Lecturas Dominicales

Arcade Fire, bendecidos por David Bowie

La banda alternativa canadiense por fin estará en escenarios colombianos. 

Arcade Fire

La banda está conformada alrededor del matrimonio de Win Butler y Régine Chassagne.

Foto:

AFP

12 de noviembre 2017 , 12:00 p.m.

Pocos nombres en la música pop y rock pueden unir las palabras éxito y vanguardia. La apuesta por buscar nuevos sonidos y salirse de la zona de confort casi siempre tiene el precio de sacrificar un espacio en los listados del top ten. Uno de ellos, quizás el gran referente, fue el fallecido David Bowie. Nadie como él arriesgó su prestigio en favor del arte.

Indudablemente era un hombre con olfato, que sabía, cinco o seis años antes, dónde se estaba cocinando lo que iba a sorprender al resto del mundo. Tal vez por eso, el 9 de septiembre del 2005, el llamado ‘Duque Blanco’ se subió al escenario de los Rock Fashions, en Nueva York, con el grupo canadiense Arcade Fire, para tocar sus canciones Life on Mar’s y Five, lo que es en sí mismo un gran homenaje para una banda que en ese entonces sólo había grabado un disco. Pero no contento con eso, descendió de su pedestal de leyenda y cantó, llevando la primera voz, Wake up, uno de los primeros éxitos del sexteto. “Esta es una gran canción”, fueron las únicas palabras del autor de Heroes y The Man Who Sold the World, suficiente bendición para cualquier artista que aspira a llegar al olimpo de los dioses de la música moderna.

Poco después del fallecimiento de Bowie, el 10 de enero del 2016, el irreverente rapero estadounidense Kanye West reclamó el testimonio como el sucesor del músico inglés y se hicieron centenares de listados en las páginas de los diarios para citar otros nombres. Algunos dijeron que Radiohead, otros que Muse… el listado es largo. Pero fueron pocos los que recordaron que Bowie tuvo, desde el 2005, una relación especial con Arcade Fire. De hecho, una de las pocas cosas que hizo mientras luchaba contra el cáncer, además de su disco póstumo, fue grabar los coros para la canción Reflektor, del grupo canadiense, en el 2013.

Ese es el grupo que se presentará el próximo 5 de diciembre en Bogotá. No es de esos que se escuchan a todas horas en la radio comercial, la que llaman crossover, aunque sí en las de rock y en las universitarias; no es un nombre que aparezca en las portadas de las revistas de moda, aunque sí en las páginas de medios especializados en música. A veces sexteto, en otras septeto, incluso octeto, Arcade Fire es básicamente un dueto, al menos el núcleo creativo, el que toma las decisiones. La banda está formada alrededor del matrimonio del compositor texano Win Butler y la múltiple instrumentista canadiense Régine Chassagne. El resto lo integran el guitarrista y percusionista Richard Parry, el bajista Tim Kingsbury, el multiinstrumentista Will Butler, hermano de Win, y otros músicos, especialmente los de la sección de cuerdas, que rotan con frecuencia.

Como muchas cosas en este grupo, nada es lo que parece: son canadienses, pero su líder es estadounidense, y los roles son intercambiables, a veces el guitarrista se ocupa de la percusión, o Régine pasa de los teclados al acordeón. Casi todos tocan varios instrumentos y tal vez por eso son mucho más que la suma de todas sus partes. La entrada y salida de músicos dependen de las necesidades de cada canción.

El universo del rock, el pop y la música contemporánea se divide básicamente en los que buscan ser estrellas y los que hacen música porque no saben hacer otra cosa. Obviamente, Arcade Fire pertenece a la segunda categoría. No van detrás del éxito, y eso tiene una explicación, digamos sociológica, pues resulta que los hermanos Butler saben desde niños lo que es la fama. Son nietos del guitarrista de jazz Alvino Rey, y su abuela Luise era miembro de las King Sisters, un grupo que formaba parte de un programa de variedad semanal del canal ABC, llamado The King Family Show. De su abuelo no solo les viene la herencia artística: Alvino Rey es considerado un pionero de los instrumentos electrónicos, lo acreditan como el inventor del pedal steel guitar, y además colaboró con Gibson Guitar para desarrollar la primera guitarra eléctrica. Son mentes inquietas.

Como muchas cosas en este grupo, nada es lo que parece: son canadienses, pero su líder es estadounidense, y los roles son intercambiables, a veces el guitarrista se ocupa de la percusión.

El talento musical de Win comenzó a florecer en la adolescencia, cuando formó el grupo Willy Wanker and the Chocolate Factory, una clara referencia al cuento de Roal Dahl, en la Phillips Exeter Academy. Después de que se graduó, estudió fotografía durante un año en el Sarah Lawrence College y en el 2000 se fue a Montreal para asistir a la Universidad McGill, donde comenzó esta leyenda.

Allí conoció a su esposa y creó su grupo, aunque no fue en ese orden. Primero nació Arcade Fire, fundada en el 2001 por Win y su amigo de la Phillips Exeter Academy, Josh Deu. Los dos ensayaban sus composiciones y tocaban eventualmente en la universidad. Los caminos de los músicos suelen ser convergentes, especialmente en un mundo como el universitario, y fue así como apareció Chassagne, una inquieta estudiante de música de origen haitiano que tocaba en un grupo de música medieval llamado Les Jongleurs de la Mandragore y en un grupo de jazz llamado Azúcar.

Según recuerda Deu, fue amor a primera vista. Ellos la invitaron a unirse a Arcade Fire sin tener material para convencerla: “A pesar de eso dijo que sí, supongo que por coquetear con Win”. Deu se retiró porque prefirió continuar con sus estudios de arte, aunque todavía colabora con la banda de manera ocasional en conciertos y, sobre todo, en algunas producciones audiovisuales.

Poco a poco fueron llegando nuevos integrantes, como el hermano menor de Win, y el grupo terminó por radicarse en Montreal. Desde su primer disco, en el 2004, Funeral, Arcade Fire se estableció como un referente de la música moderna. Para el 2005 ya eran conocidos en Estados Unidos y MTV2 lo eligió como el mejor disco; el New Musical Express lo seleccionó entre los más destacados del mismo año y escogió el sencillo Rebellion (Lies) como la mejor canción. También ese año, la revista Time (edición canadiense) les dio portada y los proclamó como “los responsables de poner a la música canadiense en el mapa”. De ahí en adelante, cada disco de Arcade Fire, en su orden Neo Bible (2006), The Suburbs (2010), Reflektor (2013) y Everything Now (2017), ha sido recibido por la crítica con cuatro y cinco estrellas. The Suburbs ganó el premio Grammy a mejor álbum del año y los galardones en los Brit Awards a mejor álbum extranjero y a mejor grupo internacional. Sin embargo, no fue hasta este año, más exactamente en julio, cuando lograron coronar el número uno en un listado de la revista Billboard, lo que para efectos prácticos no es más que una estadística, pero sí es un símbolo de que a veces salirse del cuadro también representa ventas y popularidad.

Esa es la banda que saldrá a un escenario de Bogotá, una joya que cierra de alguna manera el amplio espectro de artistas y estrellas del rock que nos han visitado. Como lo dicen los empresarios de este concierto, Gabriel García y Juan David Shool: “Todos los años intentamos traer a Radiohead y Arcade Fire”. Pues bien, solamente queda Radiohead.


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