Investigación

Una madre ayudó a que cayera la red de explotadores sexuales de niñas

Ofrecían menores a través de redes sociales. Las niñas fueron engañadas por tres mujeres en Bogotá.

El Refugio

Por este camino se llegaba al bar El Refugio, en donde fueron rescatadas varias menores sometidas a la prostitución.

Foto:

Cortesía Policía

09 de octubre 2017 , 10:42 p.m.

La incansable búsqueda de una madre a su hija desaparecida en Bogotá fue lo que permitió desmantelar la red que engañaba a niñas con falsas promesas de empleo, que terminaban siendo sometidas a la prostitución en el Tolima. La denuncia de la señora sirvió para que las autoridades enviaran a la cárcel a 13 personas, entre ellas un político y además contratista de la Alcaldía de Soacha.

La estudiante, de 16 años, salió una mañana de viernes de su casa en el sur de Bogotá, pero antes de partir le dijo a su mamá que le habían ofrecido trabajo en un vivero en Melgar, al que solo iría los fines de semana. No obstante, la menor estuvo desaparecida varios días. Cuando regresó, su madre notó algo extraño en ella, “que no era la misma”; además –dijo la madre a las autoridades–, le halló más dinero del que podría ganarse en los turnos de un vivero.

Solicitó a su hija una explicación, pero no obtuvo respuesta. En un descuido –contó ella–, su hija abandonó su casa, esta vez no dijo para dónde se había marchado.

Denunció su desaparición en la Sijín y presentía que estaba en peligro. Después de casi dos meses de inagotable búsqueda y de tocar puertas en varias instituciones, hizo una visita a las redes sociales y descubrió algo en el Facebook que alimentó su esperanza de volver a ver a su hija sana y salva: una foto en la que aparecía acompañada de una extraña mujer.

La información del perfil mencionaba que la dueña de la cuenta vivía en Carmen de Apicalá, a más de 100 kilómetros de Bogotá y a unos 12 kilómetros de Melgar, Tolima. Sin perder tiempo, la angustiada mujer viajó hasta allá, con la foto impresa en sus manos.

Cuando la mostró a varios carmelitanos, uno de ellos dijo sin pizca de duda que la que estaba en ese retrato junto a la joven era Emily Marlén Rodríguez Oliveros, apodada la ‘Chiqui’, la administradora de un bar llamado Gorra Vieja.

Un presentimiento embargó a la madre, y fue en ese momento cuando puso en alerta a las autoridades: en ese bar, en las afueras del pueblo, tenían retenida a su hija.
Se ejecutó un operativo, y la menor fue rescatada por los uniformados.


Ella, la estudiante de 16 años, fue quien contó todo; cómo la habían enganchado aprovechando su necesidad de buscar trabajo; y luego, la manera como fue arrastrada a la prostitución.

Éver Darío Méndez

Éver Darío Méndez negó ser el jefe de la red que engañaba a niñas bogotanas, según la Policía.

Foto:

Cortesía Policía

Con el desgarrador testimonio de la menor, un grupo de investigadores de la Policía de Infancia y Adolescencia admitió la denuncia y empezó a armar el rompecabezas, del cual ya tenía varias piezas, de un proceso que arrancó el 16 de junio del año pasado.

Los otros se derivaron de una denuncia de un campesino que dijo a la Policía que en un predio llamado Casa Tabla, veían entrar y salir niñas, que eran llevadas en moto.
También identificaron adultos que no eran de la región y entraban en carros que ocultaban en un garaje. Contó además que el administrador era conocido como ‘Cucho’.

Casa Tabla está ubicada muy cerca de un barrio de viviendas subsidiadas habitadas por familias vulnerables, de desplazados por la violencia y acordonados de muchas necesidades. Esta situación era la que aprovechaba ‘Cucho’ para atrapar a las niñas de 14 años, a las que les ofrecía dinero por atender a sus clientes. Los investigadores descubrieron que ya llevaba cuatro años en aquel lugar.

Cuando ‘Cucho’ se enteró de que la Policía lo tenía en la mira abandonó Casa Tabla y se fue, pero no dejó su negocio ilegal, esta vez en el Gorra Vieja.

El seguimiento

La Policía, previa orden de un juez, interceptó varias líneas telefónicas, entre estas la de ‘Cucho’, las que servirían de contundente prueba para encarcelarlo.

Esta ruta de la investigación condujo a otro hecho concluyente: que aquellos no eran los únicos negocios de la región dedicados a la explotación sexual de niñas y había una conexión entre ellos.

Es entonces cuando los agentes se encaminaron a la vereda Siberia, del municipio de Cunday, sur del Tolima, porque se tenía información valiosa del extraño funcionamiento de un bar llamado El Refugio.

Establecieron que el dueño del establecimiento es un político de la región, Éver Darío Méndez Machado, quien tenía de administrador a Rodrigo Barrios Morales, apodado el ‘Gallo’. Su hermana, Luz Janeth Barrios Morales, era quien ubicaba en Bogotá a las niñas. Luz Janeth, según la Fiscalía, trabajaba en llave con María Alejandra Carrero Barón, quien tenía un falso perfil de Facebook con el nombre de Julieth. En esta estructura de reclutadoras también delinquía Eliana Mahecha Pérez, que se hacía llamar ‘Jésica’.

A las mujeres, según la investigación, les pagaban 100.000 pesos por cada niña que enganchaban.

Las menores eran esperadas en la terminal del sur, en Bogotá, y las llevaban hasta el supuesto vivero en Melgar. Según la Policía, era Méndez Machado quien pagaba la comisión.

Interior de uno de los bares de red de prostitución

Interior de uno de los bares en donde las menores eran sometidas a la prostitución.

Foto:

Cortesía Policía

Cuando las menores de edad llegaban al Tolima les daban a conocer las verdaderas reglas de juego: que debían atender adultos y por cada uno recibirían 40.000 pesos, los cuales les pagarían el día domingo, a cambio de unas fichas que la menor iba acumulando. Además, que si el cliente pedía una botella de whisky recibiría 30.000 pesos adicionales.

Les advertían que si llegaba la Policía no debían decir nada, que para eso tenían a alguien con mucha influencia que se encargaría de ‘cuadrar’ todo.

Capturados

Desde las 6 de la mañana del martes pasado arrancó la operación, en Bogotá, Tolima y Valle del Cauca, que condujo a la captura de los 13 implicados por el delito de trata de personas y por inducir a la prostitución a menores.

A Méndez Machado lo capturaron en su apartamento en Soacha.

En la acción de la Policía de la Dipro, también fue detenida la ‘Chiqui’ en Silvania. A Deofanor Tabares Romero o ‘Cucho’ lo ubicaron en Buenaventura, donde había montado otro bar. De hecho, ya estaba publicitando un aviso en el que ofrecía trabajo a niñas.

Rodrigo Barrios Morales, administrador de uno de los negocios de Méndez, dijo la Fiscalía, tuvo problemas con él, y por esto el político contrató a otro administrador para El Refugio, a José Manuel González Celada, quien también fue enviado a la cárcel.

LEO MEDINA JIMÉNEZ
justicia@eltiempo.com

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