EEUU y Canadá

El controvertido Rudy Giuliani está de nuevo en el ojo de la tormenta

El exalcalde de Nueva York tendría contratos con gobiernos y también es asesor del presidente Trump.

Rudy Giuliani

El exalcalde de Nueva York, Rudy Giuliani, asegura que no ha hecho lobby con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

Foto:

AFP / Saul Loeb

11 de julio 2018 , 08:18 p.m.

Esta semana el diario 'The Washington Post' reveló que el exalcalde de Nueva York aún continuaba asesorando a clientes en Brasil, Irán y Colombia, a pesar de que se desempeña desde hace varios meses como el abogado personal del presidente Donald Trump.

Un doble rol que según el Post y muchos expertos, presentaría un claro conflicto de interés, posibles violaciones a códigos de ética y hasta una conducta punible en el sistema judicial.

Giuliani se vinculó al equipo de Trump desde abril de este año y viene asesorando al presidente en su defensa frente a la investigación que adelanta el Fiscal Especial Robert Mueller sobre posibles nexos de su campaña presidencial con Rusia para influenciar los resultados de las elecciones del 2016.

Así mismo, en torno al escándalo que se desató el año pasado por la supuesta relación de Trump con la actriz de cine porno Stormy Daniels y el pago que se le habría hecho a esta para que no revelara el affaire a pocos días de los comicios presidenciales.

Como es la costumbre, Giuliani renunció a su participación en la firma de abogados que tiene en Nueva York para evitar los conflictos de interés que podrían surgir en su nuevo rol.

Lo que no hizo, y eso le reveló al Post, fue suspender sus nexos con la firma de consultoría Giuliani and Partners, que se dedica a asesorar clientes en el extranjero en temas de seguridad.

Rudy Giuliani

El exalcalde de Nueva York, Rudy Giuliani.

Foto:

Reuters / Jim Bourg

Entre sus clientes con esta figura el grupo de resistencia iraní Mujahedin-e-Khalq (o MeK) con el que tiene una relación desde hace más de 10 años y que es considerado desde el 2012 por el Departamento de Estado como una organización terrorista.

El sábado pasado, de hecho, dio un discurso a las fueras de París en un evento organizado por el MeK, cuyo objetivo último es derrocar al gobierno islámico en este país.

Giuliani también tiene como cliente a la ciudad de Kharkiv, en Ucrania y cuyo alcalde era el líder del Partido de las Regiones, la organización política pro rusa que está siendo investigada por Mueller dado sus nexos con Paul Manafort, el exdirector de la campaña de Trump que ahora está en la cárcel por lavado de activos y evasión de impuestos.

Así mismo, su firma tiene negocios en Brasil y ha estado vinculado desde hace casi una década con gobiernos en Colombia. Tanto en el gobierno del expresidente Álvaro Uribe como en el de Juan Manuel Santos, Giuliani ha prestado servicios de asesoría en temas de seguridad y combate al crimen.

Así mismo trabajó para la excongresista Gina Parody cuando esta era candidata a la alcaldía de Bogotá. Más recientemente estuvo vinculado con la alcaldía de Aníbal Gaviria y la Policía de Medellín en el desarrollo del plan piloto de ataque a puntos calientes del crimen en la capital de Antioquia. Y se sabe que ha tenido relaciones semejante con la administración de la ciudad de Cali.

Los conflictos por los negocios

El primero de ellos es ético pues su cercanía al presidente lo pone en una posición de influencia que podría traducirse en ventajas para su firma de consultoría. El segundo, y más graves, es legal.

Las leyes de EE. UU. exigen que firmas como las de Giuliani registren a sus clientes ante el Departamento de Justicia. Esto gracias a una ley, el Acto para el Registro de Agentes Foráneos, que busca prevenir que otros gobiernos puedan influir en la política de EE.UU. No haber registrado a sus clientes en esta lista es precisamente lo que tiene en problemas a Manafort. La ley prevé una multa de 10.000 dólares y hasta 5 años de cárcel.

"La actividad política es un término amplio. E incluye acciones como dar discursos, hacer relaciones públicas o trabajar con medios de comunicación en favor de una entidad extranjera que se piensa pueden servir para influenciar las decisiones del gobierno de EE. UU.", le decía al Post Joseph Rosenstein, que trabaja en una firma de abogados que se dedica a casos relacionados con el Acto para el Registro de Agentes Foráneos.

En otras palabras, es una ley para asegurar que otros países o entidades no puedan hacer lobby ante las autoridades sin antes contar con un registro y autorización del Departamento de Justicia.

Para poner un ejemplo, Colombia tiene contratada varias empresas que le ayudan a hacer lobby ante el Congreso y la administración. Pero estas empresas están obligadas a registrar el contrato ante las autoridades y divulgar los pagos que reciben por el trabajo.

Nunca he hecho lobby con Trump. Y no represento a gobiernos extranjeros ante mi gobierno

Giuliani no estaría haciendo ninguna de las dos cosas según el exalcalde, y esa fue la explicación que le dio al Post, sus clientes no están registrados -ni los pagos documentados- por que el no hace lobby ante el gobierno sino simplemente los asesora en temas que conoce.

“Nunca he hecho lobby con Trump. Y no represento a gobiernos extranjeros ante mi gobierno. Por eso nunca me he registrado para hacer lobby", sostiene el ex alcalde.
Agrega, además, que con Trump no lo une una relación comercial pues la asesoría que les está brindando es gratis.

El problema es que nadie puede garantizar que durante sus interacciones con el mandatario no mencione o haga fuerza por clientes que están en su cartera. De hecho, una de las cosas que se mencionó cuando Trump llegó a la Casa Blanca era que Giuliani -que había trabajado en la campaña del magnate neoyorquino- serviría de puente entre el gobierno colombiano y la nueva administración republicana.
Este diario sabe, por ejemplo, que la primera llamada entre el presidente Santos y Trump fue coordinada por el propio exalcalde.

La Embajada de Colombia en Washington, además, hizo por esos días un coctel en honor de Giuliani con el que sin duda buscaban acercarse a los nuevos ocupantes de la Casa Blanca. Nada de esto es ilegal. De hecho es una práctica común en Washington donde las buenas relaciones valen oro.

Pero ahora en su nuevo rol como abogado personal de Trump, sus contactos y clientes en el extranjero son materia de escrutinio. Especialmente por que se trate de un trabajo por el que le pagan grandes cifras de dinero.

Rosenstein cree que el caso de Giuliani amerita, al menos, una investigación de la Fiscalía. Peor eso es algo que de momento no ha comenzado.

SERGIO GÓMEZ MASERI
Corresponsal de EL TIEMPO
Washington

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