EEUU y Canadá

EE. UU. reitera su respaldo al proceso de paz con las Farc

Portavoz del Secretario de Estado aplaudió los "avances en el proceso de desmovilización".

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Rex Tillerson, secretario de Estado de EE. UU.

Foto:

Eric Piermont / AFP

06 de febrero 2017 , 07:09 p.m.

En el primer pronunciamiento desde que Rex Tillerson se convirtió en el nuevo secretario de Estado de EE. UU., la 'cancillería' de este país salió nuevamente a ofrecer su respaldo al proceso de paz de Colombia y aplaudió los avances en el proceso de desmovilización.

"Estados Unidos ha apoyado a Colombia en tiempos de conflicto y continuará siendo un socio fuerte durante la paz. Damos la bienvenida a los esfuerzos del presidente (Juan Manuel) Santos y al pueblo colombiano por buscar la paz justa y duradera que Colombia merece y nos motiva los avances recientes en el proceso de desmovilización", dijo un portavoz en esa institución al que se le pidió una posición frente al país, ahora que ha comenzado la era Tillerson bajo la administración de Donald Trump.

Tillerson, expresidente de la petrolera Exxon Mobil, fue confirmado en su cargo la semana pasada por el Senado de EE. UU., órgano que se encarga de dar el visto bueno a los nombramientos presidenciales.

Las palabras del Departamento difieren un poco de las utilizadas por el propio Tillerson durante el proceso de confirmación ante el Comité de Relaciones exteriores de la Cámara Alta.

Tras catalogar a Colombia como uno de los aliados más cercanos de EE. UU. en todo el hemisferio y un importante socio comercial, Tillerson sostuvo que pretende “estudiar” el acuerdo alcanzado entre el gobierno y las Farc para determinar el nivel de apoyo hacia futuro de la actual administración.

En esas declaraciones, Tillerson también destacó el Plan Colombia llamándolo un “éxito” para ambos países y se comprometió a realizar esfuerzos para profundizar la relación.

Estoy de acuerdo en que el Plan Colombia ha provocado una dramática diferencia y puede ser considerado como una éxito en política exterior para ambos países. Colombia es, creo yo, uno de nuestros aliados más cercanos en el hemisferio y un socio comercial importante. Si soy confirmado haré todo el esfuerzo posible para continuar la estrecha cooperación”, dijo Tillerson en ese momento.

El funcionario añadió a su vez que esperaba que Colombia cumpliera con su “compromiso de controlar la producción y tráfico de drogas".

Sus respuestas ante el Senado, planteando revisar el acuerdo y subrayando el tema de la lucha contras las drogas, son más fuertes que las expresadas este lunes por el departamento de Estado.

Fuentes consultadas por este diario sostienen, sin embargo, que no se debe interpretar mucho de ellas pues tardará algo de tiempo antes de que la administración Trump defina una política clara hacia el país.

"Lo más probable es que ambas respuestas (las de este lunes y las entregadas al Senado) hayan sido contestadas por funcionarios de carrera del departamento de Estado que están interpretando lo que sería una posición probable del nuevo Presidente", sostiene una alta fuente que trabajó durante varios años en esa dependencia.

La posición hacia Colombia y el resto de la región, probablemente comenzará a conocerse una vez sea nombrado el subsecretario de Estado para el Hemisferio Occidental, un cargo que también requiere de audiencias ante el legislativo y su posterior confirmación y donde con seguridad saldrán planteamientos más claros.

La mayoría de los expertos aseguran que Colombia seguirá siendo un buen aliado de EE. UU. y no se deben esperar cambios drásticos en esa política.

Dicho eso, es evidente que bajo Trump el énfasis podría cambiar. No solo por la por aproximación de 'mano dura' que ha venido mostrando en el manejo de las relaciones diplomáticas, sino por la naturaleza explosiva y cambiante del Presidente.

Un punto que sin duda estará más alto en la agenda es de la lucha contra las drogas, como lo planteó el propio Tillerson. Especialmente dado el aumento de los cultivos ilícitos en el país y si estos se traducen en más cocaína en las calles de EE. UU.

Así mismo, es probable que una administración republicana quiera enfocarse en temas de seguridad y no tanto en los de paz, un área que fue favorecida bajo la administración demócrata de Barack Obama.

En ese sentido el futuro de los recursos que daría EE. UU. para la paz es un tema complejo.

El año pasado Obama le presentó al Congreso un paquete de asistencia cifrado en US$ 450 millones de dólares para la implementación de los acuerdos que llamó 'Paz Colombia'.

Pero esos recursos no fueron aprobados por la parálisis legislativa que causó la elección presidencial y quedaron pendientes para este año, cuando ya el gobierno Trump está en el poder y por lo tanto hará parte de la discusión.

Cabe resaltar, no obstante, que los fondos ya habían sido aprobados a nivel de Comité, tanto en Cámara como en Senado, y con la venia de los propios republicanos -el partido de Trump-, que son la mayoría en ambos órganos.

De hecho, la Cámara de Representantes elevó la propuesta de Obama al incluir una partida adicional de US$ 100 millones.

No es claro que pasará con ellos ahora que llegó Trump. Pero dado el mandato que tiene el Presidente para concentrase en un agenda muy doméstica, es posible que se vengan recortes a mediano plazo.

SERGIO GÓMEZ MASERI
Corresponsal de EL TIEMPO
Washington
Twitter: @sergom 68

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