Asia

El reto de mantener el ánimo de niños atrapados en cueva de Tailandia

Los menores llevan catorce días atrapados a 800 metros bajo tierra.  

Niños atrapados en cueva de Tailandia

Imagen facilitada por las autoridades tailandesas de los niños atrapados en una cueva desde el 23 de junio.

Foto:

REUTERS

06 de julio 2018 , 08:43 p.m.

Un nuevo día llega y la expectativa por conocer la manera de salvar a las trece personas atrapadas en la cueva Tham Luang de Chiang Raig, región norte de Tailandia, no termina.

Se trata de un grupo de doce niños, que, acompañados por su entrenador, decidieron aventurarse al interior de este atractivo turístico luego de terminar su práctica de fútbol habitual. Las razones para que estos menores y su entrenador de 25 años llegaran hasta donde actualmente se encuentran son aún motivo de investigación.

El pasado 2 de julio, rescatistas lograron llegar hasta el lugar donde se encontraba el grupo que se había perdido hacía una semana, exactamente a 800 metros de profundidad.

Las primeras pruebas de supervivencia espantaron los temores de una muerte temprana para estos menores que se encuentran entre los 11 y los 16 años. Luego de la cooperación de más de 1.000 rescatistas, algunos provenientes de EE. UU. y Australia, fueron encontrados en buen estado de salud los afectados. De inmediato, les dieron comida, abrigo y medicinas.

El equipo de fútbol ‘Jabalíes salvajes’, con más de 13 días sin conocer la luz del sol, se encuentran a la espera de que las lluvias en la zona cesen y permitan la evacuación de la mayor cantidad de agua que inundó parte del acceso a donde se encuentran actualmente.

Para empeorar el panorama, las lluvias, que se prevee continúen hasta octubre, ocasionaron el derrumbe de rocas que achicaron el espacio por donde este grupo ingresó, limitando algunos accesos a alturas de tan solo un metro y otros que no admiten el paso de una persona con un tanque de oxígeno.

No pueden dejar de conversar con los chicos y su entrenador, el contacto debe ser permanente

Uno de los aspectos que más preocupa, tanto a familiares como a las autoridades tailandesas, es el estado emocional del grupo que se encuentra atrapado en la cueva, pues luego de casi diez días sin alimentos y con el temor latente de no ser encontrados, su sistema nervioso experimentó variaciones fuertes.

Afortunadamente pudieron encontrarlos y, a pesar de que los niños y el entrenador manifestaron sentirse en buena forma tanto física como mental, el reto de mantener al grupo motivado y con esperanzas apenas comienza.

Hace ocho años, 33 mineros chilenos estuvieron atrapados casi 700 metros bajo tierra, durante 67 días. Lograr sobrevivir en ese tiempo, bajo condiciones de hacinamiento y temperaturas que sobrepasaban los 35 grados, no solo lo pudieron lograr por los alimentos que les enviaban a través de una sonda, sino por la fortaleza mental que tuvieron estos hombres.
En diálogo con EL TIEMPO, Luis Urzúa, jefe de turno, por ese entonces, de los 33 mineros, destaca las claves que llevaron al grupo a permanecer con esperanzas de ser rescatados.

“No pueden dejar de conversar con los chicos y su entrenador, el contacto debe ser permanente. Lo que nos mantuvo a nosotros con fe y esperanza fue estar en contacto permanente con el mundo exterior y saber que estaban haciendo lo que sea para rescatarnos”.

La baraja de posibilidades que existen para rescatar a estos jóvenes garantiza riesgos latentes tanto para ellos como para los rescatistas, pero, lo que sí es seguro es que cualquier método que se utilice tardará meses.

Es allí donde la labor del entrenador debe ser preponderante, según Luis, para transformar su rol dentro del grupo: “El objetivo del entrenador ahora es bajarse al nivel de los niños y hacerles sentir que todos son iguales. Todos se deben apoyar, con fe y esperanza, eso los va a abrigar en la parte psicológica”.

Samarn Poonan

Samarn Poonan (en la foto del cuadro), buzo de la unidad élite de la Marina de Tailandia, que murió en los trabajos para rescatar a los 12 niños y su entrenador atrapados en una cueva.

Foto:

Reuters

Urzúa se convirtió en ícono de esta misión de rescate debido a su labor de liderazgo al interior de la mina, por lo que recomienda que para garantizar una sana convivencia y mantener las esperanzas es fundamental que los niños y el entrenador prioricen los intereses colectivos antes que los individuales.

“Si había alguna discusión o pelea la hablábamos entre todos. Lo más importante es mantener el ambiente del grupo, no dejar que las peleas o roces puedan dañarlo. La clave es hablar todo y evitar guardar rencores con otros compañeros”.

Mantenerse más de 13 días separados de sus familias, diez de ellos sin saber si los iban a encontrar o no, permanecer en una cueva rodeada por agua, que en cualquier momento puede aumentar su nivel, es una situación psicológica para los menores que puede generar traumas a futuro.

Niños cueva Tailandia

Kham-aoey Promthep muestra un retrato de su hijo, uno de los atrapados en la cueva de Tailandia.

Foto:

Rungroj Yongrit / EFE

Ángela Rosales, directora nacional de Aldeas Infantiles SOS Colombia, fundación que trabaja con niños en situación de vulnerabilidad, le explicó a EL TIEMPO los beneficios que puede tener en el ánimo de los jóvenes, el diálogo permanente con sus padres.

El único referente importante que tiene un niño son sus vínculos familiares, en esencia, el vínculo familiar es el que va a procurar que los niños se mantengan en pie y también a salir de la situación de pánico”.

Es fundamental para las autoridades que trabajan en labores de apoyo psicológico, preservar la condición de niños que poseen los doce menores de edad atrapados en la cueva, como le dijo a este diario, la directora Rosales: “hay que ayudar a los niños a que, incluso en esas condiciones, puedan ser niños, es decir, no pierdan el interés por comer, por cuidarse, por aprender algo, por tener un espacio de juego. También escucharlos, que ellos se puedan desahogar y escuchar sus ideas sobre cómo hacer para salir. Todo eso cuida su bienestar emocional y salud mental ”.

Salvar a este grupo es una tarea para nada fácil. Los rescatistas trabajan a contrareloj, pues deben evacuar la mayor cantidad de agua (hasta el momento han extraído más de 129 millones de litros de agua) para tener la esperanza de sacar a los niños sin tener que enseñarles a bucear, opción que parece la más viable, aunque la mayoría de los niños ni siquiera sabe nadar.

Otra de las salidas es esperar a que baje el nivel del agua y así los niños puedan salir caminando o nadando, sin embargo, esta posibilidad tomaría alrededor de cuatro meses.

SEBASTIÁN CORREA
REDACCIÓN INTERNACIONAL 

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