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Actualizado 05:17 p.m. - miércoles 16 de abril de 2014

Justicia 01:58 a.m.

Auc castigaban a niñas con trabajo forzado y rapadas

Jefes de las Auc también dicen que unas familias les entregaron muchachos con problemas de droga.

Las niñas calvas. Así les llamaron en Puerto Gaitán (Meta) a más de una decena de muchachas que fueron sometidas por los paramilitares al escarnio público, supuestamente para castigarlas por lo que las Autodefensas Campesinas de Meta y Vichada consideraban mal comportamiento.

Más de una década después de los hechos, la Justicia empieza a reconstruir el capítulo de los 'controles sociales' establecidos por los 'paras'. El jefe de ese grupo, José Baldomero Linares, alias 'Guillermo Torres', y cuatro de sus desmovilizados fueron acusados por 190 cargos, entre ellos secuestro y homicidio, por los abusos cometidos contra habitantes de esa región del Llano.

Bajo el régimen de terror que impusieron las autodefensas había castigos para las mujeres que se metieran en "riñas, escándalos y chismes". La cuota inicial era un mes de trabajos forzados en fincas de las autodefensas.

Eso pasaba con conocimiento de autoridades locales. La Unidad de Justicia y Paz de la Fiscalía logró hallar a una de las víctimas, que revivió el estigma social que le tocó padecer cuando volvió, rapada, del campamento 'para' al que se la llevaron porque supuestamente estaba llevando una vida desordenada.

"A mí me daba pena volver a la casa. La gente le decía a uno 'puta', callejera' (...) -narró-. Me dañaron mis estudios, mi reputación. Terminé la relación con el muchacho con el que salía y con mis amigos. Como fui castigada, nadie quería estar cerca".

Las niñas tuvieron que hacer trabajos pesados como llevar piedras, arreglar carreteras y descargar camiones en los campamentos de La Cristalina, Planas y Orocué. Las devolvieron cuando, dijo Linares, un infiltrado les advirtió que el Gaula de la Policía planeaba un rescate.

Se las entregaron al entonces personero Humberto Javier Silva. Este les aseguró a los fiscales que todos llegaron a identificar a las niñas, pero que él no sabía que se tratara de menores de edad.

Reclutamiento de menores

Linares dice que hubo padres de familia que "para corregir" a sus hijos metidos en líos de drogas o delincuencia los entregaron a las autodefensas. Los intentos de deserción eran pagados con la muerte.

"A dos muchachos que se trataron de volar los encontramos al otro día, a las 7 de la mañana. A Jeison Fernando yo lo maté -dijo en su confesión un ex 'para' que fue reclutado también siendo un niño-. Lo bajamos al lado de un caño. Lo ejecuté con una 9 milímetros. El cuerpo lo tiré al río".

No fueron los únicos adolescentes que engancharon para la guerra. El fiscal Jairo Tamayo, de la Unidad de Justicia y Paz, asegura que hasta el momento se han podido documentar 127 reclutamientos forzados de menores por parte de este grupo.

Linares confesó que, de cara a una de las vendettas internas entre 'paras', especialmente por la llegada de los 'Urabeños' ('paras' de 'don Mario, en 1999) reclutaron muchachos hasta en los colegios. Y entregó detalles de un grupo de 15 menores que llegaron al Llano desde Tuluá (Valle) con la falsa promesa de que iban a trabajar en una finca, y terminaron armados y uniformados.

El día de la desmovilización, en el 2005, las Autodefensas Campesinas de Meta y Vichada no entregaron a ningún menor de 18 años. Los ex 'paras' dicen que enviaron directamente a sus casas a una docena porque las autoridades que coordinaron su desmovilización les dijeron que no sabían qué hacer con ellos.

Finalmente el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar logró ubicarlos e incluirlos en programas del Estado.

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