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Mujeres de Tumaco ratificaron su valentía en un retorno simbólico

Marcharon durante la finalización del Proyecto Tumaco, organizado por #NoesHoradeCallar.

Marcha Proyecto Tumaco

Las mujeres de Tumaco recorrieron las calles principales de la población nariñense como un símbolo de empoderamiento y recuperación.

Foto:

Juan Manuel Vargas / EL TIEMPO

18 de septiembre 2017 , 07:05 a.m.

Si a las mujeres de Tumaco que han sobrevivido a la violencia sexual se les pide identificarse con tres palabras, ellas coinciden al menos en estas: empoderadas, valientes y sobrevivientes.

Así lo dejaron ver en las calles de este municipio nariñense, donde, llenas de esperanza, realizaron un retorno simbólico con el cual marcaron el fin de un proceso que les permitió no solo sanar su corazón, sino también volver a encontrar las ilusiones que un día les arrebataron.

Al ritmo de currulaos, acompañadas de sus hijos, vistiendo colores tan vivos como ellas y con la alegría intacta, caminaron el sábado desde la cancha de Ecopetrol hasta el sector El Bajito.
Fueron cuatro kilómetros en los que, inspiradas por la periodista Jineth Bedoya Lima, quien lidera la campaña ‘No es hora de callar’, dieron fin al Proyecto Tumaco, en el cual participaron, desde octubre de 2016, más de 100 mujeres víctimas y sobrevivientes de violencia sexual.

“Hoy estamos caminando por la dignidad de las mujeres víctimas y sobrevivientes de violencia sexual. Hay muchas mujeres vulneradas acá en el Pacífico colombiano, y hoy les estamos diciendo que siempre hay esperanza”, expresó Bedoya mientras detrás de ella las mujeres cantaban la canción ‘El día es hoy’, de la artista colombiana Rakel, quien también está vinculada a la iniciativa.

Un paso al frente, otro atrás, movimientos de cadera: el baile, también las risas y el llanto fueron parte de este trayecto no solo físico, sino emocional, que finalizó con una olla comunitaria: un sancocho para cerca de 500 personas que se sirvió en las playas de El Bajito, sitio que, como lo expresa la misma Jineth, “atraviesa un momento de mucha violencia. Un lugar donde han pasado muchas cosas contra las mujeres y en el cual es necesario recordar que la dignidad de las mujeres sigue intacta”.

Mientras de fondo se escuchaba una canción compuesta por ellas y el músico colombiano César López, Ruth Belly Mesa, quien formó parte del proyecto, hacía un balance de lo vivido y aprendido durante este año de trabajo.

“Aprendí a tener tolerancia, aprendí a perdonar, a no guardar rencores y a entender que no soy yo sola quien sufre, somos muchas, y, agarradas de la mano, podemos superarlo. Me queda para más adelante el conocimiento para poder ayudar a otras mujeres que estén pasando por lo mismo que yo”.

“A Tumaco lo quemaron a la una y a las dos. Y a las tres de la mañana, a la una y a las dos”, cantaban con sus voces negras un par de mujeres para animar el recorrido, en el que también hubo salsa choke y bullerengues.

Entre la multitud estaba Piedad Quiñones, secretaria de Gobierno de la Alcaldía de Tumaco, institución que estuvo comprometida durante todo el proceso.

Como mujer solidaria y ligada a la iniciativa, Quiñones destacó lo importante que ha sido el proyecto para volver a empoderar a las mujeres, para enseñarles a manejar sus ingresos y para devolverles a ellas los bellos pensamientos que una vez les arrancaron.

“En la medida en que callamos la violencia, estamos dejando que sigan maltratándonos y que sigan violentando nuestros derechos. Las mujeres tenemos dignidad, las mujeres somos importantes y no podemos dejarnos humillar de nadie. No podemos permitir que siga la violencia contra nosotras”, sentenció.

“En la vida solo tenemos que saber amar y perdonar”

En estas dos palabras: ‘amar’ y ‘perdonar’, radica para Jineth Bedoya el alma del Proyecto Tumaco, y así lo expresó ante las 100 mujeres que finalizaron el proceso. “Espero haber logrado cambiar su corazón”.

Además de esta valiosa transformación, esta iniciativa, que fue liderada por EL TIEMPO Casa Editorial con el apoyo de la Embajada de los Estados Unidos, también hizo que renacieran nuevas personas.

“Cuando llegamos había mujeres que ni siquiera hablaban y no tenían claro cómo iban a manejar su vida económicamente. En el cierre de este proceso ya vemos mujeres con una cultura de ahorro, empoderamiento y dispuestas a ayudar a las demás”, afirma Bedoya.

Asimismo, el Proyecto Tumaco también permitió la documentación de todos los casos de abuso y violencia contra estas mujeres, los mismos que, con la ayuda y el compromiso público de Paula Gaviria, consejera presidencial para los Derechos Humanos de la Presidencia de la República, tendrán un acompañamiento que buscará agilizar los procesos ante la justicia.

También se lograron descubrimientos personales. María Ximena Rodríguez y Juan Manuel Vargas, voluntarios de EL TIEMPO en el proyecto, destacaron el cambio que ellos mismos vivieron al conocer la fuerza, el coraje y la capacidad de resiliencia que caracterizan al pueblo tumaqueño.

“Ustedes cambiaron mi vida, cambiaron mi forma de ver a las mujeres”, expresó Vargas, quien está vinculado a este diario como reportero gráfico.

“Descubrimos y ratificamos que Tumaco no es solo una población que se deba conocer por la violencia; realmente es uno de los paraísos del Pacífico sur de Colombia. Un lugar lleno de vida que tiene una gente con un coraje impresionante. Un cielo que todo el país debería conocer”, concluyó Bedoya.

Durante el Proyecto Tumaco, las mujeres fueron formadas en talleres de liderazgo, redes sociales enfocadas al mundo de los proyectos productivos, planes de ahorro, finanzas personales, emprendimiento y otras habilidades humanas y profesionales que desde ahora les ayudarán a proyectarse en un mejor escenario.

Esta nueva posibilidad de futuro y estos 100 nuevos rostros de esperanza renacieron gracias a la ayuda de organizaciones como EL TIEMPO Casa Editorial, las embajadas de Estados Unidos y del Reino Unido, la Fundación para la Libertad de Prensa, Usaid (U. S. Agency for International Development) y su programa de finanzas rurales, Limpal Colombia (Liga Internacional de Mujeres por la Paz y la Libertad), la Alcaldía de Tumaco y Bancompartir. También, de personas como César López, Rakel y el fotógrafo Mauricio Vélez.

Superadas las expectativas, las historias de las mujeres tumaqueñas seguirán viajando por Colombia.

A partir del jueves 5 de octubre estarán en una exposición en el Museo de Antioquia, en Medellín, donde, gracias a la ayuda de Huawei, que permitió que las mujeres dieran a conocer sus rostros, podrán verse fotografías, videos e historias que abren nuevos caminos para transformar la vida.

¿Mami, pero tú estás loca?

Maritza Castro Viveros es ama de casa y tiene dos hijas y dos nietas. Desde que sufrió violencia sexual, hace 27 años, no volvió a ser la misma mujer. Sentía vergüenza y miedo de que el abuso se repitiera. Pero lo que más habitaba en su cabeza era la rabia que sentía por lo que le hicieron.

Con Proyecto Tumaco todo eso cambió poco a poco.

“Desde que conocí a Jineth y a los voluntarios he sido la mujer más feliz de la vida, y todos los problemas los he dejado atrás. Nadie se imagina la alegría que me invade cuando llego a la casa después de los talleres que hacemos. Es imposible olvidar lo que me pasó, pero el alivio que siento es enorme”, asegura Castro.

Ahora que volvió a reír como no lo hacía hace más de dos décadas, la hija que vive con ella ve con extrañeza ese cambio de actitud.

“Ella me pregunta: ‘¿Mami, pero tú estás loca?’. Le respondo que no. Lo que pasa es que uno tiene que sanar y aprender del pasado. Quien no tropieza no ha nacido”
, dice.

En Tumaco persisten la violencia y la presencia de grupos armados.

Otra mujer, cuyo nombre se omite por seguridad, insiste en que ellas aún se sienten perseguidas. “Cuando salgo de la casa, siempre pienso si me atacarán o me quemarán. Me pregunto qué me van a decir en la calle”, advierte con preocupación.

A pesar de la situación de esta población de Nariño, las sobrevivientes saben que tener la boca cerrada no es una opción.

Maritza tiene claro que “no es hora de callar, es hora de que todas las mujeres hablemos y contemos las violaciones que hemos padecido. Somos muchas; si hablamos, las cosas mejoran; si callamos, la impunidad no trae ninguna solución”.

Sostenibilidad económica de las mujeres es fundamental para la paz

Miguel Hernán, director de proyectos especiales de Bancompartir, fue una de las personas que acompañaron el retorno de ‘No es hora de callar’ en Tumaco. Dentro de unos seis meses, la entidad financiera espera poder estar trabajando con las mujeres del proyecto en educación financiera, ahorro y financiamiento. Actividades como estas movieron en el 2016 cerca de 11 millones de dólares en Colombia.

Ahora lo harán con grupos locales y bajo una modalidad innovadora en la cual la banca visita a las mujeres en sus territorios para que no tengan que desplazarse en el día a día a hacer trámites, “pasos que en muchas ocasiones impiden la cultura del ahorro, porque muchas mujeres ni pueden salir de sus casas. El principal inconveniente de las mujeres para ahorrar es salir de los territorios rurales”.

Modelos como este ya se han implementado en el bajo Cauca antioqueño y en el sur de Córdoba.

Así se vivió el retorno simbólico en Tumaco: Facebook Live

PERLA TORO Y LAURA ROBLES
Enviadas especiales EL TIEMPO
Tumaco (Nariño)

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