Mundial Rusia 2018

¡Conmoción nacional! Colombia defraudó en su debut mundialista

¡La Selección perdió con Japón, 1-2, el rival más débil del grupo, y siendo más débil que él!

Radamel Falcao García

Radamel Falcao García se lamenta por una opción de gol perdida.

Foto:

Reuters

20 de junio 2018 , 08:36 a.m.

Si en Argentina quedaron privados con su empate 1-1 contra Islandia y se fueron entre llantos y lamentos, en Colombia hay ‘conmoción nacional’ por la derrota 1-2 que le propinó un Japón peso minimosca. El estrépito de la caída es tan fuerte como el mal juego y la incertidumbre que, como nubarrones, ensombrece el panorama de la Selección en el Mundial. Ahora quedó obligada a ganarles a Polonia y a Senegal. Dos balas para dos blancos. Nada más. No se puede equivocar un tiro.

Es verdad que en la derrota influye la tragedia del comienzo. Apenas al minuto 3 de empezar el camino en Rusia, Dávinson Sánchez, quizás el de peor rendimiento de todos, perdió la pelota en la mitad, facilitó el contragolpe que terminó en el doble remate que primero atajó Ospina y luego desvió Carlos Sánchez con la mano, para penalti y expulsión. El triple castigo se completó cuando Kagawa ejecutó el 0-1.

Remar a contracorriente desde el minuto 3 con uno menos, sin el volante de marca eje del equipo, influye mucho. Pesa. Esa es una realidad tan pesada como la desazón que se apoderó del 85 por ciento de las tribunas del Arena Mordovia de Samara, llenas de fanáticos colombianos. La Selección fue local, como en Brasil.

Pero el juego, quizás, se empezó a perder antes de la hecatombe del minuto 3, cuando se anunció la formación titular sin James y con unos nombres que parecían más de partido amistoso de preparación que de la Copa Mundo, con Lerma jugando de Carlos Sánchez y Carlos Sánchez, de Abel. Pero, sin Carlos Sánchez en el campo, Colombia sobrevivió como pudo el primer tiempo y lo empató de milagro. Más con coraje, amor propio y a los tropezones, Cuadrado llevaba el equipo por la derecha, y Falcao se batía en un juego de choques y roces. En la izquierda naufragó el equipo, pues Izquierdo no desequilibró y Mojica no pesó.

En el fútbol es apenas normal y natural que un equipo esté expuesto a recibir una expulsión y a que le hagan un gol. A eso se le encuentran soluciones, y más cuando el rival era un Japón de origami. Pero los remedios no curaron la enfermedad. Barrios reemplazó para tapar el hueco dejado por la expulsión. Sobre Cuadrado se llegó a afirmar que no estaría en el partido por una lesión, y la única explicación para su relevo es una razón médica. Mientras tanto, Dávinson seguía haciendo desastre atrás y Óscar Murillo, regueros; por lo que el pobre Ospina limpiaba los desastres; eso cuando los japoneses patearon con el arco de frente y mandaron la bola al banderín del córner.

El 1-1 antes del descanso fue un milagro. El tiro libre de Quintero, cepillando el pasto con total intención para aprovechar el salto de la barrera, sobrepasó con claridad la línea de gol no obstante la estirada del portero y la petición del ojo de halcón, que reconfirmó la anotación.

Parecía que Colombia ya había pasado lo peor, a pesar de tener un jugador menos. Y como en un caso de emergencia, el técnico Pékerman rompió el vidrio y mandó a James a la cancha en el lugar de Quintero y ordenó una doble línea de cuatro esperando sin balón a Japón, con la idea de contragolpearlo. Pero James no pesó, Colombia no fabricó ni medio contragolpe y Japón pudo haber goleado. Ospina tapó tres, y Osako, Kagawa y Haraguchi pateaban con los zapatos al revés.

El gol del 1-2 japonés es como para romper la pizarra del técnico. Córner y cabezazo. Osako le ganó la posición a Arias y saltó adelante de Falcao.

Si en un comienzo se juró que Colombia daba mucha ventaja por no alinear a James, a su mejor jugador, pues con su ingreso y su poca efectividad e injerencia en el trámite del juego, en lugar de ser el salvavidas acabó ahogándose con el resto del equipo. Empezamos la mano sin el as de la baraja, que terminó en el paño como un dos de bastos.



Y así, la muy limitada Japón, la muy livianita Japón celebró su triunfo, se desquitó de la derrota de hace cuatro años en Brasil y metió a Colombia en un problema de juego, confianza y credibilidad, pues varios de sus nuevos hombres aflojaron.

Con miras a enfrentar a Polonia, el domingo en Kazán, James tiene cuatro días para recuperar la confianza y la fuerza en el gemelo izquierdo. Pékerman dispone de cuatro días para reconstruir la confianza ¡y la defensa! Serán cuatro días para que Muriel se apunte para el partido como real alternativa en la izquierda, y cuatro días para ver qué se hace con la pareja de centrales. Muchas tareas para tan poco tiempo, y con la máxima obligación.

Si en Argentina hay lamentos por el 1-1 con Islandia y no hacen más que buscarle la curvatura al círculo del acompañamiento para que Lionel Messi brille y los lleve al título de la Copa Mundo, la incertidumbre se apoderó de una Colombia que no brilla sin James ni con James, comete errores de principiante y no encontró soluciones en la cancha ni en el banco en un muy mal comienzo de Mundial. ¡Perdió con el rival más débil del grupo, y siendo más débil que él!

GABRIEL MELUK
Enviado especial de EL TIEMPO
Saransk
En twitter: @MelukLeCuenta

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