EEUU y Canadá

Lista guía de EE. UU. para relaciones con Colombia en próxima década

Informe de figuras destacadas de la política estadounidense plantea unos requisitos mínimos.

Hémer González, ¿otro narco que quiere colarse en el proceso de paz?

Guerrilleros de las Farc camino a una zona veredal.

Foto:

EFE (Imagen de Archivo).

17 de mayo 2017 , 08:50 p.m.

No se trata de ofrecer un cheque en blanco. Pero Estados Unidos debe comprometerse de manera clara y sostenida a respaldar a Colombia ahora que el país atraviesa por la difícil transición entre la guerra y la paz.

Esa, a grandes rasgos, es la conclusión a la que llegaron expertos, exfuncionarios y congresistas republicanos y demócratas que venían trabajando desde el año pasado en un documento que creen servirá como "brújula" para las relaciones entre ambos países durante la próxima década.

El informe, titulado 'Hoja de Ruta para el Compromiso de EE. UU. con Colombia' fue presentado este miércoles en la noche durante un evento en la biblioteca del Congreso estadounidense al que asistieron el presidente Juan Manuel Santos y muchos de los pesos pesados de la política exterior de EE. UU. a nivel regional.

Entre ellos los senadores Roy Blunt (republicano) y Ben Cardin (demócrata) que ofician con las cabezas del reporte y del grupo que produjo el documento bajo el auspicio del centro de pensamiento Atlantic Council

Además de ellos, varias personalidades de la política ofrecieron su respaldo a las conclusiones del reporte: los exsecretarios de Estado Colin Powell y Madelaine Albright, el exalcalde de Nueva York (y amigo cercano del presidente Donald Trump) Rudy Giuliani, el exasesor de Seguridad Nacional del expresidente George Bush, Stephen Hadley, el general David Petraeus y el presidente del Banco Interamericano de Desarrollo Luis Alberto Moreno, entre otros.

El informe parte de la base de que el Plan Colombia, al que EE. UU. se sumó desde el año 2000 aportando más de 10.000 dólares en asistencia, se tradujo en una exitosa estrategia cuyos beneficios hay que defender.

Así mismo, los autores reconocen que las realidades del terreno han cambiado, particularmente desde que se firmó el acuerdo de paz con las Farc y donde se fijaron ambiciosos programas de desarrollo para el pos conflicto.

En el reporte también se hace hincapié en los peligros que encierra el aumento de los cultivos ilícitos en el país y la necesidad de enfrentar de manera decidida un fenómeno que impacta directamente no solo a Colombia sino los intereses estratégicos de EE. UU.

Blunt y Cardin, en el prefacio del informe, resumen los puntos en común a los que llegaron las personalidades que se involucraron en este proceso.

La idea es que el reporte sirva como una guía tanto para la nueva administración Trump, como para el Congreso a la hora de definir prioridades.

"Estamos de acuerdo en tres pilares fundamentales: que intereses vitales de EE. UU -seguridad, la lucha contra el narcotráfico, estabilidad regional y geopolítica, democracia y derechos humanos- todavía están muy presentes en Colombia; que proteger y avanzar esos intereses requiere un compromiso de EE. UU. que combine una inversión sostenida y estratégica en el gobierno y el pueblo de Colombia con una diplomacia fuerte y basada en principios; y que el país es uno de nuestros aliados más cercanos y que la inversión en Colombia da frutos que se recogen mucho más allá de las fronteras nacionales", sostienen los congresistas.

Hoja de ruta

Según sus autores, la idea es que el reporte sirva como una guía tanto para la nueva administración Trump como para el Congreso a la hora de definir prioridades.

En su referencia al proceso de paz el documento dice que los acuerdos, si se aplican correctamente, son una oportunidad histórica para extender la presencia del estado y las instituciones democráticas por todo el país, acabar el narcotráfico, y solucionar los problemas que provocaron el conflicto.

Pero también hablan de los riesgos que encierran los acuerdos si se ejecutan con descuido y terminen drenado al estado de miles de millones en recursos mientras se permite que otros grupos se apropien de las actividades ilegales y territorios controlados por las Farc, y queden impunes crímenes atroces.

Para que la ayuda estadounidense sea 'políticamente sostenible' hacia el futuro, los autores alegan que cualquier estrategia que se desarrollo debe definir con claridad las razones y beneficios que ofrece a los contribuyentes en este país.

Y es en ese punto donde los autores plantean lo que parecen ser una serie de requisitos mínimos. Entre ellos que Colombia "asegure la cooperación con EE. UU. en la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado",  que el país "siga operando como fuerza de estabilidad en una región que aún es vulnerable a sentimientos anti estadounidenses", que se protejan los avances logrados en materia de seguridad, y que se demuestre que el TLC entre ambos países es beneficioso para los americanos.

1. En primer lugar que se establezca Paz Colombia -el plan que lanzó el expresidente Barack Obama el año pasado para ayudar con la implementación de los acuerdos- como el eje de la estrategia y se asegure su financiación en el corto plazo.

Eso para asegurar que los intereses de EE. UU. no sufran en el posconflicto y para consolidar lo logrado en los años del Plan Colombia.

2. Reconocer que la adecuada implementación de los acuerdos de paz es crítica para los intereses en seguridad nacional y estabilidad regional. Eso podría traducirse en asistencia y monitoreo que ayuden a Colombia a cumplir metas establecidas en los acuerdos como un sistema de justicia transicional creíble, protección de víctimas, verificación de desarme, desmovilización y reincorporación de ex combatientes de las Farc.

3. Desarrollar políticas que expandan la cooperación para obtener victorias concretas contra el crimen organizado, el aumento de los cultivos de coca y otras formas de violencia como la minería ilegal y la corrupción.

4. Profundizar las relaciones comerciales para maximizar las oportunidades para las empresas de EE. UU. de expandir el mercado colombiano, activar el desarrollo económico, proteger derechos laborales y incrementar la generación de empleos en zonas históricamente olvidadas.

5. Expandir el portafolio bilateral que tienen ambos países en zonas del mundo donde la experiencia militar y en desarrollo de Colombia pueda servir a maximizar los objetivos de EE. UU. Así mismo profundizar la coordinación diplomática entre ambos países a la hora de abordar los temas más urgentes en el Hemisferio, entre ellos Venezuela.

En el reporte, además de Cardin y Blunt colaboraron los exsubsecretarios de Estado Bernie Aronson, Arturo Valenzuela y Roger Noriega y los congresistas David Nunes, Gregory Meeks y Ruben Gallego entre varios más.

SERGIO GÓMEZ MASERI
Corresponsal de EL TIEMPO
Washington
En Twitter: @sergom68

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