Mundial Rusia 2018

¡Abran paso, cuidado que viene el ‘Tigre Falcao’!

Derribando obstáculos, Radamel, el goleador colombiano acude a su cita con el destino: el mundial.

CONVOCADOS 27

Falcao García, delantero de la Selección Colombia.

Foto:

Mauricio Dueñas / EFE

17 de junio 2018 , 08:44 p.m.

Si le preguntan dirá que “hay que estar tranquilos”, “mantener los pies en la tierra”, “ir paso a paso”. Si fuera posible mirarlo a los ojos y saber lo que siente ad portas del primer Mundial de su carrera: ¿Qué diría Falcao?

Son pocas las horas en las que Rusia se queda sin luz durante el verano. En Kazán, el sol sale sobre 4 de la madrugada y no se esconde hasta las 9 de la noche.

Es mucho tiempo para pensar, muchas horas frente a la espectacular vista del Svigaya Hills Sky Resort donde se concentra la Selección Colombia, mucho esfuerzo para controlar la ansiedad y no irse a los golpes con los relojes, que parecen hacerle el quite al 19 de junio, 7 a. m., hora colombiana.

Esas son las coordenadas. El ‘Tigre’ de Santa Marta ha mirado desde su colina por cuatro años a ese punto específico, acechando a su presa.

Determinación y una admirable paciencia lo tienen a punto de dar el gran zarpazo. Después de mucho luchar y esperar y… llorar… el sueño del Mundial es una realidad.
El camino, cuando se está tan cerca de la meta, es para muchos una anécdota. No para Falcao. Cada una de sus caídas fue una auténtica batalla:
Una docena de lesiones ha sorteado en una carrera que se ha hecho a fuerza de persistencia, terquedad, disciplina y fe. Más que nada fe.

Fue su única vía para levantarse de una rotura de ligamentos cruzado (enero 2006), una recaída (octubre 2016), otra más (enero del 2010), una lesión en los aductores (2012), una en la cara posterior del muslo (noviembre del 2013), una lesión en el tobillo (junio 2013) y otra en la pantorrilla (octubre del 2014). Y esa es apenas la lista de problemas de la pierna derecha.

Para hablar de la izquierda hay que tomar aire: lesión del muslo (2013) y los isquiotibiales (agosto del 2016) pero nada tan doloroso como aquella del ligamento cruzado anterior de la rodilla, que no solo lo sacó de la competencia entre enero y julio del 2014, sino que echó por tierra su sueño de niño, ese que él ayudó a construir a fuerza de goles y entrega: el Mundial de Brasil 2014.

Pasaron conmociones cerebrales, problemas en la espalda y en la ingle, pero nada más grave, más inoportuno, más doloroso y hasta injusto que aquella falta de Soner Ertek, en aquella Copa de Francia –tan intrascendente–, aquel año en que el tiempo no se detuvo, como ahora en Rusia, sino que pasó a ritmo de Fórmula 1, sin dar tiempo a la recuperación.

El golpe de perderse la Copa Mundo, el dolor de verlo en la rueda de prensa, vestido con la camiseta tricolor para hacer parte del comité de despedida y no del de viajeros, es una imagen que difícilmente se olvida.

Tragar lágrimas fue una virtud más que añadimos a su lista aquel 2 de junio, en Argentina, cuando Pékerman resumió lo que sentían el ‘Tigre’ y el país: “Es una noche muy triste”, dijo. Lo peor es que aquella patada fue el inicio de un calvario que amenazó, no el Mundial, sino la carrera misma del goleador colombiano.

Hasta Ertek y el infortunio, decía Guardiola que Falcao era el mejor ‘9’ del mundo y Mónaco desembolsaba más de 60 millones de euros, después de verlo romper marcas como campeón de la Europa League con el Atlético. Lo era y lo valía.

Pero la pierna que dijo basta lo atormentó hasta hacerlo pasar un calvario en Inglaterra, el lugar que eligió para volver a lo grande.

Con 4 goles en Manchester United y uno en Chelsea, el fútbol dejó de verlo como una amenaza.

Y tuvo que volver a Mónaco, un escalón por debajo de las ligas más prestigiosas de Europa, para volver a empezar otro camino.

Es la fuerza que viene de su fe, de su familia, de la fiereza misma de quien no sabe renunciar.

En la paz del Principado volvió a armar el rompecabezas, pieza por pieza, hasta llegar a los 54 goles anotados y en el camino cosechó un título de la Liga de Francia y una semifinal de Champions League.

Así que ahora las presas han vuelto a buscar escondites. Saben que el cazador ha salido de Kazán y lo esperan en Saransk y temen que aparezca hasta en Moscú, siempre sin aviso, para saciar su apetito.

Va Falcao a una cita con su destino, ya sin las pesadillas de antaño y con la mira en el premio gordo. Ya no hay fantasmas. Empieza a andar el camino que él y su país soñaron. ¡Abran paso, que viene el ‘Tigre’!




Enviada especial Kazán
JENNY GÁMEZ
Editora de FUBOLRED

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