Delitos

Habla el hombre al que EE. UU. señala de ser el ‘amo’ del contrabando

Acusan a Diego Marín de importar textiles para lavar narcofortunas. Él dice que no hay pruebas.

Contrabando de textiles

El contrabando de textiles es un delito que mueve 5 billones de pesos al año y tiene 'ahorcado' al sector de las confecciones.

Foto:

Juan Carlos Quintero / Archivo EL TIEMPO

16 de septiembre 2017 , 11:00 p.m.

El caldense Diego Marín Buitrago se ha convertido en una especie de obsesión para agentes antimafia de Estados Unidos.

En 1993, un informe de la DEA lo vinculó con el blanqueo de capitales del cartel de Cali; en 2004 le quitaron la visa y hace unos meses, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) les pidió a sus pares de Colombia que revisen sus antecedentes, movimientos financieros, bienes y hasta registros de migración.

En Washington creen que Marín, un asesor de negocios criado en Cali, del que solo hay una borrosa foto de cédula, es el amo del contrabando de textiles, delito que mueve 5 billones de pesos al año y tiene ahorcado al sector de las confecciones y en riesgo 1,8 millones de empleos, según la Cámara Colombiana de la Confección.

Aun portando su uniforme, el vicepresidente de la República, general (r) Óscar Naranjo, dijo que, a riesgo de ser denunciado por una organización de contrabandistas del Valle y Bogotá, asumía la responsabilidad personal de señalar a Marín como una “persona vinculada históricamente al cartel del norte del Valle, que figura simplemente como un próspero importador de mercancías”.

Solo quieren ‘positivos’ conmigo

¿El intocable?

Pero a Marín no le ha pasado nada. Vive entre España y Colombia sin procesos ni condenas y con un reputado ‘pool’ de abogados.

EL TIEMPO lo localizó y este accedió a hablar por primera vez de su caso.

“No han podido probarme nada. Soy un perseguido de la Dijín desde 1993. No sé por qué, solo quieren ‘positivos’ conmigo”, dijo.

Y agregó que en los 90, cuando fue acusado, “por chismes”, de ser narcotraficante, importaba electrodomésticos de Estados Unidos. Dice que, en ese entonces, un capitán de la Policía terminó declarando que no tenía nada que ver. Además, los capos Rodríguez Orejuela enviaron una carta a EL TIEMPO librándolo de ser su lavador.

Este diario investigó su caso y obtuvo copias de una investigación de la Dijín en la que lo señalan de ser “el máximo jefe de una organización dedicada al tráfico ilegal de mercancías”, con una red que importa artículos de Centroamérica y Venezuela, que terminan en los Sanandresitos.

En 2015 se adelantó incluso un proceso de extinción de dominio contra Marín, pero la Fiscalía lo suspendió por falta de pruebas.

Al respecto, Marín dijo que él alcanzó a demandar a Naranjo, pero que personalmente habló con el general y “aclaró las cosas”.

E insistió en que las nuevas pesquisas del ICE se deben a que se quedaron con la idea de que él tenía que ver con contrabando: “Toman lo que escuchan, pero jamás buscan la verdad. No tienen pruebas”, explicó.

Y aseguró que si bien asesora a varios importadores en Colombia, él no compra nada en el exterior.

Pero agentes antimafia insisten en que Marín es un canal para lavar plata de la mafia y que alguien en Colombia lo protege.

De hecho, creen estar cerca de la verdad con la información que está arrojando la ofensiva lanzada con la Dian y la Policía Fiscal y Aduanera (Polfa), con la que han desarticulado desde 2015 a 6 bandas que movían 1,2 billones de pesos, y capturado a 47 personas.

Entre los que cayeron están el exdirectivo del equipo de fútbol Santa Fe Jaime Tello y Jaime Auque Cuello, a la cabeza de una telaraña societaria que hacía pasar mercancía asiática como gringa.

“Algunas bandas tienen conexiones con el cartel de Sinaloa y narcos mexicanos en Los Ángeles”, explicó un oficial de la Polfa.

Odebrecht también

Con plata de la mafia compran ropa de mala calidad en Asia. Luego sobornan a funcionarios colombianos para entrar los cargamentos, declarándolos por debajo de su valor real.

“Acá inundan el mercado de ropa barata. Al final, limpian el dinero sucio y lo envían a México o Estados Unidos”, dice el oficial.

Una de esas triangulaciones fue usada por Otto Bula para lavar el soborno de Odebrecht, que transitó por empresas relacionadas con Joaquín Bruges, cabeza de Cititex Colombia. Esa transacción lo tiene en el radar del ICE.

Pero en el sector denuncian que esos esfuerzos no son suficientes. Según un dirigente textil, las incautaciones de contrabando son precarias: 139.924 millones en dos años.

“La Polfa no tiene suficientes hombres, y la Dian apenas revisa uno de cada 100 contenedores que entra al país”, se quejó.

Mientras tanto, Marín dice que ya le pidió al FBI antecedentes para empezar por recuperar su visa y luego demostrar que es un comerciante de bien.

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u.investigativa@eltiempo.com

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