Lecturas Dominicales

Un recorrido perequiano por el primer Bogotá 39

En 39 anécdotas el escritor argentino describe su experiencia como parte de la antología de autores.

Andrés Neuman

Andrés Neuman hizo parte de la primera edición de Bogotá 39.

Foto:

Andrea Moreno.

16 de mayo 2017 , 04:56 p.m.



1. Me acuerdo de los paraguas abiertos en flor bajo la lluvia entre líneas del Parque Nacional.

2. Me acuerdo de Daniel Mordzinski fotografiando a diversos individuos en distintos barrios a la vez.

3. Me acuerdo del fetiche nacional mareándose y contradiciéndose ante el asombro de una lengua camaleón.

4. Me acuerdo del fetiche de la lengua dudando en el espejo cóncavo de las traducciones, mientras Daniel Alarcón nos narraba nuestra memoria en inglés.

5. Me acuerdo de Ena Lucía Portela irradiando aforismos en la Universidad Francisco José de Caldas.

6. Me acuerdo de Pedro Mairal y Rodrigo Blanco enseñándonos a bailar a quienes nunca bailaremos.

7. Me acuerdo de Alejandro Zambra versificando boca arriba en la alfombra.

8. Me acuerdo de Antonio Ungar hablando de Palestina en el colegio Carlos Federici, de pronto tierra santa.

9. Me acuerdo de salir del Gimnasio Moderno con menos musculatura de la que teníamos al entrar.

10. Me acuerdo de Santiago Roncagliolo secuestrando la llave de la sala de proyecciones, con la altruista finalidad de que todos tuviéramos dónde seguir bebiendo.

11. Me acuerdo de Jorge Volpi moviendo lentamente el rey en el tablero de ajedrez.

12. Me acuerdo del sobresalto al leer un cuento de Pilar Quintana.

13. Me acuerdo de Claudia Hernández diciendo cosas altas en voz baja en el Instituto Caro y Cuervo.

14. Me acuerdo de Fabrizio Mejía y Pablo Casacuberta, con los ojos húmedos, escuchando razonar a unos niños en Suba.

15. Me acuerdo de Gabriela Alemán ironizando con dulzura y desayunando poco.

16. Me acuerdo de la basura que fue tratada, reciclada y reescrita hasta convertirse en los prodigiosos anaqueles de la Biblioteca El Tintal.

17. Me acuerdo de Juan Gabriel Vásquez estructurando nuestros diálogos fraternos como si fueran parte de una novela suya.

18. Me acuerdo de Strawberry Fields trepando por las paredes de la galería Café y Libro.

19. Me acuerdo de Wendy Guerra mordiendo la manzana hermenéutica.

20. Me acuerdo de Eduardo Halfon hablando de escritores suicidas para evitar su ejemplo.

21. Me acuerdo de João Paulo Cuenca intuyendo que algún día iba a morirse y a seguir caminando como si tal cosa.

22. Me acuerdo de la foto que Mordzinski me tomó dormido en el asiento trasero de una furgoneta, con la cara cubierta por unos anteojos negros, y del comentario al día siguiente: En esa posabas demasiado.

23. Me acuerdo de los versos de Gómez Jattin que alguien nos repetía a gritos en un taxi: «Esta noche asistirá a tres/ ceremonias peligrosas…»

24. Me acuerdo de que Bogotá no tenía remedio porque la había escrito Antonio Caballero.

25. Me acuerdo del laberinto intertextual de Bogotá, donde el final de cada calle te conducía a la librería siguiente.

26. Me acuerdo de la sonrisa de Carlos Wynter creciendo en proporción inversa a sus horas de sueño.

27. Me acuerdo de Karla Suárez y Yolanda Arroyo debatiendo acerca de las raíces, rizando el rizo.

28. Me acuerdo de Álvaro Bisama rodeado de automóviles, paladeando la palabra trancón.

29. Me acuerdo de Slavko Zupcic pidiendo que por favor no pronunciaran más su nombre.

30. Me acuerdo de Guadalupe Nettel describiendo animales que rara vez existen.

31. Me acuerdo del castellano de la brasileña Adriana Lisboa, superior al nuestro porque podía pensarlo.

32. Me acuerdo de Rodrigo Hasbún disculpándose por ser tan joven y escribir.

33. Me acuerdo de Iván Thays proponiendo elevar el Ibuprofeno a deidad mitológica.

34. Me acuerdo de Ricardo Silva narrando en sentido inverso el autogol de Escobar, como para deshacer lo que no tiene remedio.

35. Me acuerdo de Ronaldo Menéndez volviendo una y otra vez al aeropuerto, sin poder tomar nunca su vuelo de vuelta.

36. Me acuerdo de leer un cuento en nombre de un compañero afónico, y él diciéndome al oído: Qué bien haces de mí.

37. Me acuerdo de aquel extraño sentimiento de grupo en una generación vocacionalmente atomizada.

38. Me acuerdo de Álvaro Enrigue cerrando la última puerta del último ascensor.

39. Me acuerdo de olvidarlo todo progresivamente, a casi tres mil metros de altura, absorbiendo el licor de la amistad colombiana.


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