Mundial Rusia 2018

Carlos Bacca carga una cruz de espaldas con la Selección

El delantero falló el quinto penalti de la serie contra Inglaterra, en los octavos de final.

Carlos Bacca

Carlos Bacca se lamenta tras fallar el penalti.

Foto:

AFP

03 de julio 2018 , 08:44 p.m.

En alguna parte de esos manuales del fútbol que no están escritos dice que en una tanda de penaltis el primero y el último no deben fallar. Este martes, en la serie definitiva contra Inglaterra por el paso a los cuartos de final del Mundial, el primero fue Falcao García y fue adentro, el quinto turno fue de Carlos Bacca, y falló. Tal vez ese sea el resumen de la carrera de un delantero que pareciera que tuviera una cruz de espaldas a la hora de actuar con la Selección Colombia.

Nadie puede ni siquiera pensar en discutir la calidad de Bacca como delantero. El hoy jugador del Villarreal de España ha anotado en su trayectoria, con los clubes, 209 goles, una cifra nada despreciable. Pero a la hora de hacer el análisis con el equipo nacional los datos cambian: en torneos oficiales (eliminatorias, copas América y mundiales) ha marcado apenas cinco goles en 27 partidos.

¿Oportunidades? Las ha tenido todas. Tras la lesión de Falcao en el 2014, que lo sacó de la Copa del Mundo de Brasil, y al no encontrar luego el nivel adecuado para estar en la Selección, fue Bacca el elegido para suplirlo, pero en más de dos años de ausencia del Tigre, su apellido no se transformó en un referente inamovible del seleccionado, todo avalado por la poca capacidad goleadora en momentos decisivos.

Lastimosamente, en los penales no nos acompañó la suerte. Sentimos impotencia porque queríamos seguir

En favor del goleador de Puerto Colombia hay que decir que en muchos momentos el equipo de José Pékerman no fue ese letal de la eliminatoria al Mundial de Brasil que encantó con su juego y que, por ejemplo, en 21 partidos disputados en la eliminatoria al Mundial de Rusia 2018, la Copa América Centenario 2016 y la Copa América Chile 2015, Colombia generó apenas 4,1 opciones de gol por encuentro y convirtió 23 anotaciones, según un estudio hecho por EL TIEMPO el año pasado.

Con 31 años y un recorrido extenso en el combinado patrio, Bacca se hizo fijo por sus actuaciones en sus clubes, pero el peso específico en la Selección nunca lo encontró y, este martes, fue una prueba más. Si bien el delantero entró a hacerle compañía a Falcao, generó una de las dos opciones de gol que tuvo Colombia contra Inglaterra, e incluso anotó un gol que aún en el mundo se preguntan por qué el árbitro lo anuló, al final, en la retina, queda ese último lanzamiento de la tanda de penaltis.

Un tiro anunciado, a media altura, fácil para cualquier arquero (así haya sacado ventaja al adelantarse), sin la potencia que se le debe poner a una ejecución (el quinto lanzamiento) en un partido de octavos de final en una Copa del Mundo, sentenció las posibilidades de Colombia y echó al traste una oportunidad que tal vez en ningún otro momento se repetirá: un cuadro con Suecia por delante y una posible semifinal contra Rusia o Croacia será imposible encontrarse.

“Lastimosamente, en los penales no nos acompañó la suerte. Sentimos impotencia porque queríamos seguir. Pensaba en toda la gente que nos ha apoyado, creo que soy un guerrero de Dios y me voy con la cabeza alta porque lo di todo. El equipo luchó desde el primer momento, lo dio todo, nos vamos un poco dolidos, merecíamos más, hay que seguir trabajando”, dijo el futbolista del Villarreal, que apeló a lo normal en una derrota por penaltis: se afirma que es una lotería y que es cuestión de suerte; mientras que en la victoria todos salen a decir que “se analizó a los rivales” o “hay que saber cobrar en estas instancias”.

Ahora vendrá el tiempo de los análisis, del futuro y demás. Allí, el nombre de Carlos Bacca entrará en la baraja para determinar si es un ciclo cumplido en la Selección Colombia para darles paso a otros jugadores más jóvenes y con distintas características, o, por el contrario, merece una oportunidad con este cuerpo técnico o con el que venga si hay un cambio de dirección.

Por el momento, Bacca se arropa en su familia, con sus hijos, a la espera de definir su futuro en Europa, si continúa en Villarreal o debe volver a Milán y si tendrá revancha vestido de amarillo.

CAMILO MANRIQUE V.
Redactor de EL TIEMPO
En Twitter: @camilomanriquev

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