Investigación

La mata de coca silencia a sus enemigos en Tumaco

José Jaír Cortés es el primer líder asesinado por apoyar la sustitución de cultivos en la región.

Por qué matan los líderes sociales en TumacoArnulfo Mina Garcés, vicario apostólico de Tumaco, habla sobre el asesinato de líderes por grupos al margen de la ley.
Cultivos de coca en Colombia

Carlos Ortega / EL TIEMPO

18 de abril 2018 , 07:28 a.m.

“Todo está muy calmado, yo creo que podemos volver con tranquilidad. Al parecer nos levantaron la amenaza, véngase tranquilo al terreno”.

Esas fueron las últimas palabras que pronunció –vía telefónica– José Jaír Cortés en diálogo con uno de sus amigos más cercanos que, como él, integraba la Junta de Gobierno del Consejo Comunitario de Alto Mira y Frontera, zona rural de Tumaco, en la costa pacífica nariñense.

Media hora después, sobre las 5 de la tarde, se escucharon varios disparos que de manera inmediata cegaron la vida de Cortés. El cuerpo del hombre de 45 años quedó en la vía que une las veredas Restrepo y Pital sobre el río Mira. Y la fecha, 16 de octubre del año pasado, quedó en la memoria de centenares de campesinos afros que lo admiraban por su trabajo y entrega en bien de la comunidad.

Esa tarde noche que mataron a José Jaír varios vieron quién le disparó. “Fue el ‘Cholo’; se bajó de la moto, le dijo algo que no fue claro y apuntó”, recuerda Raúl, otro representante comunal que, como todos en la región, es muy amable pero prevenido al hablar, y también tiene miedo de que lo maten.

Un mes atrás, los 15 integrantes de la Junta de Gobierno de Alto Mira y Frontera habían sido sentenciados a muerte por ‘Cachi’ (hoy capturado) y Guacho, los jefes de las llamadas disidencias o frente ‘Óliver Sinisterra’.

Este último, cuyo nombre de pila es Wálter Patricio Arizala, es el narcotraficante señalado de ser responsable de seis ataques con explosivos en territorio ecuatoriano y del secuestro y asesinato de un equipo de periodistas del diario ‘El Comercio’, de Quito.

¿El motivo de la sentencia? La decisión casi unánime de la comunidad, impulsada por sus líderes, de entrar al programa de sustitución de cultivos ilícitos dentro de la implementación de los acuerdos logrados en La Habana.

¿El motivo de la sentencia? La decisión casi unánime de la comunidad, impulsada por sus líderes, de entrar al programa de sustitución de cultivos ilícitos

Buscan cambio de vida

Los líderes de la Junta de Gobierno, entre ellos cinco mujeres, representan a 42 comunidades o veredas, subdivididas a la vez en cinco zonas para tener un mayor acercamiento con la comunidad. Ellos decidieron dejar los narcocultivos y darle un giro a su vida luego de varios encuentros realizados el año pasado.

“Yo tuve tres hijos; a dos los tengo estudiando en Cali para alejarlos de la violencia, no quiero que los recluten o me los maten. Al tercero, que era el menor, me lo mataron en Tumaco por andar con quien no debía”, relató Laura, una mujer de 49 años que vive de vender hoja de coca.

Con su piel curtida por el sol, afirmó que ella decidió dejar la coca porque José Jaír la convenció. “Él se iba terreno por terreno y nos hablaba de la importancia de acabar con este negocio. Nosotros sabemos en el fondo que lo que hacemos no hace bien. Pero tenemos que comer”, señaló.

Alto Mira y Frontera hace parte del corregimiento de Llorente, donde se encuentra la mayor concentración de cultivos de coca del mundo. Allí hay unas 18.000 hectáreas de las 23.148 que fueron detectadas en Tumaco, según reporte de Naciones Unidas en el 2016.

Tumaco, o la Perla del Pacífico, como se conoce a este municipio, cuenta con una riqueza hídrica que lo convierte en un corredor natural. Lo atraviesan los ríos Mira y Patía, colinda con la costa Pacífica y limita al sur con Ecuador.

Él se iba terreno por terreno y nos hablaba de la importancia de acabar con este negocio. Nosotros sabemos en el fondo que lo que hacemos no hace bien. Pero tenemos que comer

Por cerca de 20 años, la guerrilla de las Farc tuvo presencia en la zona, y según las autoridades trajo una semilla más tecnificada de la mata de coca, lo que convirtió esta región en un fortín del narcotráfico. Hoy, por ejemplo, en las profundidades de Llorente se ven representantes de los carteles mexicanos negociando ellos mismos la producción.

A estos se suman las disidencias, conformadas por combatientes de las Farc que no estuvieron de acuerdo con alinearse con la paz y que en Tumaco eran milicianos de la columna móvil ‘Daniel Aldana’ y del frente 29, a su vez divididos en tres grupos dirigidos por ‘Guacho’, ‘David’ y ‘Cardona’.

“No podemos dar a conocer nuestros nombres ni, mucho menos, la cara, aunque todo el mundo nos conoce aquí en la zona. Pero a los violentos no les va a gustar que estemos hablando con la prensa”, le dijo a EL TIEMPO uno de los representantes de Alto Mira y Frontera.

El hombre de 35 años relató que desde que se les advirtió que iban a ser asesinados por apoyar la sustitución de matas de coca, “y por venir de quien viene la amenaza, salimos de inmediato, solos, sin nuestras familias para Tumaco a buscar protección de las autoridades”.

En el puerto les recibieron la denuncia y les dieron prioridad para salvaguardar su integridad y vida. La Unidad Nacional de Protección (UNP) les asignó una ayuda económica con la que arrendaron una casa. Además, en Alto Mira y Frontera se les consolidó un esquema de seguridad, por cada una de las cinco zonas, consistente en una camioneta blindada, un conductor y uno o dos escoltas.

Precisamente, el día que asesinaron a José Jaír, él había viajado al terreno, como le dicen a la finca, para visitar a su esposa, que se encontraba enferma.

“¿Que por qué no llevó protección? Nosotros somos campesinos, acostumbrados a esta región, no se imagina uno andando por la trocha o río arriba en una lancha con escoltas armados”, dijo uno de los líderes refiriéndose al crimen de Cortés, uno de los pocos que no quedó en la impunidad.

En este caso ya fueron capturados tanto los autores materiales como intelectuales; sin embargo, los líderes comunitarios del Alto Mira y Frontera no se sienten seguros porque la amenaza sigue latente mientras estén en la región ‘Guacho’ y los narcos mexicanos que están motivando a los campesinos para que mantengan los cultivos ilícitos.

Nosotros somos campesinos, acostumbrados a esta región, no se imagina uno andando por la trocha o río arriba en una lancha con escoltas armados

No quedó en la impunidad
Tumaco 2

Reunión en Tumaco.

Foto:

Carlos Ortega / EL TIEMPO

José Jaír Cortés, el líder afro de 45 años que fue asesinado por impulsar la sustitución de matas de coca por cacao, plátano y otros cultivos lícitos, en contravía de la realidad de la zona en donde se concentra la mayor producción de cocaína en el país.

Su crimen, perpetrado el pasado 16 de octubre, no quedó en la impunidad. El autor intelectual, Jefferson Chávez Toro, alias Cachi, fue capturado en Pereira el pasado 14 de marzo. En enero, en la Provincia de Esmeraldas (Ecuador) fueron capturados Aris Yilbert Caicedo, ‘Cholo’, quien le disparó, y Wílmer Quiñónez, ‘Curandero’, su cómplice. Los tres hacen parte de las disidencias de la guerrilla de las Farc. 

El cura que trata de rescatar a los jóvenes de las garras de la mafia
Tumaco 3

Reunión en Tumaco.

Foto:

Carlos Ortega / EL TIEMPO

Los representantes de los consejos comunitarios de Tumaco están llamando a un cambio, tanto en la zona urbana como rural: a dejar la violencia y a que los jóvenes se eduquen y busquen nuevas oportunidades.

Esta posición los deja bajo las amenazas e intimidaciones de quienes se nutren del narcotráfico, le dijo a EL TIEMPO el padre Arnulfo Mina Garcés, vicario general de Diócesis de Tumaco.


¿Cuál es la situación de los líderes sociales?

En estos días se han calmado las amenazas, pero eso no quiere decir que no haya tensión. Ellos están preocupados porque saben que están en peligro. Toda declaración que hacen o llamamiento a las comunidades es seguida por los grupos al margen de la ley, y si está en contra de sus intereses, de lo que ellos tratan de instaurar, pues reaccionan.

¿A qué situaciones se refiere?

Hoy se está buscando concientizar a los muchachos de la región para que se alejen de los cultivos ilícitos, para que no se dejen reclutar por estos grupos delictivos. Y eso no les gusta a estos grupos, que de inmediato ven como enemigos a quienes van en contravía de sus pretensiones.

¿La sustitución de cultivos ilícitos también está generando amenazas?

Claro, son los líderes sociales los que han impulsado la iniciativa. La comunidad quiere alejarse de la coca, que solo ha causado muerte y desolación. Esa decisión no es bien vista por los que manejan el tema.

¿Qué se necesita para acabar con los cultivos de coca en Tumaco?

Que el Gobierno aproveche ahora que los consejos están de acuerdo con cambiar esos cultivos. Que no les vayan a fallar con los pagos, con la asistencia técnica, la promoción y comercialización de las cosechas. Que escuchen a las comunidades, porque una realidad se vive en Bogotá y otra aquí, en el terreno, en Tumaco.

ALICIA LILIANA MÉNDEZ
Twitter: @AyitoMendez
justicia@eltiempo.com

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