EEUU y Canadá

Donald Trump enfrenta primera gran crisis por renuncia de Flynn

La dimisión del consejero de Seguridad Nacional deja a su gobierno en incómoda posición.

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Flynn (atrás) se caracterizó por sus posiciones islamofóbicas. Acá, con Trump, en diciembre.

Foto:

AFP

14 de febrero 2017 , 07:56 p.m.

Antes que desaparecer, el escándalo por la intempestiva renuncia del Asesor de Seguridad Nacional del presidente Donald Trump siguió creciendo este martes luego de que legisladores de ambos partidos reclamaron una exhaustiva investigación sobre los lazos de la nueva administración con Rusia.

Michael Flynn presentó su dimisión el lunes en la noche luego de que se confirmó no solo que se había comunicado con funcionarios de Kremlin para discutir las sanciones contra este país cuando Barack Obama todavía estaba en el poder sino que le mintió al vicepresidente Mike Pence sobre el contenido de las charlas.

Aunque Flynn venía negando que el tema de las sanciones había surgido en sus charlas con el embajador de Moscú en Washington, la semana pasada trascendió que las agencias de inteligencia habían grabado tales conversaciones y que en ellas quedaba claro que el tema sí había surgido. Este lunes, además, varios medios reportaron que el departamento de justicia le informó a finales de enero a la Casa Blanca sobre la situación y le expresaron su temor por que Flynn terminara siendo ‘chantajeado’ por el gobierno de Vladimir Putin. Flynn, en su carta de renuncia, ofreció disculpas y explicó su conducta –haberle mentido a Pence– como un “olvido” producto de las carreras en su nuevo trabajo.

Sean Spicer, portavoz de la Casa Blanca, confirmó que Trump le había pedido la renuncia, pues había surgido un asunto de (falta) de “confianza” entre los dos. Pero para el Congreso la cabeza de Flynn no es suficiente. “Todos necesitamos saber qué fue lo que ocurrió y para eso hay que realizar una profunda investigación que no deje el menor asomo de dudas”, sostuvo John Cornyn, el número dos de los republicanos en el Congreso. Roy Blunt, otro de los republicanos de más peso en el Legislativo, pidió que Flynn comparezca ante el Congreso y explique en detalle lo que dijo al embajador ruso y si alguien más estuvo enterado. Y Lindsey Graham, otro republicano que ha sido crítico de Trump, elevó aún más el tono sugiriendo que esto puede ser más grande de lo que parece.

“Yo lo que quiero saber es si el general Flynn hizo esto por su propia cuenta o alguien más se lo pidió”, afirmó el legislador de Carolina del Sur. Es allí, precisamente, donde el actual mandatario podría verse en problemas. El escándalo se remonta a finales de diciembre del año pasado cuando Obama impuso una nueva serie de sanciones a Rusia luego de que la comunidad de inteligencia concluyó que el Kremlin estuvo tras el hackeo que sufrieron el Comité Nacional Demócrata y la campaña de Hillary Clinton, durante la carrera electoral que culminó en noviembre con la victoria de Trump.

Ese mismo día – de acuerdo con los organismos de inteligencia– Flynn se comunicó con Segey Kislayak, embajador de Moscú en Washington y, según trasciende ahora, hablaron sobre las sanciones.

El Kremlin, que en circunstancias normales habría respondido a Obama con la misma moneda (expulsando del país a funcionarios estadounidenses) decidió no tomar medidas.

Al día siguiente, el 30 de diciembre, Trump publicó un trino en el que felicitaba a Putin por no tomar retaliaciones. “Gran movida de Putin al abstenerse. Siempre supe que era inteligente”, decía el mensaje. Desde entonces se especula que quizá Trump, a través de Flynn, le pidió a Rusia no responder tras prometerle que las sanciones podrían levantarse una vez él se posesionara. De ser cierto, tanto Flynn como Trump serían culpables de violar el Acto Logan, una ley que prohíbe a los civiles inmiscuirse en asuntos diplomáticos que le corresponden al gobierno de turno. Pero no es claro cuál podría ser el efecto, pues nunca se ha acusado a nadie de esto.

Tanto el Congreso como el FBI vienen investigando el rol de Rusia en las pasadas elecciones bajo el supuesto de que su intervención fue para favorecer a Trump. Y en ese contexto caen también las amistosas relaciones de Trump con Putin, al que ha defendido a capa y espada no solo durante la campaña sino a lo largo de este último proceso. De hecho, hace dos semanas su administración levantó algunas de las sanciones que le había impuesto Obama a Moscú.

Lo que es delicado, y se investiga actualmente, es si hubo contactos y coordinación entre la campaña de Trump y Rusia para golpear a Clinton y allanar el camino de su victoria. O si el Kremlin posee información sensible sobre Trump que podría comprometerlo o someterlo a chantaje.

En cualquier caso, el escándalo Flynn se convierte en un nuevo dolor de cabeza para un presidente que aún no completa un mes y que ya había sufrido un serio revés la semana pasada, luego de que una Corte de Apelaciones mantuvo bloqueada una orden ejecutiva que firmó para impedir el ingreso al país de ciudadanos de siete países de mayoría musulmana.

SERGIO GÓMEZ MASERI
Corresponsal de EL TIEMPO
En Twitter: @sergom68

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