Mundial Rusia 2018

¿Cómo podemos responder cuando los extranjeros nos insultan?

Analizamos qué hay detrás de nuestras reacciones frente a estereotipos de Colombia en el exterior.

Publicación de Colombia sobre la revista Panenka

En la edición de junio de la revista Panenka se hace referencia a 'El once de los narcos' en referencia a la Selección Colombia.

Foto:

Archivo particular

26 de junio 2018 , 04:28 p.m.

La reacción es casi automática: ante un 'ataque', respondemos; ante un pronunciamiento en nuestra contra, compartimos la indignación y no paramos hasta lograr que otros se indignen con nosotros.

Solo hace falta que ataquen ‘lo nuestro’ para que el dominó deje de ser un juego y se vuelva una reacción en cadena; de la misma forma, en redes sociales hace falta solo un video o un meme para que un deporte se convierta en un escenario de disputas sociales y políticas. Y, cuando se trata de un evento que congrega a tantas nacionalidades como la Copa Mundial de Fútbol, ni hablar.

Hace un par de días, la cadena de reacciones se activó cuando comentaristas del canal de televisión holandés Nederlandse Omroep Stichting (NOS) se refirieron a la presencia de gran cantidad de colombianos que viajaron a Rusia como una sorpresa porque “Colombia es un país pobre”; añadieron que, como Pablo Escobar “había dejado muchas caletas de cocaína y dinero enterradas en la tierra”, seguramente “muchos colombianos las encontraron para poder viajar hasta Rusia”.

Pasó, también, cuando la revista española Panenka, que publica artículos e infografías un tono burlón en general, referenció a la Selección Colombia como ‘El once de los narcos’ (y que nombró como miembros del ‘equipo’ a reconocidos narcotraficantes colombianos de los años 80, entre estos a Pablo Escobar, Griselda Blanco, Carlos Lehder, Gonzalo Rodríguez Gacha y Miguel Rodríguez Orejuela, entre otros).

Ofenderse por un estereotipo que replica un país extranjero puede sonar contradictorio si en nuestro propio país replicamos el mismo estereotipo en chistes, conversaciones ligeras o incluso de forma ofensiva entre nosotros. En este sentido, María Paula Martínez, periodista y crítica de medios del Centro de Estudios en Periodismo de la Universidad de los Andes, considera que indignarse por ese tipo de pronunciamientos de otros medios o figuras públicas del exterior “es parte de la doble moral que nos caracteriza (a los colombianos)”.

Y recuerda el episodio del Mundial del 2014 en el que una embajadora de Unicef, la actriz holandesa Nicolette van Dam, publicó un fotomontaje de James y Falcao oliendo cal de la cancha como si fuera cocaína. Por ello, van Dam tuvo que renunciar a ser embajadora de Unicef. “Eso sí, acabó el partido de Colombia contra Brasil (en el que Brasil ganó 2-1) y salieron todos los memes de Pablo Escobar que decían ‘Copie copie, mándenme a ese árbitro’", dice Martínez.

Meme de Pablo Escobar

Este es uno de los memes que circulaba en el 2014 luego de que Brasil le ganara a Colombia 2-1.

Foto:

Facebook

Esta ‘doble moral’ se hace evidente porque en Colombia nos preocupa excesivamente la construcción de nuestra imagen nacional en el exterior. “Esa construcción de la imagen viene desde lo perverso (desde la historia del narcotráfico, la desigualdad social, etcétera) y estamos obsesionados con ser embajadores de la buena imagen en otros países”, explica Martínez.

En esa medida, lo que habría que entender en este tipo de casos es que, cuando se trata de fútbol y otras representaciones culturales de los países, tanto comentaristas y periodistas como la audiencia de los partidos se dejan regir por las emociones más que por la razón. “Si uno se pusiera a mirar con lupa qué tantas cosas bobas dicen de los países en el fútbol, que es completamente emocional. No son analistas sociales, antropólogos o politólogos los que están analizando la situación de nuestro país. Es una mesa de fútbol, europea, donde están haciendo comentarios que realmente no importan y que no entienden el contexto de Colombia”, añade la periodista.

Entonces, ¿qué tanto vale la pena dejar pasar esas ofensas o reaccionar ante ellas?

Reacciones a su medida

Los estereotipos con los que nos juzgan y con los que nos juzgamos entre nosotros tienen una razón histórica, social y política. Por eso, tratar de demostrar que no existen, para Mario Morales, analista de medios y profesor de la Universidad Javeriana, es volverse parte del juego de la doble moral y demostrar que, en cierta medida, los estereotipos son ciertos. Las referencias al narcotráfico y a la desigualdad social, en este caso, hacen parte una historia que todavía estamos tratando de cambiar.

“Aquello que nos enoja e indigna es lo que tiene cierta medida de verdad, pero tampoco podemos negar que dijeron cosas falsas como que (en el caso de los comentaristas holandeses) los colombianos que fueron a Rusia eran todos traquetos”, explica Morales. Piensa, por otra parte, que el problema no es la imagen que transmitimos al exterior, sino que para cambiar eso debemos cambiar muchas realidades de nuestro propio país.

El problema no es la imagen que transmitimos al exterior, sino que para cambiar eso debemos cambiar muchas realidades de nuestro propio país

En este contexto, los medios de comunicación también tienen su responsabilidad como transmisores de deportes y figuras influyentes como el fútbol o los artistas musicales. El fútbol a veces es ley; y, por eso, ambos analistas consideran que los medios deben cubrirlo de manera rigurosa como cualquier otro tema de interés.

En efecto, los medios sí construyen imaginarios y se lo tienen que tomar en serio”, dice Martínez sobre este tema. “El periodismo deportivo no habla solamente del deporte sino que suele comentar sobre todo lo que lo rodea (la gente, la cultura, etcétera) y cualquier comentarista o publicación tiene que hacer las cosas bien: tener contexto de lo que habla y saber que, por ejemplo, para América Latina el fútbol es muy importante y entender a qué estereotipos se enfrentan para cada país del que hablan”.

Para exigir esa calidad en contenidos de todo tipo, el rol del público, sea en internet, radio, televisión, redes sociales o cualquier otra plataforma, es fundamental hacer entender cuándo un periodista, figura pública o cualquier persona está publicando información que es incorrecta y/o dañina. “La reacción de la gente, la indignación, es legítima, y la audiencia debe reaccionar ante ello. Es un derecho y un deber: hay que viralizar, comentar y exigir contenidos bien hechos”, opina Martínez.

Es un derecho y un deber: hay que viralizar, comentar y exigir contenidos bien hechos

A esto, Mario Morales agrega que las reacciones deben corresponder a las circunstancias. “Cuando se trata de un meme, de comentarios sueltos o de que un medio de comunicación dice un comentario de percepción, sin ninguna investigación o contenido periodístico, no hay nada que hacer. Otra cosa es cuando una persona o medio necesita otras percepciones porque está haciendo una investigación o quiere saber más sobre nuestro contexto y es necesario hacerle ver otras posibilidades de realidades que estamos viviendo en Colombia. Contarnos de esa manera contribuye a sanarlos”, dice.

Lo simplifica en estas palabras: "Si hay un trabajo superficial, hay que responder superficialmente o dejarlo pasar. Si hay un trabajo serio, hay que responder con seriedad".

MARU LOMBARDO
​ELTIEMPO.COMTwitter: @puntoyseacabo

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