EEUU y Canadá

‘Nikolas llegó a su límite luego de la muerte de su madre’

Familiares dicen que el autor de la masacre empezó a tener problemas de conducta desde pequeño.

Nikolas Cruz

Nikolas Cruz (c) comparece en video en la corte del condado de Broward ante la jueza Kim Theresa Mollica.

Foto:

Susan Stocker / EFE

16 de febrero 2018 , 08:25 a.m.

Dos días después del tiroteo que sacudió al colegio Marjory Stoneman Douglas, en Parkland (Florida), en el que 17 personas perdieron la vida, siguen dándose a conocer más estremecedores detalles sobre Nikolas Cruz, el joven de 19 años, exalumno de la institución, que perpetró el ataque con un fusil AR-15 y se encuentra en la cárcel del condado de Broward, al norte de Miami.

Y es que de acuerdo con los relatos de familiares y allegados, el difícil comportamiento de Cruz viene de varios años atrás. Nikolas llegó a los brazos de Roger y Lynda Cruz, quienes lo adoptaron junto a su hermano Zachary a temprana edad. Para Barbara Kumbatovic, cuñada de Lynda, ellos son personas amorosas que no pudieron tener hijos biológicos y decidieron darse una oportunidad con los dos pequeños.

El testimonio de Kumbatovic fue recopilado por el diario Sun-Sentinel, en el que describe a Lynda como un ama de casa ciento por ciento dedicada al cuidado de sus hijos. Sin embargo, con el transcurso del tiempo, Nikolas empezó a presentar serios problemas de conducta que parecieron salírsele de las manos, por lo que decidió llevarlo a terapia en repetidas ocasiones.

Así, pese a los esfuerzos de su madre, el mal comportamiento de Nikolas se fue agudizando, en especial después de la muerte de Roger, su padre, a causa de un infarto cuando el niño tenía apenas seis años.

“Ella era una mujer encantadora y trabajadora. Hizo un hermoso hogar para ellos. Puso mucho esfuerzo y tiempo en su educación, su recreación, lo que sea que necesitaran. Era una buena madre que hizo todo lo posible porque necesitaba compensar el ser madre soltera”, afirmó Kumbatovic.

Pero, incluso vecinos de Cruz relataron al mismo diario que habían tenido que llamar en varias ocasiones a la policía por incidentes con el chico, algunos de estos relacionados con disparos a pollos.

De otro lado, Dakota Mutchler, una estudiante de 17 años que asistió a la escuela con Cruz, dijo que “había algo desagradable en él” y que al pasar a la secundaria comenzó “a volverse un poco más raro”, hasta el punto de llegar a vender cuchillos que extraía de su lonchera.

El comportamiento de Nikolas, de acuerdo con Kumbatovic, pudo haber llegado al límite cuando Lynda, hace poco más de tres meses, falleció por una neumonía a los 68 años. Ella le dijo al Washington Post: “Lynda era muy cercana a ellos. Puso mucho tiempo y esfuerzo en esos chicos, tratando de darles una buena vida y una buena educación. No creo que (la masacre) haya tenido algo que ver con su educación. Pudo haber sido la pérdida de su madre (...) Su muerte fue inesperada y golpeó duramente a Nikolas”, finalizó.

Por el momento, las investigaciones apuntan a que el joven, expulsado del instituto el año pasado tras una pelea con la nueva pareja de su exnovia, activó las alertas de incendio con granadas de humo, y, cuando sus antiguos compañeros salieron de las aulas, comenzó a disparar con el rifle comprado de manera legal el año pasado. Cruz regresó al colegio movido por el ansia de “venganza”, señaló el alguacil del condado de Broward, Scott Israel.

Por otra parte, también se develó que el FBI fue alertado hace cinco meses de que una persona que se hacía llamar Nikolas Cruz dijo en YouTube que quería convertirse en un “tirador escolar profesional”. Sin embargo, Rob Lasky, agente encargado en Miami, indicó en una rueda de prensa que fue “imposible localizar” a quien hizo ese comentario.

Además, según informó ayer la Liga contra la Difamación, grupo internacional judío que lucha contra el antisemitismo, Nikolas tiene vínculos con el grupo República de Florida (ROF), una organización conocida por sus convicciones supremacistas. Jordan Jereb, uno de los líderes de ROF, confirmó este vínculo y dijo que Cruz ha participado incluso en los entrenamientos de este grupo.

La ROF se define en su página web como una organización que defiende los derechos civiles de los blancos y opera como una milicia con miembros repartidos por todo el estado. La Liga contra la Difamación indicó que decidió contactar con la ROF al ver que algunos de sus miembros aseguraban en las redes sociales que Cruz formaba parte del grupo.

Debate sobre control de armas

Por su parte, el presidente Donald Trump se dirigió el jueves al país en un discurso en el que prometió enfrentar “el difícil problema de la salud mental”, pero evitó mencionar medidas para el control del acceso a las armas. El mandatario subrayó que sostendrá un encuentro con los gobernadores estatales del país para hacer de la seguridad en las escuelas “nuestra principal prioridad”. Asimismo, anunció que planea viajar a Parkland para visitar a las familias de las víctimas y las autoridades locales.

En la misma línea se expresó el también el republicano Paul Ryan, presidente de la Cámara de Representantes, al indicar que el “terrible tiroteo” no debe dar pie a un debate sobre la “supresión de los derechos de los ciudadanos”. “En estos momentos creo que necesitamos darnos un respiro y recolectar todos los hechos”, dijo.

El gobernador de Florida, el también republicano Rick Scott, aseguró este jueves que la próxima semana se reunirá con congresistas estatales a fin de evitar que se repita una tragedia como esta. Para ello quiere garantizar que los niños estén seguros en las escuelas y que las personas con “problemas mentales” no tengan acceso a armas.

En contraste, David Hoog, alumno de último año, dijo a la prensa que lo que más recuerda de lo sucedido fue cómo un portero del colegio de origen hispano se convirtió en un “héroe” al evitar que una “marea humana, un tsunami de personas” se dirigieran despavoridas hacia los disparos.

Hoog, cuya hermana perdió el miércoles a dos de sus mejores amigos, urgió a los políticos para que “no se repita un tiroteo” como el de su escuela “una y otra vez”, pues es una situación “inaceptable”, y si las leyes fuesen más restrictivas en la venta de armas, las “ideas” de matanzas se quedarían en eso y no habría tantos niños muertos.
Sobre el joven exalumno de este instituto pesan ahora 17 cargos de asesinato premeditado, uno por cada persona muerta.

EFE

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