EEUU y Canadá

Occidente castiga a Rusia con expulsión masiva de diplomáticos

Más de 20 países anunciaron la salida de funcionarios rusos por envenenamiento de exespía.

Donald Trump expulsa a 60 diplomáticos rusosDonald Trump expulsa a 60 diplomáticos rusos
Putin y Trump

Mikhail Klimentiev / AFP

27 de marzo 2018 , 04:15 a.m.

Como si se tratara de un libreto sacado de los años de la Guerra Fría, EE. UU. sumó fuerzas con sus socios de la Unión Europea (UE), Canadá y Australia en la expulsión masiva de más de 100 diplomáticos y funcionarios rusos, como retaliación al atentado que sufrió un exespía de ese país en el Reino Unido y que fue ordenado por el Kremlin.

La administración de Donald Trump les dio siete días para abandonar EE. UU. a 48 supuestos agentes de inteligencia rusos que operan desde la embajada en Washington y a otros 12 basados en Nueva York.

Así mismo, se ordenó el cierre del consulado de Rusia en Seattle, pues se cree que desde allí se estaba espiando a una base de submarinos nucleares de EE. UU. y a la firma Boeing.

Mientras Ucrania despidió a 13 funcionarios, Canadá, Alemania, Francia y Polonia expulsaron a cuatro cada uno.

A ellos se sumaron Italia, Estonia, Holanda, República Checa, Lituania, Rumania, Croacia, Dinamarca, España, Suecia, Letonia, Hungría, Albania, Noruega, Australia y Finlandia con entre una y tres expulsiones por país. Además, el Gobierno de Islandia anunció el lunes que suspende el contacto a alto nivel con Rusia, lo que incluye un boicot al Mundial de Fútbol. El Reino Unido ya había anunciado que no enviaría al evento ninguna representación diplomática.

Queremos dejarle claro a Rusia que sus acciones tienen consecuencias

“EE. UU. toma esta acción, en conjunto con sus aliados de la Otán (Organización del Tratado del Atlántico Norte) y otros, en respuesta al uso de Rusia de una arma química militar en territorio del Reino Unido, la última de una serie de acciones alrededor del mundo con el fin de desestabilizar. Queremos dejarle claro a Rusia que sus acciones tienen consecuencias. EE. UU quiere cooperar con Rusia, pero eso solo será posible cuando cambien de comportamiento”, afirmó la portavoz de la Casa Blanca, Sarah Sanders, en lo que quizá es el pronunciamiento más fuerte de la administración Trump contra el gobierno de Vladimir Putin. El incidente en cuestión ocurrió el mes pasado en la ciudad británica de Salisbury.

Agente nervioso

Serguéi Skripal, un doble agente soviético que terminó trabajando para el Reino Unido, y su hija se encontraban en la banca de un parque cuando fueron expuestos a un agente nervioso que los dejó en grave estado de salud. Las investigaciones preliminares en ese país determinaron que el químico era un arma militar desarrollada por la Unión Soviética durante los años de la Guerra Fría y que su origen podía rastrearse hacia laboratorios rusos.

Después de conocerse esa información, la primera ministra británica, Theresa May, ordenó la expulsión de 23 diplomáticos.

“Esta ha sido la expulsión colectiva de agentes de inteligencia rusos más grande de la historia
. No tenemos desacuerdos con el pueblo de Rusia... Pero el régimen de Putin está adelantando actos de agresión contra nuestros valores y el Reino Unido se parará hombro con hombro con la Otán y la UE para enfrentar estas amenazas”, afirmó May.

Putin, quien desde el comienzo ha negado cualquier rol en el incidente, ripostó y ordenó la salida de igual número de funcionarios británicos de Rusia.

Después, el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, advirtió que responderá a las expulsiones de sus funcionarios sobre el principio de reciprocidad, es decir, expulsando a igual número de funcionarios de cada uno de los países que han aplicado sanciones.

El embajador de Rusia en Washington, sin embargo, fue más lejos al advertir que EE. UU. pronto entenderá el grave error que ha cometido.

La fuerte reacción de Trump, que ordenó la expulsión de muchos más diplomáticos que el mismo Reino Unido, tomó a muchos por sorpresa dada la enorme empatía que el presidente republicano le ha demostrado a Putin, pese a que la comunidad de inteligencia del país hace rato concluyó que el Kremlin intervino en las elecciones del 2016 y es responsable de toda serie de atropellos, como la invasión de Ucrania y la anexión de Crimea.

Tan solo la semana pasada Trump volvió a salirse del libreto cuando llamó al presidente ruso para felicitarlo por su victoria en las elecciones cuando todo su equipo de asesores y los republicanos del Congreso le recomendaron no hacerlo.

Tan extraña es la relación del presidente de EE. UU. con Rusia que muchos interpretaron la contundente acción del lunes como una “cortina de humo” para desviar la atención del escándalo de Stormy Daniels, la actriz porno que dice haber sostenido una encuentro sexual con él en el 2006 y que el domingo pasado dio una explosiva entrevista con la cadena CBS y el presentador de CNN Anderson Cooper.

En ella, Daniels afirmó que fue amenazada para que mantuviera silencio y contó que en una ocasión Trump se bajó los pantalones para que ella le diera palmadas con un ejemplar de la revista Forbes en la que él salía en la portada.

El presidente de EE. UU., sin embargo, siempre ha negado el affaire, a pesar de que su abogado le pagó a Daniels 130.000 dólares justo antes de las elecciones para que guardara silencio.

Dicho eso, también es probable que Trump decidiera actuar dado que hubiese sido inexplicable mantenerse al margen cuando se trataba de una represalia colectiva contra Rusia de sus más cercanos aliados.

Así mismo, el cambio de tono podría reflejar la nueva dirección que estaría tomando la Casa Blanca ahora que se ha rodeado de funcionarios de “mano dura”.

Particularmente tras el nombramiento de John Bolton como nuevo asesor de Seguridad Nacional, considerado como todo un halcón en política exterior.

En todo caso, las expulsiones se presentan en un contexto de elevada tensión entre Rusia y Occidente que ha venido creciendo desde la intervención en Crimea en el 2014, pero que se ha exacerbado en meses recientes con la retórica belicista de Putin.

Hace poco, el presidente ruso le presentó al mundo “su nuevo arsenal” nuclear, mencionando un misil ultrarrápido que puede, según dijo, evadir todos los sistemas de defensa de la Otán y de EE. UU.

Las movidas del presidente ruso, no obstante, parecen estar acercando a los viejos aliados de la Otán, especialmente al Reino Unido con la UE, cuyas relaciones quedaron tirantes tras la votación del brexit (salida del Reino Unido de la UE), y al gobierno de Trump, que por momentos parecía más cercano al Kremlin que a la Alianza Atlántica.

SERGIO GÓMEZ MASERI
Corresponsal de EL TIEMPO
Washington

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