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Actualizado 12:17 a.m. - jueves 24 de abril de 2014

Justicia 02:50 p.m.

El cantante que pasó del escenario a la cárcel en Estados Unidos

Enaldo Barrera Hernández pagó 10 años de cárcel por posesión y tráfico de droga.

Enaldo Barrera Hernández saltó de los escenarios, donde en los 90 compartió tarima con artistas como Juancho Rois y Omar Geles, a ser uno más de los centenares de colombianos que purgan penas en Estados Unidos por narcotráfico.

Hace dos semanas llegó a Bogotá tras pagar 10 años de la condena que un juez de ese país le dictó luego de que fuera capturado en el aeropuerto de Fort Lauderdale (Florida) con 2 kilos de heroína.

Era el 20 de noviembre del 2001 y la vida empezaba a sonreírle. Por su talento y su voz pasó de vendedor de pescado y albañil en Barrancabermeja, donde nació hace 45 años, a grabar cinco álbumes para una disquera en Medellín.

Ese día dos agentes lo abordaron y le pidieron las maletas para una requisa. La droga la encontraron en un paquete envuelto en papel regalo que, asegura todavía, un amigo en Bogotá le pidió que entregara a unos familiares en Nueva York.

Esa excusa no le valió ante la justicia de EE.UU., que lo encontró culpable por posesión y tráfico de droga. "Fue un error de cálculo, un error de ignorancia por andar con gente de la que no debía rodearme", asegura hoy.

La llamada que recibieron los colombianos que lo esperaban para concretar presentaciones en Florida, Rhode Island, Nueva York y Nueva Jersey, fue para pedir ayuda legal.

Allá lo apreciaban por su talento para imitar al famoso 'Cacique de la Junta', Diomedes Díaz. De ahí viene su nombre artístico: 'Diomedito'. Era tan bueno que Juancho Rois, el acordeonero de Díaz, lo escuchó y se lo llevó de gira.

Enaldo asegura que los primeros dos años en la cárcel Broward County fueron un infierno. Incluso, una de las 170 canciones que compuso tras las rejas habla del suicidio.

Por eso el anuncio de la condena, que le aseguraba un cambio de sitio de reclusión, fue paradójicamente una buena noticia para él.

Durante casi ocho años, pocas veces le dijeron Enaldo o 'Diomedito'. En Estados Unidos los condenados reciben un código, que se convirtió en su identidad. Cada mes recibía un boletín que le informaba los meses que le faltaban para cumplir su sentencia.

Asegura que todos los días eran iguales. Pero el 24 de enero pasado fue diferente. El boletín mensual le avisó de su libertad por pena cumplida. Lo trasladaron a una prisión federal y luego fue deportado.

Mientras estaba en la cárcel de EE.UU., en Colombia sus amigos le produjeron un disco con sus canciones, que, dice, en Valledupar "ya son un éxito".

REDACCIÓN JUSTICIA

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