EEUU y Canadá

Futuro de Bashar Al Asad, el principal escollo entre EE. UU. y Rusia

Visita de Tillerson a Moscú dejó claro que las potencias aún están lejos de un acuerdo sobre Siria.

Rex Tillerson y Sergei Lavrov

Fue gélido el recibimiento dado al jefe de la diplomacia estadounidense, Rex Tillerson (der.). Acá, con su homólogo, Sergei Lavrov.

Foto:

Sergei Karpukhin / REUTERS

12 de abril 2017 , 11:44 p.m.

Rusia y Estados Unidos afirmaron el miércoles estar dispuestos a seguir hacia adelante y tratar de superar un “bajo nivel de confianza” para llevar a cabo una “lucha implacable contra el terrorismo”, pero la suerte del presidente sirio Bashar al Asad sigue siendo el principal punto de fricción entre las dos superpotencias.

Eso quedó claro al término de una visita del secretario de Estado estadounidense, Rex Tillerson, a Moscú. Washington defiende la salida de Al Asad “de forma organizada”, mientras que Moscú insistió en los caos que ya se han generado por la salida de “dictadores”.

Al respecto, el ministro de Exteriores ruso, Serguei Lavrov, hizo referencia a la “obsesión” de países de la Otán, como EE. UU., por “derrocar a dictadores”, y recordó lo ocurrido en el pasado en naciones como Libia e Irak.

“Hay un bajo nivel de confianza entre nuestros países. Las dos mayores potencias nucleares no pueden tener este tipo de relación”, declaró Tillerson en una rueda de prensa común con su homólogo Lavrov, tras haber sido recibido durante unas dos horas por el presidente Vladimir Putin, una cita que no estaba en la agenda.

“A pesar de la cantidad de problemas existentes, (...) hay perspectivas considerables de trabajar juntos”, aseguró Lavrov.

Rusia está “abierta al diálogo con Estados Unidos, no solo a dialogar, sino también a una acción conjunta (...) en las áreas que correspondan en interés de ambos países”, añadió Lavrov.

El ruso citó principalmente el “objetivo compartido de llevar a cabo una lucha implacable contra el terrorismo internacional”, nueve días después del atentado que dejó 14 muertos en el metro de San Petersburgo.

Hay un bajo nivel de confianza entre nuestros países. Las dos mayores potencias nucleares no pueden tener este tipo de relación

La visita de Tillerson a Moscú, la primera de un alto responsable de la administración estadounidense desde que Donald Trump asumió la presidencia de su país, estuvo dominada por el conflicto sirio.

“No nos pongan en la falsa disyuntiva de estar con ustedes o contra ustedes”, había advertido, por su parte, Lavrov, al comenzar por la mañana las negociaciones. Y ya en la rueda de prensa también manifestó la disposición de Moscú a superar los problemas existentes en las relaciones con Washington, muchos de ellos, indicó, “dejados por la anterior administración de Barack Obama en forma de bombas de efecto retardado”, una acusación que repiten los representantes del Kremlin cada vez que pueden. “Pero somos realistas. Para superar las barreras, se necesitan esfuerzos”.

Los responsables de ambos países se enfrentaron en declaraciones en los últimos días sobre el presunto ataque químico en la ciudad siria de Jan Shijun, y tras el cambio de posición del presidente estadounidense al ordenar el primer bombardeo contra el ejército sirio desde el inicio del conflicto, hace ya seis años.

Según trascendió, los dos países están dispuestos a apoyar una investigación sobre el terreno: “Vemos que Estados Unidos está dispuesto a apoyar dicha investigación”, afirmó Lavrov.

El jefe de la diplomacia rusa aseguró que su país aboga por que la Organización para la Prohibición de Armas Químicas (OPAQ) inicie “inmediatamente” una investigación sobre el terreno. Y recordó que Siria ya ha dado el visto bueno para la entrada de expertos internacionales en su territorio para que examinen tanto el lugar del ataque (Jan Shijun) como el aeródromo desde el que supuestamente se efectuó (Shayrat) y que fue después bombardeado por EE. UU.

Al respecto, Tillerson aseguró que, en opinión de Washington, Damasco planificó y perpetró el ataque químico en el que murieron cerca de un centenar de personas el 4 de abril y afirmó que son unos 50 “los casos relacionados con el uso de armas químicas por parte del régimen de Asad”.

Tras los bombardeos de EE. UU., Moscú suspendió su participación en el acuerdo de prevención de incidentes aéreos vigente en Siria.

“El presidente Putin confirmó estar dispuesto a restablecer” este acuerdo “a condición de que nuestro objetivo común sea la lucha contra el terrorismo”, señaló Lavrov. A pesar de los comentarios de los diplomáticos sobre reparar la relación, Lavrov rehizo una extensa lista de reclamos rusos, desde las acciones de la Otán en Kosovo en 1999.

A la hora del postre

El presidente Trump dio la orden de disparar decenas de misiles contra Siria “durante el postre” cuando acogía a su par chino, Xi Jinping, dijo en una entrevista emitida el miércoles. “Habíamos terminado la cena. Estábamos en el postre. Disfrutando de la más hermosa porción de torta de chocolate que uno haya visto jamás y el presidente Xi la estaba disfrutando”, relató Trump a la red de televisión Fox Business.

“Y me llegó un mensaje de los generales de que los buques estaban anclados y cargados, ¿qué hacer?”, continuó. “Así que decidimos hacerlo, los misiles estaban en camino”. “Y dije: ‘señor presidente, déjeme explicarle algo; recién disparamos 59 misiles’”.

Según Trump, Xi le dio su aprobación.

Moscú impone veto en el Consejo

Rusia vetó el miércoles un proyecto de resolución en el Consejo de Seguridad que pedía al gobierno de Siria cooperación con una investigación sobre el alegado ataque con arma química, que países occidentales atribuyen a las fuerzas de Bashar al Asad.

Se trata de la octava oportunidad en que Rusia hace uso del veto para impedir una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU dirigida específicamente al gobierno de Damasco, aliado de Moscú.

Las delegaciones del Reino Unido, Francia y Estados Unidos habían presentado el proyecto de resolución a raíz del supuesto ataque con un gas neurotóxico a la aldea de Jan Shijun, que dejó un saldo de 87 personas muertas.

China, que también tiene derecho de veto en el Consejo de Seguridad, se abstuvo en la votación, así como lo hicieron las delegaciones de Kazajistán y Etiopía, que son miembros no permanentes de ese selecto grupo de países. Bolivia también votó contra el proyecto de resolución, mientras que Uruguay falló a favor. El texto de la resolución discutida condenaba el alegado ataque con arma química y expresaba el apoyo del Consejo de Seguridad a una investigación.

Expectativa por acto norcoreano

Los periodistas que se encuentran en Corea del Norte para cubrir la celebración de un aniversario más del fundador del país, Kim Il-sung, fueron advertidos de que ocurrirá un “gran e importante evento”, aunque no hay indicios de que tenga que ver con la escalada de acciones con EE. UU. y sus vecinos, como, por ejemplo, un ensayo nuclear. En 2016, un aviso similar terminó siendo un concierto de pop.

REDACCIÓN INTERNACIONAL
Con información de Agencias

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