Asia

Unos 87.000 refugiados rohinyá llegaron a Bangladés en 10 días

La desesperación de los ciudadanos comenzó tras estallar la violencia en Birmania, según la ONU.

El drama de la minoría de los rohingyás que huyen de los combates con el ejército

Por el constante rechazo, muchos de ellos han migrado a otras partes como Malasia, Indonesia, e incluso a Bangladés, en donde también viven en campos de refugiados.

Foto:

Rehman Asad / AFP

04 de septiembre 2017 , 05:49 a.m.

Unas 87.000 personas, en su gran mayoría refugiados rohinyás, llegaron a Bangladés desde que estalló la violencia en la vecina Birmania el 25 de agosto, indicó este lunes la ONU.

Decenas de miles de miembros de esa minoría musulmana en un país de mayoría budista cruzaron la frontera con Bangladés desde que comenzaron los combates, para amontonarse en los ya saturados campamentos de refugiados.

En total "llegaron 87.000 desde el 25 de agosto", anunció la oficina de la ONU en Bangladés.

Unos 20.000 siguen en la frontera entre Bangladés y el estado de Rakáin, en el oeste de Birmania, a la espera de poder cruzar, añadió Naciones Unidas.

El gobierno de Daca instauró controles fronterizos cuando estalló el último episodio de violencia hace diez días, pero la ONU indicó que las recientes llegadas no fueron detenidas por las autoridades de Bangladés.

Un guardia fronterizo bangladesí dijo a la AFP que la importante llegada de personas desesperadas hizo imposible detener el flujo.

"Es más importante que la última vez", dijo el guardia, que pidió no ser identificado, refiriéndose a la importante llegada de refugiados desde que comenzó la violencia en octubre de 2016.

La ONU precisó que la mayoría de los recién llegados se instalaron en los ya saturados campamentos de refugiados rohinyá de los alrededores de la ciudad costera de Cox's Bazar.

Pero varios no tienen techo debido a las fuertes lluvias del monzón. La AFP constató en el lugar que en los últimos días se erigieron centenares de refugios precarios en los alrededores de los campamentos.

Críticas

Los refugiados de Cox's Bazar denunciaron que sus familias fueron masacradas y los pueblos incendiados por las fuerzas de seguridad y grupos de budistas.

La violencia se desencadenó tras el ataque el 25 de agosto por la rebelión del Arakan Rohingya Salvation Army (ARSA) contra una treintena de comisarías de policía.

Desde entonces, el ejército lanzó una gran operación en esa región pobre y remota del oeste de Birmania.

Birmania acusa a activistas, que describe como "terroristas bengalíes", de incendiar las viviendas de rohinyás y otras comunidades.

Aung San Suu Kyi, líder de facto del gobierno birmano, exprisionera política de la junta birmana, es cada vez más criticada por mostrar poca disposición a hablar sobre el trato a los rohinyás o a reprender a los militares.

No hizo comentarios desde que estalló el último episodio de violencia.

"Los últimos años he condenado en repetidas ocasiones el trágico vergonzoso trato" a los rohinyás, dijo en Twitter la activista paquistaní Malala Yousafzai, premio Nobel de la Paz como Aung San Suu Kyi.

"Sigo esperando que mi compañera laureda Aung San Suu Kyi haga lo mismo", subrayó.

La crisis pone en riesgo las relaciones de Birmania con los países de mayoría musulmana del sudeste asiático
en donde públicamente se repudia el trato a los rohinyás.

El ministro de Relaciones Exteriores de Indonesia, Retno Marsudi, se reunió el lunes en Naypyidaw con el jefe de las Fuerzas Armadas birmanas, el general Min Aung Hlaing, en un intento de presionar al gobierno para que haga más por aliviar la crisis.

Desde 2012 el estado de Rakáin es escenario de violencia religiosa.

Muchos rohinyás fueron asesinados y decenas de miles de personas -en su mayoría de la minoría musulmana- se vieron obligadas a huir a campamentos de refugiados.

Pero la actual ola de violencia es la peor registrada hasta ahora.

Las Fuerzas Armadas birmanas dijeron que casi 400 personas murieron en los últimos 10 días, de ellos unos 370 militantes rohinyás.

Budistas del estado de Rakáin y otros grupos tribales también figuran entre los muertos y desplazados, perseguidos, según las denuncias, por activistas rohinyás.

Muchas personas se ahogaron al intentar cruzar el río Naf que delimita parte de la frontera con Bangladés.

La mayoría de los que ingresan en Bangladés son mujeres, niños y ancianos. Los refugiados indicaron que muchos hombres jóvenes se quedaron en Birmania para combatir.

Más de 400.000 rohinyás se encuentran ya en Bangladés, un país mayoritariamente musulmán que dejó en claro que ya no quiere acoger más refugiados.

AFP

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