Mundial Rusia 2018

Las lágrimas dijeron más que las palabras en eliminación de Colombia

Jugadores de Colombia no pudieron contener el llanto con la eliminación. Algunos pusieron el pecho.

Mateus Uribe

Mateus Uribe es consolado por Falcao y Muriel tras fallar su cobro de penal.

Foto:

AFP

03 de julio 2018 , 08:18 p.m.

A Juan Fernando Quintero las palabras no le salían. Se le atoraron, seguramente en lo más profundo del alma dolida. El micrófono, inoportuno en ese instante, pero necesario, esperaba por él, por su conclusión. Era el primer jugador de la Selección Colombia que le hablaba al país después de los penaltis, de la eliminación, del drama. Quintero tomó aire, sacudió los labios y los hizo sonar, luego hizo silencio unos cinco segundos eternos: Quintero hablaba sin hablar. Pero habló:

“Triste, triste… La verdad es que puede ser más el sentimiento; entregamos todo, pero los penaltis marcaron diferencia y el triunfo se lo llevan ellos”,
dijo, en un enorme esfuerzo por decir lo que todo el país ya sabía y sin embargo quería escuchar.

El semblante de Quintero representó el drama de todo un equipo. Nadie quería hablar, para qué, si todo ya estaba dicho en el marcador, en el cuadro de cuartos de final del mundial en el que ya está Inglaterra, y Colombia, no. Por la gramilla, tras el cobro final que David Ospina ya no pudo atajar, corrió un río de lágrimas. Lloró James Rodríguez, el ausente; lloró inconsolable Mateus Uribe, quien falló uno de los penaltis; lloró Yerry Mina, y demostró que los héroes también lloran. El DT Pékerman los abrazó a uno por uno, los palmeó en la espalda, les dijo algunas palabras al oído, con una actitud más paternal que deportiva.

Este fue un equipo valiente, que ha luchado mucho, que ha progresado: entregamos todo

“Este fue un equipo valiente, que ha luchado mucho, que ha progresado: entregamos todo”, dijo el entrenador minutos después de consumada la eliminación. Pékerman, con su voz ronca, más ronca; con su mirada triste, más triste; con su nostalgia contenida, pero evidente, agregó: “Nos faltó un jugador clave en la selección. Un jugador determinante”, dijo, y todos sabían que se refería a James. Sin embargo, la melancolía no derrotó la sinceridad: Pékerman criticó dura, aunque respetuosamente, el arbitraje. “Estamos todos confundidos con esas jugadas, que si lo abraza, que si se cae... Son situaciones determinantes”, dijo, recordando lo que seguro no quería recordar, ese penalti que le pitaron en contra a Colombia. 

El turno de ponerle el pecho y la cara al país, el que lo esperó cuatro años y ahora esperaba sus conclusiones, fue para Falcao García, que mostró toda su entereza para no derrumbarse. “Durante los 120 minutos peleamos con nuestras armas, con nuestras fuerzas, llevando un plan hasta el final. Logramos empatar en el último suspiro, pero en los penales esto sucede, podía ser para nosotros también. Nos vamos con el sinsabor de que podíamos haber clasificado”, dijo el ‘Tigre’, con los brazos cruzados y con el brazalete verde fosforescente de capitán aún firme en su brazo derecho. “Seguramente Colombia volverá más fuerte”, remató con la contundencia que no pudo tener en la cancha en los 120 minutos, como para que todo el país levantara la cabeza.

Logramos empatar en el último suspiro, pero en los penales esto sucede, podía ser para nosotros también. Nos vamos con el sinsabor de que podíamos haber clasificado

También habló el arquero David Ospina, que ya había dejado su llanto en la cancha, un llanto que ocultó por largos instantes bajó los guantes de acero que antes pararon un penalti y no pudieron tapar otro. Ospina no le habló al país, le habló al equipo: “Quiero felicitar a todos mis compañeros, a esta gran selección”, dijo. Luego continuó: “Lastimosamente se nos acaba la aventura del Mundial, pero nos vamos con la conciencia tranquila de que lo dimos todo. Como siempre se dice, los penaltis son una lotería, tapamos el primero pero erramos dos. Pero hay que sentirse orgullosos de esta selección”, insistió Ospina, instantes después de que los jugadores ingleses, algunos viejos conocidos de la Liga Premier, se le acercaran y le dieran un abrazo, como reconociéndole su esfuerzo.

Los jugadores de la Selección permanecieron unos minutos en la cancha, como aferrados a ella, como aferrados al Mundial que se les acababa. No se querían ir, y eso que los hinchas ingleses gritaban como miles. Pékerman guio a los jugadores hacia una tribuna para que entre jugadores e hinchas se intercambiaran aplausos. Algunos de esos valientes hinchas que seguían allí parados soportando en primera fila la eliminación, esperan que Pékerman siga; otros, quizá, no. Por ahora el técnico no quiso entrar en ese juego, que será como otra dramática tanda de penaltis. Cuando le preguntaron en la rueda de prensa si seguirá o no, dijo: “Nunca hablo del futuro. Estamos dolidos. Ahora tenemos que hablar de este partido y nada más”.

PABLO ROMERO
Redactor de EL TIEMPO

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