Mundial Rusia 2018

¿Qué se está haciendo mal aquí?... (Opinión)

Es hora de jugar de nuevo como lo sentimos en Suramérica, en vez de querer parecernos a otros.

07 de julio 2018 , 05:01 p.m.

Hace 12 años que Suramérica no se quedaba sin meter un equipo entre los cuatro primeros de una Copa del Mundo. Y hace 16 que no hay una vuelta olímpica de uno de los integrantes de la Conmebol. La brecha que ya se hizo evidente entre el fútbol suramericano y el europeo en clubes parece tener su coletazo, y serio, ahora en selecciones.

Hasta el 2002, había fuerzas parejas. Pero ya este será el cuarto Mundial seguido que gane una selección europea. Y puede que no de las históricas: Bélgica está haciendo el curso hace rato. Y eso, sin hablar de los equipos que jugaban este sábado.

¿Qué se está haciendo mal en Suramérica? Si algo había hecho destacar a las selecciones de este lado del mundo era su técnica, la manera de jugar que hizo que Europa comenzara a mirar para acá y a llevarse lo mejor de nuestro talento. Hace 40 años, de la Selección de Argentina que ganó el Mundial de 1978, solamente uno, Mario Alberto Kempes, jugaba en Europa, en el Valencia de España. Hoy es difícil encontrar un jugador que esté en su liga local. Globalización, que llaman.

Europa quiso copiar nuestra forma de jugar y algunos equipos, incluso, ya se coronaron campeones del mundo con la fórmula del toque, como España en el 2010 y Alemania en el 2014. Claro que ahora se fueron al otro extremo y fracasaron en Rusia. En cambio, por aquí muchos entrenadores prefirieron apostarle a la talla, a la fortaleza física, a buscar jugadores grandotes y que corran. Más o menos, lo que hacían los europeos antes. Y por eso las cargas se están nivelando.

Eso sí, en Europa se siguen llevando a los mejores de por aquí. Incluso, también se llevan otros sin brillo... Cada vez se van más jóvenes. El viernes, medios brasileños hablaban del interés del París Saint-Germain, un club de chequera fácil, por un muchachito de 13 años llamado João Moreira, hijo de un tal Ronaldinho Gaúcho. Para no ir más lejos, ahí está el caso de Lionel Messi, que llegó siendo un niño al Barcelona y por eso su crianza es prácticamente catalana. Apenas terminó el Mundial, con el fracaso argentino, se fue a esa ciudad. Y en esa ciudad también terminó preparándose la selección Albiceleste para esta Copa del Mundo, por pedido del ‘10’.
La única manera de marcar diferencia es volver a las raíces. Hay que trabajar la técnica, tanto individual como colectiva. Los equipos se preocupan más, en su formación de jugadores, por llenarles la cabeza de táctica por encima del ingenio. Así es difícil. El martes comenzaremos a vivir una nueva semifinal del Mundial, alejada de nuestras raíces, así haya talentos que se parezcan a lo que nosotros teníamos, como Mbappé, como Hazard (quien tomó como ejemplo a Juan Román Riquelme). O como Griezmann, de formación francesa pero corazón uruguayo.

Es hora de jugar de nuevo como lo sentimos en Suramérica, en vez de querer parecernos a los que antes querían ser como nosotros.
El profe…
JOSÉ ORLANDO ASCENCIO
Subeditor de Deportes
En Twitter: @josasc

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