EEUU y Canadá

Así ha sido la impredecible política exterior en los 100 días de Trump

Lema de ‘Estados Unidos primero’ irrita y desconcerta a rivales y aliados que aún no lo entienden.

Donald Trump, presidente de Estados Unidos

Donald Trump, presidente de Estados Unidos.

Foto:

Shawn Thew / EFE

28 de abril 2017 , 08:53 p.m.

El presidente de EE. UU., Donald Trump., se ha adentrado en el complejo entramado de relaciones exteriores con la idea de que ser impredecible es su mejor arma, un enfoque que ha irritado a sus rivales y desconcertado a sus aliados.

El lema ‘Estados Unidos primero’ que marcó su campaña, ha tenido reflejos en sus 100 primeros días, pero sus ataques en Siria y Afganistán y la creciente amenaza de Corea del Norte han impedido confirmar el aislacionismo como su rasgo definitivo. 

Su relación con Rusia, caracterizada al principio por sus alabanzas a Vladimir Putin, se enfrió a raíz de la infiltración al Partido Demócrata y su candidata Hillary Clinton en plena campaña electoral y los vínculos de sus colaboradores más cercanos con funcionarios del Kremlin.

En su política hacia Oriente Próximo se destaca el improvisado ataque en Siria como represalia del bombardeo químico del régimen, su coqueteo con la derecha israelí y su discurso hacia Irán, con el anuncio de la revisión del acuerdo nuclear y su acercamiento a figuras autoritarias como el líder egipcio Abdelfatah al Sisi y el turco Recep Tayyip Erdogan.

En cuanto a China, Trump abandonó su estrategia de choque directo al abrazar la política de una sola China, pero su reunión con el presidente Xi Jinping se saldó sin grandes acuerdos. La belicosa retórica de Trump hacia Corea del Norte no ha encontrado un claro eco en China, y puede acabar por alienar a sus aliados en la región, temerosos de una guerra.

La relación con Europa también comenzó en un punto bajo, a raíz de unas críticas a la UE y la Otán, que Trump ha rebajado en los últimos meses. Pero también ha protagonizado un incómodo encuentro con la canciller alemana, Ángela Merkel, y ha sido poco sutil en su apoyo a la candidata francesa de extrema derecha Marine Le Pen, lo que ha inquietado a quienes temen que el populismo de EE. UU. se traslade al Viejo Continente.

Hacia Latinoamérica no hay nada claro. No ha dicho qué hará en el proceso de normalización con Cuba y no es clara su posición frente al proceso de paz en Colombia con las Farc. Sí se ha referido sobre Venezuela, un país que cree un “desastre” y del que ha hablado con líderes del continente, pero no hay señales de una estrategia ante esa crisis.

REDACCIÓN INTERNACIONAL

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