando se adelantaba otra negociación con este mismo fin.

Este comentario causó sorpresa, pues en las últimas semanas tanto los secretarios de Defensa y Estado, como el Director Nacional de Inteligencia de EE. UU. han testificado ante el Congreso que Teherán estaría cumpliendo con las líneas generales del acuerdo.

Algo que también ha dicho la ONU, encargada de la verificación, y los aliados europeos que hicieron parte del acuerdo al que se llegó con Rusia y China.

Pero Trump insistió en que, desde el inicio, el regimen de Teherán ha estado engañando a la comunidad internacional.

"No seremos objeto de un chantaje nuclear. Esta EE. UU. ya no hace amenazas vacías. Cuando yo hago una promesa, la cumplo", afirmó el presidente en alusión a su postura durante la campaña electoral del 2016 cuando dijo que renunciaría al acuerdo tan pronto llegara a la Casa Blanca.

El presidente, no obstante, dejó una puerta abierta al indicar que mientras se restablece el régimen de sanciones está dispuesto a continuar negociando con los aliados europeos un nuevo acuerdo que se ajuste a sus exigencias.

Tampoco es claro a partir de cuándo entrarían en vigor y si se trata de todo el conjunto de sanciones o solo algunas.

En el 2012, el Congreso de EE. UU. aprobó una serie de medidas que castigan con sanciones al sistema financiero de los países que no limiten las importaciones de petróleo iraní.

Ese régimen fue suspendido desde la firma del acuerdo del 2015, pero desde entonces debe ser ratificada cada 4 meses por el presidente de turno.

Aunque a regañadientes, Trump mismo las mantuvo suspendidas por más de un año, en parte gracias a las recomendaciones de su equipo de seguridad nacional.

El próximo plazo de cuatro meses vence este sábado 12 de mayo y la expectativa es que el presidente no renovará la suspensión dejando que las medidas entren en vigor nuevamente.

Pero hay otro paquete de sanciones, que se aprobaron con posterioridad, cuyo vencimiento es en julio y que podría dar un espacio para que se negocie un nuevo acuerdo que hasta la fecha ha sido rechazado por Teherán.

Este acuerdo tiene sus fallas, pero estaba funcionando

La principal queja de Trump, que ha catalogado el acuerdo como el peor de la historia, es que las provisiones que hoy le impiden a Irán el enriquecimiento de uranio expiran en 15 años.

Así mismo, que se le haya permitido a Teherán continuar con el desarrollo de misiles balísticos, su interferencia en conflictos regionales como en el Siria y Yemen, al igual que el apoyo de grupos terroristas.

La mayoría de analistas opinan, sin embargo, que la embestida de Trump contra el acuerdo tiene que ver más con la política doméstica que con una agenda internacional.

En gran parte porque se trata de unas de sus principales promesas de campaña. Cumplirla no solo satisface a la base que lo llevó a la presidencia sino que le permite proyectar la imagen de un líder de mano dura que se distancia del establecimiento y el multilateralismo.

"Este acuerdo tiene sus fallas, pero estaba funcionando. Abandonarlo sin tener un plan B puede que le sirva al presidente en términos políticos pero no a la seguridad nacional", opina Aaron David Miller, que se desempeño como negociador para Oriente Medio en pasadas administraciones demócratas y republicanas.

Incluso hay quienes dicen que Trump está en contra simplemente por que fue algo que firmó su antecesor Barack Obama, -a quien detesta- y está empeñado en destruir su legado a toda costa.

Es posible, en ese sentido, que la apuesta del presidente sea obtener algunas concesiones, así sean menores, para luego apropiarse el crédito de un nuevo pacto.

Las consecuencias a mediano y largo plazo de la decisión tomada por Trump este martes dependerán de la postura que adopten Irán y los otros firmantes del acuerdo.

Y hasta el momento han indicado que cumplirán con lo pactado pese a la decisión de EE. UU.

Pero el si el acuerdo se desmorona e Irán reinicia su enriquecimiento de uranio, el escenario podría ser nefasto pues implica un posible conflicto bélico en una región que ya de por si está que explota dadas las tensiones en países como Siria.

Trump, de hecho, amenazó al régimen con "serias consecuencias" si opta por esta vía.

En el corto plazo, la reimposición de sanciones probablemente se traducirá en un alza de los precios del petróleo, que ya vienen disparados desde comienzos de año, y un golpe a las multimillonarias inversiones que ya han hecho en este país empresas como Boeing y General Electric.

Así mismo, implica otro duro golpe a la imagen de EE. UU. como un actor confiable en el tablero geoestratégico, mina la credibilidad de iniciativas multilaterales ante la perspectiva del incumplimiento de uno de sus miembros y, sin duda,  debilita la histórica alianza entre Washington y los europeos.


SERGIO GÓMEZ MASERI
Corresponsal de EL TIEMPO
Washington
En Twitter: @sergom68

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