Asia

La muerte de Kim Jong-nam, un crimen de novela de espías

La muerte del hermanastro del líder de Corea del Norte no es un caso aislado.

Kim Jong-nam

Kim Jong-nam (foto) deja un hijo de 22 años, Kim Han-sol, también conocido por sus críticas al régimen dictatorial en Norcorea.

Foto:

Joongang Ilbo/News1/Reuters

19 de febrero 2017 , 03:35 p.m.

Como si de una novela policiaca se tratara, Kim Jong-nam, hermanastro del líder norcoreano Kim Jong-un, fue asesinado el lunes por dos mujeres que lo abordaron en el aeropuerto internacional de Kuala Lumpur (Malasia) y lo pincharon con agujas envenenadas.

Por el momento, las dos mujeres, una indonesia y otra que portaba un documento vietnamita, fueron arrestadas, mientras que la policía detuvo a otros dos presuntos implicados y sigue en búsqueda de tres hombres más que, se cree, fueron cómplices en el asesinato de Kim.

El que fuera el heredero de Kim Jong-il, también conocido como el ‘querido líder’ –puesto que por línea de sucesión le correspondía ser la cabeza del régimen de Corea del Norte– tuvo que vivir condenado al exilio en China, lejos de su natal Pyongyang.

Todo empezó en el año 2001, cuando Jong-nam fue detenido en el aeropuerto internacional de Kuala Lumpur en un intento por ingresar a Japón, archienemigo de Corea del Norte, con un pasaporte falso de República Dominicana y la excusa de querer visitar el parque de diversiones Disneyland Tokyo. Este hecho deshonró a su padre, al igual que al régimen de Corea del Norte, por lo que Jong-il tomó la decisión de desterrarlo de Pyongyang, junto con su familia.

Sumado a ello, el entonces ‘dictador’ de Corea del Norte resolvió cederle el poder, luego de su muerte en 2011, a Kim Jong-un, hermanastro de Jong-nam, quien continúa en la actualidad como mandatario del considerado ‘país más hermético del mundo’.

De ahí en adelante, Jong-nam vivió en Rusia y Suiza, pero pasó la mayor parte de sus años en Macao (China), donde la gente que lo conocía lo describía como un hombre animado sin mucha protección y poco prudente. “Creo que no iba con su carácter”, confesó un amigo al diario ‘South China Morning Post’, añadiendo que Kim se movía sin guardaespaldas, en Macao y en todas partes.

“Llevaba una vida tranquila aquí. Evidentemente, se sentía protegido por China. Macao le convenía personalmente. De aquí le gustaban los lados buenos de la vida, pues el lugar le ofrecía seguridad y diversión”, contó este amigo, quien agregó que Jong-nam era un hombre alegre y de trato fácil.

Sin embargo, y desde el exilio, Kim Jong-nam retó algunas veces al régimen de su hermanastro. En una ocasión, durante una entrevista con un periódico japonés, dijo que “cualquier persona con sentido común consideraría difícilmente tolerable tres generaciones dinásticas en el poder”, escribió el periódico.

También calificó a Kim Jong-un de carente de “sentido del deber y de seriedad”, y advirtió que la corrupción llevaría a Corea del Norte al desastre. Afirmaciones que, según distintos entes gubernamentales de China, le costaron la vida a Jong-nam.

Por su parte, el presidente surcoreano interino, Hwang Kyo-Ahn, estimó que este crimen demostraba “la brutalidad y la naturaleza inhumana del régimen” de Pyongyang.

“Si se confirma, el asesinato de Kim Jong-nam sería un ejemplo que demostraría la brutalidad y la naturaleza inhumana del régimen norcoreano”, declaró el dirigente en una reunión con sus principales consejeros para la seguridad, según su portavoz.

“Nos tomamos este caso muy seriamente y estaremos pendientes del Norte”, añadió el presidente en dicha reunión, citada de urgencia, del Consejo de Seguridad Nacional (NSC).

Casos confirmados de envenenamiento

Alexandre Litvinenko

En 2006, el exespía ruso Alexandre Litvinenko, opositor del presidente Vladimir Putin, murió a los 43 años en un hospital londinense, víctima de un envenenamiento con polonio, sustancia radioactiva extremadamente tóxica.

Tres semanas antes, este tránsfuga de los servicios secretos había bebido té con otro exagente ruso, Andrei Lugovoi. Su muerte provocó una crisis diplomática entre Londres y Moscú, que siempre rehusó extraditar al sospechoso.

Munir Said Thalib


En 2004, Munir Said Thalib, defensor indonesio de derechos humanos, murió en medio de atroces dolores a la edad de 38 años, a bordo de un avión con destino a Ámsterdam, tras haber ingerido una bebida envenenada en una escala realizada en Singapur. Se halló arsénico en su cadáver. Munir era el principal dirigente de la comisión de desaparecidos y víctimas de la violencia (Kontras), una organización que denunció los atropellos cometidos por los militares indonesios durante los 32 años del régimen del dictador Suharto.

Viktor Yúshchenko

El ucraniano Viktor Yúshchenko, candidato de la oposición y héroe de la Revolución naranja, cayó gravemente enfermo en 2004 en plena campaña por la elección presidencial que lo opuso al candidato favorito de Moscú, Viktor Yanukovich.Tres meses después, médicos austriacos identificaron un envenenamiento con dioxina.

REDACCIÓN INTERNACIONAL*
* Con información de AFP, EFE Y REUTERS

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