Delitos

‘Estamos al borde del abismo por la corrupción’: Contralor

Edgardo Maya advierte que si no se llega a acuerdo para erradicarla, ‘el Estado está peligrando’.

Contralor Edgardo Maya

Edgardo José Maya Villazón, Contralor General de la República.

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Carlos Ortega / EL TIEMPO

17 de febrero 2018 , 10:39 p.m.

“La corrupción está acabando con el Estado”. Con semejante diagnóstico, el contralor general de la República, Edgardo Maya, considera que “ya estamos al borde del abismo” y que si no se llega a un gran acuerdo nacional para combatirla, “el Estado como tal está “peligrando”.

Maya, quien cumplirá en agosto cuatro años como Contralor General y quien ejerció durante ocho años la Procuraduría General de la Nación, denuncia, por ejemplo, que el mal de la corrupción se extiende tanto a las regiones que el llamado 'pliego tipo', contenido en la ley de infraestructura y que busca hacer transparentes las licitaciones y acabar con los denominados contratos hechos “a la medida”, fue rechazado por alcaldes y gobernadores. Según el contralor, ellos comentan: “Aquí no nos vengan con esas vainas. Es muy bueno, pero para Bogotá”.

Por esa y otras razones, el contralor asegura que “el partido más fuerte que hay en Colombia es el partido de las contrataciones”.

El partido más fuerte que hay en Colombia es el partido de las contrataciones

“La corrupción en Colombia ya no puede mirarse desde el punto de vista de que es un hecho coyuntural, sino que es un fenómeno que está en la estructura no solo del Estado sino de la sociedad en toda su inmensidad y está ocasionando unos grandes daños en la opinión. Yo, como contralor y con mi experiencia como procurador general durante ocho años y de magistrado otros ocho, he mirado que la película se repite, pero cada día la dimensión es superior”.

¿Por qué ha crecido la corrupción?

En primer lugar, debido a que los dineros del Estado, la inversión del Estado, el gasto público ha crecido; hace 100 años era el 4 por ciento del PIB, después subió al 10, al 15 por ciento, y hoy el gasto público en Colombia es del 28 por ciento del producto interno bruto. Además, hay unos factores como las elecciones populares de alcaldes y de gobernadores.

¿Por qué esas elecciones?

Los costos de las campañas políticas han llevado al país a que estas se financien con recursos públicos, y de ahí surge el partido más fuerte que existe en Colombia hoy, que no es ninguno de los que escuchamos en cabeza de cada uno de los candidatos al Congreso y a la Presidencia: es el partido de los contratistas.

¿Partido de los contratistas?

Ellos son los que terminan financiando esas campañas, y desde luego que esos dineros invertidos se ‘recuperan’ posteriormente. Para citar unos casos concretos, le menciono a Reficar, una obra que se contrató por 3.960 millones de pesos y termina costando 8.000 millones. Y hay una inmensa molestia y una arremetida contra el Contralor, el Fiscal y el Procurador por el hecho de estar investigando qué pasó y en qué gastaron semejante cantidad; el segundo hecho que yo le digo de una dimensión increíble es el túnel de La Línea, que se contrata por 600.000 millones de pesos, y hasta hoy lleva una inversión de 2 billones de pesos, y yo creo que falta un billón más para terminarlo. Como procurador, yo decreté la caducidad de la Ruta del Sol. Hoy los 500 kilómetros de Puerto Salgar a San Roque, Cesar, están paralizados por caducidad del contrato por hechos de corrupción, y la segunda fase, que es la Ruta del Sol III de San Roque a Ciénaga, y la transversal de Valledupar a Carmen de Bolívar, son en total 900 kilómetros que están paralizados. Todo es corrupción y también temas éticos.

Tema ético, ¿cómo cuál?

En distintas líneas, en la salud, en la educación, en la infraestructura general, en lo que usted quiera a nivel departamental y a nivel municipal. Hay algo muy grave en la sociedad colombiana que es la desesperanza; estamos en un proceso político que no sabemos dónde va a terminar porque puede haber una reacción masiva de la sociedad colombiana en una protesta; no sabemos en cabeza de quién van a depositar esa protesta. Ya tuvimos un precedente en el año 70 con el general Rojas Pinilla en la elección de ese momento, y a mí como contralor general de la República y como colombiano me corresponde hacer estas observaciones para que sean tenidas en cuenta.

Pero, ¿usted se refiere a algún candidato o candidatos en especial?

No, señor. Se acaba de hacer en EL TIEMPO, con la Universidad del Rosario, un foro muy importante en donde se ha manejado ese tema de la ética pública, la transparencia; eso es tema de una cátedra de cívica que conocimos nosotros, del buen comportamiento; en las escuelas no saben qué es eso. Y no es cierto que la corrupción sea inherente al ser humano. No señor. La corrupción no es propia de la condición humana; eso no es así.

¿Usted habla de la corrupción en el sector público?

No le echemos la culpa de la corrupción al sector público, no, el sector público no actúa aisladamente; solo es corrupto el funcionario público cuando se apropia de unos dineros individualmente, para lo demás necesita del concurso del otro, y “ese otro” es el privado; o el funcionario público le propone al privado y este dispone o el privado le propone al servidor público y él dispone, es de doble vía.

O el funcionario público le propone al privado y este dispone o el privado le propone al servidor público y él dispone, es de doble vía

¿Cómo se acaba todo ese panorama de corrupción?

Con unas políticas públicas que consisten en que los colombianos olviden que la Contraloría, la Fiscalía y la Procuraduría acaban ellas solas con la corrupción; esto debe ser un propósito nacional, tiene que ser una política pública que tiene que adelantar todo el Estado con sus poderes; con el presidente de la República, con el poder Ejecutivo, con el Legislativo, con el Judicial, con los órganos de control, con los gremios, con la sociedad en general, con todos.

Este tema de la corrupción es fundamental en el debate electoral de los candidatos presidenciales, ¿usted sí ve soluciones en las fórmulas que ellos han planteado?


No. Es cierto que hay algunas propuestas serias y responsables, pero esto que denuncio tiene que ver con alguien que se levante y diga ‘Necesitamos un gran acuerdo nacional contra la corrupción, una política de Estado como es la política minera, o de salud, la educacional, la vivienda, pero esta es la mayor apuesta política que se puede hacer hoy en el Estado colombiano, la lucha contra la corrupción porque, si no, no terminamos; yo lo que estoy viendo: esto tiene unas dimensiones cada vez mayores. Soy más claro: lo que está peligrando es el Estado como tal; si no se destruye la corrupción, la corrupción destruye el Estado; créame: la corrupción tiene la capacidad de destruir el Estado. Si usted no mantiene su vivienda bien y deja que se ensucie, que se deteriore, pues la vivienda termina cayéndose. Y el Estado está llegando a eso.

¿Usted cree que estamos enfrentando ese peligro?

Lo califico de alto riesgo; no solo es peligro, es de alto riesgo.

¿En todos los sectores?

Yo creo que estamos en el borde del abismo.

Le insisto, ¿corrupción en todos los sectores?

Yo no le estoy hablando de sectores. Le hablo del Estado, le estoy hablando de la sociedad colombiana; no estoy hablando de casos. Si quiere le hablo de la hemofilia, de la salud, de la infraestructura, del medioambiente, de la educación, le puedo hablar del tema que escoja, pero yo le estoy hablando es de Colombia.

En donde usted comience a buscar, en cualquier sector, ¿ahí hay corrupción?

Sí, ahí hay. Los resortes morales se han roto, se han desarticulado. A mí me preocupa. Yo no estoy atacando a nadie, no estoy criticando a nadie; estoy es advirtiendo, porque tengo el deber de hacerlo, porque tengo el conocimiento y una larga experiencia en estos cargos de lo que está pasando y podría pasar.

¿Cómo podría emprenderse el acuerdo nacional contra corrupción que propone?


El Estado tiene una dirección fijada por la Presidencia de la República y tiene unos órganos que están estructurando el Estado, como son el parlamentario, el judicial, ejecutivo, órganos de control; una política pública que decida que esto debe ser así. Si no, esto no tiene contención, y esto cada vez va a crecer más porque el deseo, el propósito del dinero fácil no solamente surge en la cultura del narcotráfico, sino de todas las culturas; la gente quiere antes de los 30 años ser millonaria.

¿Qué tipo de modificaciones al sistema penal podrían adoptarse para combatir la corrupción?

El sistema acusatorio que se montó, y sobre todo el tema de la justicia premial, es una forma de lograr la delación, desarticular las bandas criminales; pero hay grandes fallas. Con todo el respeto, porque esto es un tema de la política criminal que maneja la Fiscalía General de la Nación y la Rama Judicial, las fallas están en el tema punitivo, el tema de sanciones. Le pongo un ejemplo: el señor exgobernador de Córdoba Alejandro Lyons. Es un hombre que está plácidamente en las playas de Miami y en sus buenos restaurantes; desde allí responde por unos hechos gravísimos. Con el solo tema de la hemofilia, que le costó al Estado 54.000 millones cuando ninguno de los supuestos enfermos lo estaban, como se constató con la declaración de cada uno de ellos, y con el laboratorio en donde los certificados resultaron falsos. Este señor le dice por comunicación satelital a la Fiscalía que sí, que él reconoce que se robó 8.000 millones de pesos y que va pagar 4.000 millones de pesos, y que le den dos años en un pagaré que va firmar para tramitar unos bienes con su familia y conseguir la plata. ¿Cómo se acepta eso? ¿Qué hace la Contraloría como víctima, porque nosotros representamos los intereses del Estado colombiano, intereses del patrimonio de los colombianos? No oponernos a eso. Es una ridiculez.

¿El principio de oportunidad no abrió la puerta de eso?

Es precisamente uno de los factores, son un mecanismo, entonces estoy hablando no solamente de las penas sino de los mecanismos. Hay que revisarlos.

¿A usted no le gusta ese mecanismo?

No es que me guste o no me guste, sino que sea eficaz, que se logre la desarticulación de las bandas, pero tiene que haber una sanción, una pena.

¿Debería reformarse?

Sí, el sistema. Hay que revisar el tema de las penas, de la punibilidad, y hay que revisar los mecanismos que hay en ese principio de oportunidad.

Hay que revisar el tema de las penas, de la punibilidad, y hay que revisar los mecanismos que hay en ese principio de oportunidad

¿Cuál es el propósito suyo con estas denuncias sobre la manera como todos los estamentos del Estado están afectados por la corrupción?

No es un propósito, es un deber que yo tengo como Contralor General de la República, para advertir todas esas cosas que están sucediendo, para delatarlas, para ponerlas a la luz pública. Quienes dirigen el país tienen una inmensa responsabilidad de tener en cuenta estos hechos.

Pero, ¿para hacer puntualmente qué?

Una política pública del Estado colombiano contra la corrupción de manera contundente, terminante, definitiva; si no, esto que usted ve... esto ha ido creciendo; esto va creciendo y se están viendo cosas que no se veían y se van a ver más. Vienen más descubrimientos de la Contraloría, vienen más descubrimientos de la Fiscalía, vienen más descubrimientos de la Procuraduría y vienen más delaciones porque ya la gente ha comenzado a delatar. “Yo no me voy solo para la cárcel, conmigo se van los que estuvieron conmigo”.

Para acabar con la corrupción en contratación pública se hizo el pliego tipo...


Ese es el nuevo escándalo. Entonces, gobernadores y alcaldes dicen, no, nosotros somos autónomos. Eso sí, muy bueno, pero aplíquenlo allá ustedes en Bogotá, aquí no nos vengan con “estas vainas”, nosotros somos autónomos y tenemos nuestro sistema. Ahí ya comenzó una resistencia. El pliego tipo, que es una iniciativa muy importante de la Contraloría, de la Fiscalía, de la Procuraduría, de la Cámara Colombiana de Infraestructura, del sector público y privado, del Gobierno, de congresistas, es un gran acuerdo, se enfrenta ahora con que salen los señores gobernadores y alcaldes (a decir): ‘aquí no vienen con pliego tipo, somos autónomos e independientes’. Siguen con el sistema del pliego sastre de acuerdo con el proponente y con el amigo.

¿No lo hacen por compromisos electorales?

Sí, electorales, con el partido de los contratistas.

YAMID AMAT
Especial Para EL TIEMPO

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