EEUU y Canadá

Unas elecciones bastante atípicas

Estados Unidos deambula en medio de la incertidumbre política a pocos meses de las votaciones.

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En todos los años de república independiente de Estados Unidos no se había dado el caso de unas elecciones tan raras y singulares.

Foto:

EFE / REUTERS

10 de agosto 2016 , 06:57 p.m.

Dentro de la baraja de candidatos republicanos existían muchos opcionados: Jeb Bush, Ted Cruz, Marco Rubio, entre otros, pero nadie pensaba en el magnate de las telecomunicaciones, Donald Trump. Al principio, incluso se vio la aparición de este excéntrico personaje como algo exótico, neurótico y estrafalario. Pese a que partía bien en las encuestas, todo el mundo pensó que en algún momento se iba a caer.

Estados Unidos es un país serio, aunque no lo parezca por estas elecciones. Nadie le apostaba a que este hombre de los realities fuera, ni siquiera, precandidato del partido Republicano. Pero varios hechos ocurrieron para semejante arbitrariedad. Jed Bush se retiró porque no vio opciones; Ted Cruz también lo hizo, pero desde la oposición porque no estaba de acuerdo con la participación de este magnate en la política. Marco Rubio, por su parte, el más joven de la baraja y que hace dos años era la principal carta de los Republicanos, muy fuerte entre la comunidad latina, también se hizo a un lado.

Luego de la oleada de retiros hemos quedado ante un escenario inédito, extraño y que genera mucha incertidumbre en Estados Unidos y en el mundo. Todos sabemos que la elección del Presidente del país más poderoso del mundo es una decisión que nos incumbe a todos. No podemos olvidar que estamos hablando de la primera potencia política, económica y militar del hemisferio.

Esta elección ha tenido unos dimes y diretes que no se habían visto en pasadas contiendas políticas. Por ejemplo, en la proclamación del candidato Republicano fue muy extraña la no presencia de los expresidentes Bush y la de los excandidatos Mitt Romney y John McCain. También fue muy exótico que muchos connotados Republicanos digan que van a votar por Hillary Clinton. Eso en un país con tanta disciplina política y partidaria, definitivamente es muy extraño.

Otro hecho que ha llamado la atención es que jamás un Presidente en ejercicio se había referido en esos términos a un candidato, aunque sea del partido contrario. Barack Obama nunca, en ocho años de mandato, se había referido en términos tan graves y despectivos; recordemos que no lo hizo ni contra Romney ni contra McCain, en las pasadas elecciones. “Donald Trump no está capacitado para dirigir el país, manejar un reality político no es lo mismo que dirigir el rumbo de los Estados Unidos y los norteamericanos no pueden ser tan irresponsables de entregarle el cargo más importante del mundo a este señor”, dijo. Que estas palabras provengan del presidente de los Estados Unidos es inusual, peligroso y extraordinario.

Qué el propio Presidente americano diga que no se debe votar por alguien, eso no había sucedido nunca en la historia del país del Tío Sam. Distinto es que apoye al candidato de su partido, pero es muy loco que descalifique al candidato de la otra colectividad.

Si por el partido Republicano por el Demócrata no escampa. Es claro que Hillary Clinton no es una candidata popular. Está muy vinculada a la burocracia política que muchos norteamericanos detestan, ha tenido problemas después del ataque al Consulado norteamericano en Bengasi en 2012 y tuvo que responder por el uso irresponsable de su correo electrónico privado para manejar temas de Estado, lo cual ha sido considerado gravísimo; pero quizás tuvo la suerte de que le tocó un candidato que, en condiciones normales, debería derrotar.

Hillary frente a Marco Rubio o Ted Cruz habría tenido muchos problemas por el obvio desgaste de los ocho años de mandato de Obama. Además, los Republicanos si llegasen a perder, lo que sería normal, ya llevarían 12 años fuera de la Casa Blanca.

No se puede desconocer que el discurso de Ted Cruz es políticamente incorrecto, pero satisface a mucha gente, por algo tiene esas mayorías. Se asemeja un poco a los discursos de los nacionalistas europeos que suenan extravagantes en contra de los musulmanes, de las otras razas y nacionalidades, pero que, en el secreto de las mentes de algunos de los ciudadanos europeos, y en este caso americanos, no es tan desagradable.

Este es precisamente el peligro latente que existe y por lo tanto no es loco pensar que Donald Trump pueda ganar. Si lo hace, no hay duda que el sistema internacional, los acuerdos de Estados Unidos con Irán y Cuba, y la conducta de este país ante Siria, entre otros factores, se verían ciertamente perjudicados.

En conclusión, creo que los norteamericanos responsables no deberían jugar con el futuro del mundo, aunque a simple vista no tenga una buena opción por quién votar.

FERNANDO CVITANIC
PROFESOR DE LA FACULTAD DE FILOSOFÍA Y CIENCIAS HUMANAS
UNIVERSIDAD DE LA SABANA

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