EEUU y Canadá

Lo que está en juego en el estratégico encuentro de Santos y Trump

Drogas y proceso de paz, temas obligados. Expectativa: los gestos que Trump haga a Colombia.

Encuentro entre Juan Manuel Santos y Donald Trump

La Casa Blanca, símbolo del poder estadounidense, volverá a estar en la mirada de los colombianos esta semana con el encuentro de Santos con Trump.

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Fotomontaje: diseño editorial EL TIEMPO

14 de mayo 2017 , 12:00 a.m.

Unos 60 minutos. Es el tiempo que durará la reunión bilateral prevista para este jueves en la Casa Blanca entre los presidentes Donald Trump y Juan Manuel Santos.

Aunque suena breve, la cita es de enorme relevancia para Colombia, pues en juego está el papel que desempeñará la nueva administración republicana en temas claves para el país como la implementación de los acuerdos de paz con las Farc y la lucha contra el narcotráfico.

Si bien no todo será resuelto durante este periplo, sí podrían salir señales más claras de lo que ofrece el futuro.

De entrada, la reunión en sí misma es un hecho positivo. Santos es tan solo el tercer líder de la región que se reúne con Trump (los presidente de Perú y Argentina se le adelantaron), pero fue el segundo a nivel mundial en conversar con el empresario, tras su triunfo en noviembre, y el primero de América Latina al que le pasó al teléfono una vez sentado en la Oficina Oval.

Todos esos momentos que indican que EE.UU., ahora bajo el mandato de Trump, sigue considerando al país como uno de sus socios más confiables.

Y eso es algo que no se ve amenazado ni en el corto ni en el mediano plazo, pues Colombia cuenta aún con sólido respaldo bipartidista también en el Congreso. Eso quedó demostrado la semana pasada cuando el Legislativo, controlado por los republicanos, aprobó un paquete de asistencia de 450 millones de dólares que había solicitado el año pasado el expresidente Barack Obama y en el que se incluyeron fondos para apoyar programas del posconflicto en este 2017.

Así mismo, varios funcionarios de la administración Trump (entre ellos el Secretario de Estado y el Secretario para la Seguridad Interna) han expresado amplías simpatías hacia Colombia y su deseo de seguir colaborando estrechamente en una variedad de temas.

Donde no existe tanta claridad es en la posición del nuevo gobierno en EE. UU. frente al proceso de paz y si planea ofrecer el mismo nivel de respaldo en estos próximos cuatro años.

Hace algunas semanas circuló un documento del Departamento de Estado en el que se proponía un recorte del 21 por ciento de los recursos para el país para el año 2018. Si bien el documento también planteaba reducciones en los aportes a decenas de países –algo que Trump prometió en la campaña– sonó a campanazo de alerta de lo que puede estar por venir.

Varias fuentes consultadas por este diario advierten que será muy difícil mantener el nivel de apoyo (en términos de recursos) con el que hoy se cuenta cuando el presidente mismo ha planteado cortar hasta el 30 por ciento de toda la ayuda exterior.

Para Michael Shifter, presidente del Diálogo Interamericano, es precisamente allí donde radica la importancia del momento que sostendrán Trump y Santos.

“A parte de poner a Colombia en el radar del nuevo presidente –algo que no es fácil dada la cantidad de temas que ya lo agobian– Santos debe pedir más claridad sobre el futuro de la relación y plantear a Trump que el apoyo de EE. UU. es clave ahora que se ha comenzado a caminar por el sendero de la paz”, dijo el analista.

Y también recordarle todo lo que Washington ha invertido en estos 15 años para convertir a Colombia en un país viable y de grandes oportunidades económicas para los estadounidenses.

En otras palabras que EE.UU. “podría” perder su inversión si abandona a Colombia en un instante tan sensible como el actual.

Trump, por supuesto, también tendrá su agenda para la reunión. Y quizá el tema que más alto figura es el del narcotráfico y el aumento de los cultivos ilícitos en el país.

De acuerdo con estadísticas reveladas este año por la Casa Blanca, las plantaciones de coca y la producción potencial del alcaloide se ha más que duplicado en los últimos dos años.

Pero la preocupación no es nueva, ni exclusiva de la administración republicana.

En el Congreso son muchos los que están en alarma por la escalada de los cultivos y temen un retroceso de los avances que se lograron en los 16 años que van de Plan Colombia, una iniciativa a la que le han metido más de 10.000 millones de dólares en ese lapso de tiempo.

De paso, les mortifica que eso se traduzca en un problema de salud si coca más barata y de alta pureza termina inundado el mercado estadounidense.

De acuerdo con Shifter, Santos debe atender esas preocupaciones planteando una estrategia concreta para enfrentar el problema y definiendo el rol que EE. UU. tendría en ella.

Es probable, a su vez, que el presidente sea presionado para que se reactive la fumigación aérea, un método que favorece a los que creen en la mano dura y de los que hay muchos en el gobierno Trump.

Otro tema que probablemente estará en el mapa del republicano es el de las Farc y su cumplimiento con los acuerdos de paz, a raíz de las noticias sobre caletas de armas encontradas, su resistencia a la entrega de menores y otros temas.

Esa preocupación fue ventilada este martes por el excandidato a la nominación republicana y senador Marco Rubio, durante un foro en el Departamento de Estado. Según dijo Rubio, la ayuda que se le piensa dar al país para la implementación de los acuerdos debe estar “condicionada” a que las Farc respeten lo pactado.

Para Shifter se trata de un requisito esencial y lógico. “En EE. UU. hay apoyo de ambos partidos, buena voluntad y el reconocimiento de que Colombia es un gran aliado. Pero si no cumplen van a surgir más preocupaciones. La relación seguirá, pues involucra muchos frentes más, pero quizá con más presión o roces”, afirmó el analista.

Por supuesto también es probable que la discusión gire a lo comercial, uno de los asuntos que más le interesan a Trump y donde existe potencialmente una amenaza de conflicto, pues el presidente ha prometido renegociar los tratados de libre comercio que su país ha firmado en el pasado.

Y Venezuela, curiosamente, fue un tema que la misma Casa Blanca planteó en el breve comunicado donde informó sobre la vista de Santos y haciendo énfasis en la restauración de la democracia en el vecino país.

De hecho, parecería ser uno de los pocos asuntos latinoamericanos que interesan a Trump pues lo ha mencionado de manera directa en los dos encuentros previos con líderes de la región.

Según fuentes en el entorno de Trump, el presidente quiere que Santos adopte un tono firme frente al gobierno de Nicolás Maduro y lo refleje en sus actuaciones ante los mecanismos multilaterales.

Dejando a un lado las consideraciones políticas, el encuentro entre los dos presidentes –y el futuro de esa relación– dependerá en buena parte de la química que desarrollen entre ambos, pues Trump, a diferencia de presidentes anteriores, ha demostrado que su mundo no se rige por las normas de la diplomacia sino más bien por el instinto y la intuición.

SERGIO GÓMEZ MASERI
Corresponsal de EL TIEMPO
Washington
En Twitter: @sergom68

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