EEUU y Canadá

Las disputas de políticos y militares por el cementerio de Arlington

La capacidad de este lugar en EE. UU. se sobrepasaría en 23 años. Buscan limitar los entierros.

Cementerio de Arlington

Un soldado pone banderas de Estados Unidos sobre las tumbas de los caídos durante la celebración del Memorial Day, en el famoso cementerio de Arlington.

Foto:

Jonathan Ernst / Reuters

02 de junio 2018 , 11:55 p.m.

Un paseo obligado para cualquiera que visite Washington D. C. es el Cementerio Nacional de Arlington, lugar al que han ido a parar los restos de una gran mayoría de los veteranos de guerra de Estados Unidos, al igual que de grandes figuras de la historia, como el presidente John F. Kennedy.

Lo que poco saben los turistas, que suman más de 3 millones cada año, es que el cementerio es desde hace meses epicentro de una fuerte disputa sobre su futuro, que tiene dividido a políticos, militares y familias.

Actualmente, en Arlington están enterrados unos 420 mil veteranos de guerra y sus parientes cercanos. Pero desde comienzos de este milenio, el número ha ido creciendo de manera exponencial y ya son más de 7 mil los cuerpos que cada año encuentran su destino final en este lugar sagrado.

De acuerdo con estadísticas del Ejército de EE. UU., que es el encargado de administrarlo, a este paso el cementerio llegará a su máxima capacidad en unos 23 años. Es decir, a eso del 2041, Arlington pasaría de ser un cementerio activo a un museo más de la ciudad.

Y eso es algo que muy pocos quieren. Hace varios años se vienen tomando medidas de contingencia, entre ellas, enterrar a las familias en columnas (un ataúd sobre otro) y reduciendo los espacios donde están las urnas de los que han sido cremados.

Así mismo, están cerca de un acuerdo para comprarle al condado de Arlington un terreno que les permitiría enterrar a unas 50.000 personas adicionales. Pero aun así se trata de soluciones de mediano plazo que no cambian el desenlace pronosticado para el mítico cementerio.

“Estamos literalmente contra la pared”, decía Barbara Lewandrowski, portavoz del cementerio, en un artículo publicado sobre este tema en ‘The New York Times’.

La única alternativa viable para garantizar su vigencia en generaciones futuras es comenzar a limitar el tipo de personas que pueden ser enterradas en Arlington.

Es decir, a eso del 2041, Arlington pasaría de ser un cementerio activo a un museo más de la ciudad

Bajo las reglas actuales, cualquier persona que haya prestado servicio activo puede pedir que sus restos vayan a este cementerio. Por supuesto, esto incluye a los muertos en combate y los cuerpos que nunca se recuperaron o identificaron, a los que se les hace honor en la Tumba del Soldado Desconocido, donde anualmente el presidente de turno deposita una ofrenda floral en el Día de los Caídos.

Así mismo, es el lugar de reposo de personas que se han sacrificado por el país, como por ejemplo los miembros de la tripulación de la nave espacial Challenger que murieron durante una explosión en 1986.

Una de las propuestas que ha ventilado el Ejército es reservar el Cementerio de Arlington solo para los muertos en combate y los que hayan recibido una medalla de honor por su heroísmo en la guerra.

Un cambio semejante reduciría los entierros a unos 200 al año, un número similar a los que se entierran hoy día de manera semanal. Eso aseguraría el estatus del cementerio por más de 200 años según cálculos de esta dependencia. Pero la propuesta excluiría a miles de veteranos que están vivos y que arriesgaron su vida por el país bajo la promesa de que serían enterrados junto a sus compañeros de combate.

Descontento y conflicto

Arlington, por supuesto, no es el único cementerio militar (hay otros 135 en el país), pero sí es el más respetado y en el que la mayoría quisiera reposar.

“No me parece justo con la población de veteranos que existe hoy. Dejemos que Arlington se llene y cuando esto suceda construimos otro que también será muy especial”, sostiene John Towles, director de Veteranos de Guerras Externas, asociación que agrupa a más de 1,7 millones de veteranos.

El tema ya ha sido debatido en varias audiencias en el Congreso. Durante una de ellas, Towles indicó que su grupo, de hecho, ya ha identificado varios sitios cercanos a la ciudad que podrían convertirse en la nueva sede de Arlington cuando este alcance su capacidad.

Si bien Towles se opone a las propuestas del Ejército, le dijo al Congreso que su grupo podría respaldar un pequeño límite al tipo de personas que puedan ser enterradas, pero que tendría a su vez un impacto significativo: solo permitir el entierro de aquellos con más de dos años de servicio activo en la guerra y a los muertos en combate.

Ante el conflicto, la respuesta del Ejército fue realizar una encuesta popular que ya está andando y cuyos resultados se conocerán en agosto. Con base en ella presentarán al Legislativo una recomendación final.

¿Qué quiere el país que hagamos? Si la nación quiere mantener Arlington disponible para futuras generaciones y como un sitio especial, entonces tendríamos que hacer cambios a las reglas actuales”, afirma Karen Durham-Aguilera, directora ejecutiva del cementerio.

De lo contrario, el cementerio de Arlington, tal como se conoce hoy día, dejará de existir en poco más de dos décadas.

SERGIO GÓMEZ MASERI
Corresponsal de EL TIEMPO
Washington
En Twitter: @sergom68

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