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Adiós a Santamaría, el hombre que diseñó la Armada del posconflicto

De un infarto murió este viernes el almirante Leonardo Santamaría, comandante de la fuerza naval.

El almirante Santamaría

El almirante Santamaría impulsó la expedición de la Armada a la Antártida .

Foto:

Ana María Hurtado / EL TIEMPO

19 de mayo 2017 , 11:22 p.m.

“Por ninguno motivo permitan que se tomen el canal de acceso al puerto y frenen el ingreso de los buques internacionales”.

Esa fue la última instrucción que dio el almirante Leonardo Santamaría Gaitán, comandante de la Armada Nacional, a su jefe de Operaciones, almirante Ernesto Durán, en la mañana de ayer, minutos antes de fallecer por un infarto agudo del miocardio.

La conversación entre los dos dos oficiales se dio como de costumbre, a las seis de la mañana. “A esa hora, por casi dos años, le reporté al señor almirante las novedades: incautaciones, situaciones especiales. Y esta semana en especial habíamos analizado el tema del paro de Buenaventura, él estaba muy pendiente de la situación”, dijo este viernes a EL TIEMPO el almirante Durán.

Santamaría contaba con 57 años y había nacido en Barranquilla. Su padre, Jesús Santamaría, fue coronel del Ejército, y el almirante siempre que podía les recordaba a sus contertulios que haber sido su hijo era uno de sus mayores orgullos. Fue él quien le inculcó el honor, la lealtad, la verdad y el principio de cero tolerancia con la corrupción que marcaron su carrera y su vida. El mismo legado que les dejó a sus hijos, Victoria y Leonardo.

La muerte del almirante, que es una de las pocas en la historia de un miembro activo de la cúpula militar, sorprendió a todo el mundo.
El jueves había viajado a Puerto Leguízamo (Putumayo) para presidir la ceremonia de zarpe de tres buques colombianos (los ARC Reyes, Silva y Cotuhé) y un buque de Perú que van a recorrer los ríos Putumayo y Amazonas para llevar ayuda social y médica a más de 82 comunidades indígenas y afrodescendientes asentadas en las riberas de los imponentes ríos.

“Siempre sonriente, aunque era un hombre serio. Así llegó a la base de Puerto Leguízamo. Saludó a cada infante de Marina con su palabra preferida para demostrar cariño: ‘Cabezón’”, dijo el almirante Durán quien lo acompañó en el viaje.

Uno de los invitados fue el embajador de Perú en Colombia, Ignacio Higueras Hare, con quien el almirante Santamaría departió durante el vuelo, y a quien le confesó que uno de sus sueños pendientes era conocer Machu Picchu. En su agenda no había aún espacio para ese viaje.


En los pocos momentos libres aprovechaba para fumarse un buen habano. Conocía mucho del tema y por eso sus amigos siempre le llevaban alguno, en señal de aprecio.

También era renocido por su amor por los animales, que compartía con su señora, Elisa Victoria Beltrán. Tenían cuatro perros en su apartamento.

Este viernes, poco después de la llamada con Durán, lo sorprendió un fuerte dolor en el pecho. En su apartamento, su hija, que es médico, intentó reanimarlo mientras lo llevaban de urgencia a la Fundación Santa Fe, pero el infarto fue fulminante. Su salud era buena y llevaba una estricta dieta para manejar su corpulencia. Por eso nadie daba ayer crédito a la noticia de su fallecimiento, que se conoció poco antes de las 8 de la mañana.

Un par de horas después tenía cita con Nicolás Umaña, uno de sus grandes amigos, y varios oficiales de la reserva para sacar adelante una de las tareas que se impuso desde antes de llegar al comando de la Armada, en octubre del 2015: dejar establecido un barco hospital que recorriera la costa del Chocó y atendiera a cincuenta mil pobladores ribereños que hoy viven como año atrás sus abuelos: en la pobreza y sin servicios de salud.

“Cuando se firmó la paz invitó a varios amigos y nos compartió su visión de mediano plazo para ‘su Armada del alma’: transformarla en una institución que llevara progreso y bienestar a donde ninguna otra podía llegar”, recuerda Umaña Jimeno.
Los directivos de la Fundación Santa Fe, la institución médica donde ayer terminó su viaje, eran también socios en el proyecto.

El futuro no lo distraía de los retos del presente. El año pasado, bajo su liderazgo, la Armada incautó más de 178 toneladas de coca. Y fue uno de los cerebros de los planes con los que el Estado busca garantizar una Colombia segura en los años del posconflicto.

Gaitero de memoria

Santamaría ingresó a los 16 años a la Escuela Naval de Cadetes Almirante Padilla (1977), donde logró el reconocimiento de sus compañeros por tener una memoria privilegiada. Esa memoria le valió para obtener las mejores calificaciones y también para ganarse un puesto como gaitero en la banda de guerra de la escuela. De esos años data su amistad con el presidente Juan Manuel Santos.

“Tenía un oído fatal, lo que llamamos de artillero, pero logró tocar la gaita de memoria y no guiado por las notas”, recordó el capitán de navío en retiro Mauricio Rodríguez, quien fue su compañero en la escuela y uno de sus mejores amigos, de toda la vida.
Su hermano Rodrigo optó por seguir la carrera de su padre en el Ejército. Y en 1979 se vivió un hecho histórico entre las fuerzas: “los hermanos Santamaría, uno en el Ejército y otro en la Armada, se enfrentaban por una medalla de oro en esgrima”, relató Rodríguez. Tras varios empates, Leonardo se llevó el oro. Para esa fecha conoció a Elisa, quien se convirtió en el gran amor de su vida y con quien se casó tres años después.

El almirante Santamaría recibió varios reconocimientos y medallas en sus casi 40 años de carrera. Entre ellas, Orden Cruz de Boyacá, Orden al Mérito Militar Antonio Nariño, Orden al Mérito Naval Almirante Padilla, Cruz de la Fuerza Aérea al Mérito Aeronáutico, Medalla al Mérito Naval de Chile.

En su honor, en todas las sedes militares y policiales la bandera nacional se iza a media asta por tres días.

El presidente Juan Manuel Santos, quien termina este sábado su visita oficial a Washington, a través de su cuenta en Twitter, lamentó la muerte del oficial y extendió sus condolencias a su familia.

“Fue un hombre que transformó, para las nuevas necesidades de Colombia, a la Armada Nacional. Fue un hombre eficaz en la lucha contra el crimen, especialmente contra el narcotráfico”, dijo el ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas.

El cuerpo del almirante Santamaría estará desde las ocho de la mañana de hoy en cámara ardiente en la Escuela Militar José María Córdova, donde recibirá los máximos honores militares.

ALICIA LILIANA MÉNDEZ
Redacción Justicia

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