EEUU y Canadá

Trump ha pagado la novatada en sus 100 días en la Casa Blanca

Para los críticos, el presidente de EE. UU. ha empezado a madurar y entender el peso de su cargo.

Donald Trump 100 días

Trump ha pagado por su propia inexperiencia y por la de la gente que escogió para acompañarlo.

Foto:

Carlos Barria / REUTERS

30 de abril 2017 , 01:36 a.m.

Ridículo. Esa fue la palabra que utilizó el presidente de EE. UU., Donald Trump, esta semana para describir el “examen” al que se suele someter a los mandatarios estadounidenses tras sus primeros 100 días en el poder, y que, en su caso, se cumplieron este sábado.

El republicano, quien asumió la Casa Blanca el pasado 20 de enero, tiene algo de razón. Mal o bien, 100 días en una presidencia de posibles ocho años es tan solo el tres por ciento de su tiempo como comandante en jefe de la gran potencia mundial.

Aun así, desde las épocas de Franklin Delano Roosevelt –tras la Gran Depresión de los años 30–, esta temida marca ha sido usada como un termómetro para evaluar a los nuevos presidentes y hacer predicciones sobre su futuro.

En el caso de Trump, y quizás de ahí su malestar por el aniversario, las calificaciones no son las mejores. Y no porque lo digan analistas o expertos –que también lo sostienen–, sino porque así lo está viendo la mayor parte de los estadounidenses.

De acuerdo con sondeos publicados este semana por ‘The Washington Post’, CNN y otros medios, la gestión de Trump obtiene entre el 42 y 44 por ciento de aprobación. Esos números lo ubican como el presidente más impopular en toda la historia de este tipo de mediciones.

De hecho, el segundo peor –Bill Clinton en 1993– le saca entre ocho y diez puntos de ventaja (52 por ciento al llegar a esta misma fecha).

En los mismos sondeos, un 55 por ciento sostiene que el presidente no está prestando atención a los problemas más urgentes del país, otro 52 por ciento cree que no ha cumplido con sus promesas de campaña, un 61 un por ciento afirma que los líderes mundiales no lo respetan y solo el 37 por ciento lo ve como una persona honesta.

Aunque en general una gran mayoría de republicanos lo sigue respaldando (el 85 por ciento), ha sido precisamente este mismo grupo el que ha comenzado a mostrar fisuras en estos primeros meses.

De acuerdo con la muestra de CNN, un 72 por ciento de ellos confía en su manejo de la economía (10 puntos menos que en noviembre del 2016 cuando ganó las elecciones). Y un descenso muy similar se ve cuando opinan sobre sus capacidades de liderazgo.

Trump, muy al estilo de su campaña, ha catalogado estos sondeos como “noticias falsas” distribuidas por medios que aún no aceptan su triunfo. Pero un repaso a estos últimos tres meses demuestra por qué las encuestas no estarían tan lejos de la realidad.

Poco se ha materializado

Si bien el presidente de EE. UU. arrancó su mandato con un huracán de órdenes ejecutivas (lleva 30 firmadas, lo cual es un récord) e iniciativas legislativas, son pocas las que se han materializado.

Algunas, incluso, se han tornado en vergonzosas derrotas.

Su populismo nacionalista sonaba muy bien en la campaña, pero otra cosa es gobernar el complejo escenario que es Washington

El fracaso más grande

Sin duda, el fracaso más grande corrió por cuenta de la reforma a la salud que prometió para reemplazar el ‘Obamacare’, la ley que se aprobó cuando Barack Obama era presidente y cuyo rechazo fue el caballo de batalla tanto para Trump como para los republicanos en el Congreso.

Tras varias semanas de disputas internas, la reforma terminó archivada ante la falta de consenso entre los miembros de su propio partido y pese a contar con la mayoría en las dos cámaras legislativas.

Esta semana corrió el rumor de que ya hay un proyecto listo para volver a intentarlo. Pero los expertos creen que todavía está crudo y si se movió, fue para evitar que sumara en contra de Trump a la hora de las evaluaciones.

Igual suerte corrió su esfuerzo por conseguir los fondos necesarios para comenzar a construir por fin el muro que tanto prometió durante la campaña electoral.

El presidente le había solicitado al Congreso aprobar unos 4.000 millones de dólares para iniciar las obras, pero tuvo que dar marcha atrás después de que sus “socios” en el Congreso le advirtieran que incluir esos recursos haría fracasar las negociaciones para aprobar antes de este sábado una ley de presupuesto para financiar al gobierno federal.

Y tampoco cayó muy bien entre los mismos republicanos el plan de reforma tributaria que presentó este miércoles. En gran parte, porque propone recortes masivos a los impuestos, pero no ofrece ideas para evitar que esto se traduzca en un gigantesco aumento del déficit fiscal que él mismo prometió reducir. Pocos en Washington creen, de hecho, que sea posible aprobar una reforma de esa envergadura este año.

Quizás su única victoria legislativa fue la confirmación de Neil Gorsuch como nuevo miembro de la Corte Suprema de Justicia, pero incluso esta llegó con un alto costo, pues los republicanos tuvieron que modificar las leyes de la Cámara Alta para poder sobrepasar la oposición de los demócratas.

A la ausencia de victorias legislativas se ha sumado el bloque judicial con el que se estrelló a la hora de implementar su visión frente al tema migratorio.

En febrero, y solo días después de firmar una orden ejecutiva para suspender el ingreso de personas provenientes de países de mayoría musulmana, varias cortes del país se le atravesaron tras considerar que era discriminatoria y quizá inconstitucional.

Esta misma semana, otro juez, este de Hawái, le prohibió implementar otra faceta de la orden ejecutiva que proponía congelar los recursos federales para las llamadas “ciudades santuario” si insistían en no colaborar con las autoridades en la captura e identificación de ilegales.

El fantasma de Rusia

Sumado a ello, como trasfondo de sus batallas legislativas y judiciales, ha estado el escándalo por la posible colaboración de personas cercanas a Trump con Rusia con el fin de facilitar su victoria en las elecciones. Este tema le costó la cabeza a su asesor de Seguridad Nacional, Michael Flynn, a solo tres semanas de haber asumido el cargo. Flynn, al parecer, ocultó que había discutido con funcionarios rusos el levantamiento de las sanciones que pesan sobre Moscú si Trump llegaba a la Casa Blanca.

De momento, tanto el FBI como la Cámara de Representantes y el Congreso adelantan investigaciones que si bien no han arrojado una prueba reina, sí han consumido las primeras semanas de su joven administración.

De acuerdo con el historiador Douglas Brinkley, la presidencia de Trump ha estado sitiada por tres problemas fundamentales.

“Su populismo nacionalista sonaba muy bien en la campaña, pero otra cosa es gobernar el complejo escenario que es Washington y donde existen tantas agendas que compiten, incluyendo dentro del mismo partido republicano”, sostiene Brinkley.

Así mismo, dada la enorme polarización que su victoria produjo, ha despertado un activismo intenso entre los demócratas que se ha traducido en oposición total a su agenda en el Congreso y demandas ante las cortes del país.

Al mismo tiempo ha pagado por su propia inexperiencia y por la de la gente que escogió para acompañarlo.

Gran parte de su círculo más cercano y muchos de los secretarios que nombró en posiciones claves carecen de experiencia alguna en la vida pública. Y eso, dice el profesor, no solo ha provocado caos –como el que desató la primera orden ejecutiva que frenó el ingreso de extranjeros y refugiados, así estos tuvieran residencia legal en EE. UU., (algo que después corrigieron)–, sino también disputas internas que han terminado siendo la comidilla diaria de los medios.

Paralelamente, el carácter del mismo Trump, sostiene el experto, ha sido parte del problema, pues su obsesión por ganar siempre lo hace tomar giros inesperados que dificultan sus relaciones a todo nivel.

En ningún otro frente esto ha estado más en evidencia que en política exterior. El presidente arrancó su mandato casando peleas con aliados como México, Australia y Europa y ofreciendo ramas de olivo a declarados enemigos.

Pero en estos cien días, Trump ha dado un giro de 180 grados en muchos de los frentes. El más claro fue el que tomó al ordenar un bombardeo sobre Siria a comienzos de este mes en retaliación por el supuesto uso de armas químicas contra la población en ese país.

Con los 59 misiles que destruyeron parte de una base aérea del gobierno del presidente sirio, Bashar al Asad, quedó enterrada la doctrina aislacionista que tanto apoyo le generó entre las facciones nacionalistas del país. Y es la misma acción que parece estar tomando contra Corea del Norte, donde un conflicto parece inminente.

También ha cambiado de rumbo respecto a la Otán, alianza que ya no cataloga de obsoleta, y frente a China, a la que ya no acusa de manipular su moneda.

Rusia, por su parte, se ha tornado nuevamente en el más peligroso de sus rivales.

Lyndsey Graham, uno de los senadores republicanos que más lo ha criticado, no ve en estas inconsistencias a un Trump dando tumbos, sino a un presidente que ha comenzado a entender el peso y la responsabilidad de la silla en la que se sienta.

Otros analistas también han notado cómo el presidente, en las últimas semanas, está restringiendo su uso de las redes sociales para desahogar sus frustraciones y atacar a críticos. Todos son signos, dicen, de un Trump que está madurando.

“Trump es como el aprendiz de su propio ‘show’ de televisión. Se está adaptando a un terreno que no le es familiar y se está deshaciendo de promesas de campaña que ahora ya no ve realistas”, sostiene Thomas Mann, del Brookings Institution.

Pero eso, dice Mann, no quiere decir que Trump esté cambiando en su esencia ni que se tornará con el tiempo en un típico presidente republicano. Más bien, que está aprendiendo cómo debe jugar en Washington si quiere avanzar en su agenda.

SERGIO GÓMEZ MASERI
Corresponsal EL TIEMPO
En Twitter: @sergom68

Ya leíste 20 artículos gratis este mes

Rompe los límites.

Aprovecha nuestro contenido
desde $10.999 al mes.

¿Ya eres suscriptor? Ingresa

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta gratis y pódras disfrutar de:

  • Acceso ilimitado al contenido desde cualquier dispositivo.
  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta gratis y disfruta de acceso ilimitado al contenido, desde tu computador, tableta o teléfono inteligente.

Disfruta del contenido sin límites

CREA UNA CUENTA GRATIS


¿Ya tienes cuenta? INGRESA