Lecturas Dominicales

Vila-Matas, repetición y diferencia

Enrique Vila-Matas habla de su nueva novela, 'Mac y su contratiempo'.

Enrique Vila-Matas

La nueva obra del escritor español se mueve entre la novela, el diario, el cuento y el ensayo. Narra la historia de un hombre que pretende reescribir un libro que años atrás publicó su vecino.

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AFP

25 de abril 2017 , 09:29 a.m.


La historia de Mac y su contratiempo. Mac es alguien que se dedica a leer y modificar todo cuanto lee. No es pues extraño que, un día, valiéndose de su diario de principiante, se proponga mejorar en secreto la novela que un famoso vecino publicara hace treinta años. Teniendo como vaga referencia al Perec de 53 días, busca que un contratiempo –desaparición o muerte– haga que quede inacabado su diario y así dejar una falsa “obra incompleta y póstuma”, que desgraciadamente, en el caso de Perec, acabó siendo su última obra de verdad. Según desde qué ángulo se mire, es también la aventura de alguien que sale en busca de las fuentes del relato, del origen de las narraciones. El telón de fondo es el fracaso en la búsqueda del origen de los relatos orales, la imposibilidad de llegar a encontrar la fuente original de esa cadena de repeticiones que componen la incesante historia de la narrativa universal.

La originalidad, la repetición. Entiendo que la realidad la forman toda clase de ficciones que vienen de otras ficciones, que a su vez vienen de otras. Ya Nietzsche, hará más de un siglo, habló de la realidad en parecidos términos. Y lo mismo creo habérselo escuchado decir hace pocos días en la radio a Tom McCarthy. Para mí, escribir no es tanto recibir una señal como recibir, remezclar, retransmitir varias señales al mismo tiempo. Recuérdese que John Cage componía sintonizando en un escenario treinta emisoras de radio distintas al mismo tiempo. También Cage era de los que pensaba que, a la hora de crear, el artista tiene que saber encontrar un territorio en el que pueda ser “radicalmente no original”. Otra cosa es que Mac y su contratiempo sea mi novela más original, precisamente me he decidido a desmentir la existencia de la originalidad en su sentido más estricto.

Narrar en géneros híbridos. Es la primera vez que escribo un libro que es novela, diario, volumen de cuentos y ensayo sobre la repetición y la diferencia. Mac escribe un diario secreto y observa con disgusto que se le está convirtiendo en novela. Hay una tensión a lo largo del libro entre novela y diario, mientras tenemos la impresión de que estamos leyendo un conjunto de cuentos que tratan de acercarnos a la idea de que en realidad no hay progreso ni cambio en la literatura, sólo repetición, porque nunca existió la originalidad y más bien todo es circulación en el arte, todo es transmisión y repetición de ideas ajenas desde el origen de los tiempos.

Las limitaciones del género novela. Tratando de resumirlo diré que, a mi entender, la ficción te abre unas puertas que la artificiosidad acaba cerrando, y esta es una de las facetas más curiosas de la literatura: lo auténtico siempre permanece en un estado fetichista, jamás se puede cruzar el espejo a su encuentro. Se ve esto perfectamente en El Quijote. La novela tiene un defecto de fábrica: quiere fundirse con lo auténtico pero para ello necesita recurrir a la ficción. Ese defecto le da un encanto especialísimo, fascinante. Todo el mundo cree que puede escribir una novela mejor que la de nuestro vecino.

​Reescribir el libro de otro.
Modificarlo. Tengo mucho de Mac en cuanto a que tiendo a ser un modificador infatigable. Veo, leo, escucho, y todo me parece susceptible de ser alterado. Y lo altero. No paro de alterar. Cuando leo un libro tengo tendencia a cambiarlo. Tengo vocación de modificador. También de repetidor. Manuel Puig contaba que cada vez que se ponía a leer una novela, empezaba a reescribirla.

​“Escribir es tratar de saber qué escribiríamos si escribiéramos”. Por una vez he trabajado desde el primer momento con una idea muy clara de lo que quería hacer en el libro. Por eso, bajo la apariencia de una improvisación, pongo en marcha un mecanismo de relojería perfectamente calculado. En cuanto a la frase (que aparece en las páginas de Mac) “Escribir es tratar de saber qué escribiríamos si escribiéramos” pienso que ahí intento decir que nunca llegamos realmente a escribir. Recuerden lo que dijo Kafka: que su obra era la búsqueda de la obra. Toda mi obra, añadió Kafka, es un ejercicio. Entiendo que lo que hacemos al escribir son ejercicios para llegar un día a escribir realmente.

Referencias a autores jóvenes: Alejandro Zambra, Samanta Schweblin. Me he sentido fascinado leyendo sus narraciones y, en el caso de Zambra, también por sus ensayos. Aparecen estos autores en Mac por necesidades de la trama, pero otros escritores de esa generación a los que también sigo con interés –Valeria Luiselli, Guadalupe Nettel, Sònia Hernández, Álvaro Enrigue, Juan Gabriel Vásquez, Rodrigo Fresán, Sergio Chejfec, María Gaínza, Santiago Gamboa, Sara Mesa y tantos otros– podrían haber tenido un papel importante en el relato. Citarlos en Mac es un modo, por mi parte, de no anquilosarme sólo en los autores del pasado (Borges y compañía), lo que habría sido un contrasentido, ya que el libro va desde los orígenes del relato hasta el fin de los tiempos. Y es que Mac, la novela, habla básicamente del arte de contar y reflexiona sobre la repetición, que es un movimiento hacia adelante, a diferencia del recuerdo, que es el mismo movimiento pero retrógrado, hacia atrás.

El personaje del sobrino, el odiador. Representa a tipos que creen que con un solo tuit se ponen a la altura del escritor vilipendiado. Son herederos del sobrino de Rameau, aquel personaje impagable de Diderot. Castigan a los creadores por la pretensión de haber buscado felicidad en el ejercicio público de la imaginación y la palabra. Son los nietos o los hijos (de puta) de los inventores del bullying.

La presencia constante del ensayo. Desde siempre –que yo sepa– he escrito ficción desde un espacio que suelen ocupar, más bien, los ensayistas y los poetas: un yo literario visible. Me gustan los ensayistas ingleses que se apoyan en la narración para sus trabajos ensayísticos.

El final de Mac y su contratiempo. El final lo construye el lector y yo sólo puedo ayudarle diciéndole que está relacionado con una leyenda jasídica: “La fuga en camisa”. O si se prefiere con aquel relato de Kafka en el que el criado, que ha ensillado el caballo, le pregunta a su señor hacia dónde piensa cabalgar, y el señor le contesta: “No lo sé, fuera de aquí. Siempre fuera de aquí, sólo así podré llegar a mi meta”. Entonces, le dice el criado, usted conoce su meta. Y recibe esta respuesta: “Sí. Acabo de decirlo. Fuera de aquí, tal es mi meta”.

Enrique Vila-Matas conversará con Mario Jursich en la Feria del Libro de Bogotá. El sábado 6 de mayo, a las 3 de la tarde. Salón C.


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