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Las cinco razones que llevaron a la crisis el proceso con el Eln

El Gobierno llamó al jefe negociador de paz a consultas, tras ataques de ese grupo guerrillero.

ELN habría prohibido uso de celulares a campesinos de sur de Bolívar

Eln en el sur de Bolívar. 

Foto:

Juan Pablo Rueda Bustamante/ EL TIEMPO

10 de enero 2018 , 12:07 p.m.

A esta hora el ministro de la Defensa Luis Carlos Villegas se reúne  con la cúpula de las Fuerzas Militares y la Policía, preparando un informe de orden público que presentarán esta tarde al presidente Juan Manuel Santos.

El mismo está centrado en los ataques perpetrados esta madrugada por el Eln, a escasas dos horas de haber finalizado el cese de fuegos bilateral que duró 102 días  que dinamitó el oleoducto en Arauca y Casanare y atacó a dos infantes de marina al activar una granada de fragmentación en Arauquita, Arauca.

Esta situación llevó a que el Jefe de Estado ordenara que la delegación, encabezada por Gustavo Bell se devolviera de inmediato de Quito, Ecuador, donde este miércoles retomarían las negociaciones.

EL TIEMPO consultó con varios expertos cinco claves que se deben modificar o reforzar para que avancen los acercamientos entre las partes y que sirven como punto de partida de análisis a la crisis de este miércoles.

Nunca pararon el secuestro

En contravía con lo que espera el país, el Eln mantiene el secuestro de civiles como una de sus principales fuentes de ingresos

Según informes de la Fuerza Pública, hoy hay al menos cuatro personas plagiadas por esa guerrilla. El año pasado, los ‘elenos’ perpetraron once secuestros, varios de ellos cuando ya habían iniciado las negociaciones formales con el Gobierno en Quito, lo cual sería una clara violación al anuncio del cese de fuegos y hostilidades.

Entre los secuestrados aparece un familiar del asesinado gobernador emberá Aulio Isarama, en Chocó, de quien el Eln no ha dado ninguna noticia en más de tres meses. Norte de Santander y Chocó son los departamentos con más casos.

Ha faltado desescalar más el conflicto

En medio de la negociación, el Eln no ha parado su máquina de guerra en departamentos como Chocó y Nariño, donde incluso ha cometido masacres. “Ese grupo no puede seguir escudándose en luchas territoriales para generar conflicto y afectar a la población civil, que en muchas ocasiones tiene que desplazarse”, cuestiona Jorge Restrepo, director del Centro de Recursos para Análisis del conflicto, Cerac. La Fiscalía ordenó la captura de tres jefes del Eln en Chocó por reclutamiento de menores y desplazamiento de comunidades indígenas incluso. Los analistas sostienen que es insostenible que el Eln pretenda que el Estado no lo golpee entre tanto avanza territorialmente hacia zonas donde no hacía presencia

Faltó una verificación más contundente

El Eln violó en al menos 37 ocasiones el cese del fuego. El caso más evidente fue el ya mencionado del gobernador Isarama, que precisamente venía denunciando la escalada violenta del frente de guerra noroccidental contra comunidades indígenas y afro del Chocó. Habiendo acordado la existencia de un Mecanismo de Monitoreo y Verificación de Naciones Unidas, que es acompañado por la Iglesia católica, ese grupo no solo cometió el crimen de Isarama sino que mintió sobre las circunstancias, al presentarlo como producto de un accidente a pesar de que el líder indígena fue asesinado por la espalda. Los analistas señalan que a diferencia de lo que ocurrió con las Farc, el Eln no parece interesado en respetar la verificación, lo cual repercute en la salud del proceso de Quito.

Protocolos más claros entre las partes

Mientras las autoridades señalan a varios frentes del Eln de no haber detenido sus avances estratégicos hacia zonas de donde salieron las Farc, esa guerrilla habla de supuestas operaciones militares en zonas donde están ubicados sus campamentos. Cerac, que le ha hecho seguimiento día a día al cese de fuegos y hostilidades, advierte que la existencia de protocolos claros, que incluso deben ser conocidos por la población civil de las zonas, sería un avance importante para prevenir incidentes. De la misma manera, a pesar de que las violaciones del cese son evidentes (los casos del Chocó y la masacre de Magüí-Payán), no se conoce de ningún pronunciamiento oficial de la cúpula del Eln asumiendo la responsabilidad y los correctivos del caso, lo que mina la confianza en la negociación.

Se conoce poco de los avances en Quito

A diferencia de lo que sucedió con el proceso de La Habana, poco se conoce de los avances en las conversaciones. Sumado a esto, hay jefes locales, como el caso de alias Uriel en el Chocó, cuyas acciones en el terreno van en contravía con el discurso oficial del Eln en Quito. Los expertos coinciden en afirmar que al proceso, que arrancó con precaria confianza de la opinión pública, le ha faltado contar con una mejor comunicación de los logros y de los correctivos para evitar la repetición de hechos que dificultan el avance del proceso de paz.

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