Cortes

Cada seis horas se denuncia un caso de fleteo en Colombia

Cali es la ciudad más afectada del país, con una tasa de 5,5 atracos por cada 100.000 habitantes.

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En lo que va del año, según la Fiscalía, se han presentado 1.014 casos.

Foto:

Archivo particular

25 de septiembre 2016 , 10:49 a.m.

El asesinato del comerciante de 26 años Yeison Méndez, ocurrido el 16 de septiembre en el barrio Villa Alsacia de Bogotá, no solo causó conmoción en el país por la crudeza de la imagen que un testigo del episodio captó con su celular. También encendió una vez más la alarma por esta modalidad de hurto a clientes de entidades financieras.

En lo que va del año, según la Fiscalía, se han presentado 1.014 casos, es decir, un promedio de cuatro por día o uno cada seis horas. Aunque esta cifra, que corresponde a casos denunciados, representa una reducción del 23 por ciento frente al mismo lapso del año pasado, cuando había un registro de 1.318 fleteos, el mayor Carlos Fuelagán, jefe de Patrimonio Económico de la Dijín, explica que existe un alto subregistro de esta modalidad delincuencial en la que, según las investigaciones, participan entre cinco y siete criminales por cada atraco.

(Lea: Ocho capitales ya prohíben el parrillero en moto para combatir delitos)

Cali, con una tasa de 5,52 fleteos por cada 100.000 habitantes, es la ciudad más afectada por esta modalidad criminal en el país. Las estadísticas –al corte del 17 de septiembre– muestran que en la capital del Valle del Cauca se han reportado este año 132 casos frente a 180 del mismo lapso del 2015 (-27 por ciento).

Justamente, en la capital del Valle fue muy conocido el caso sufrido por el futbolista uruguayo Alexis el ‘Pulpo’ Viera, quien recibió dos disparos durante un fleteo ocurrido el 25 de agosto del año pasado, cuando estaba a punto de llegar a su casa luego de retirar un dinero de un banco. En este caso, la Policía desmanteló un mes después a la banda que presuntamente cometió el hecho.

(Además: Diez consejos para evitar ser víctima de fleteo)

El segundo lugar lo ocupa Medellín, que tiene hoy una tasa de 4,43 atracos de este tipo. Según la Fiscalía, en lo que va del 2015 se han denunciado 110 casos frente a 230 del año pasado –la reducción en el número de episodios es del 52 por ciento–.

Por su parte, Bogotá tiene una tasa de 2,35 hurtos a clientes de entidades bancarias por cada 100.000 habitantes. Este año van 188 fleteos, mientras que en el mismo periodo del 2015 se contabilizaban 184 –hubo un incremento del 2 por ciento en los casos–.

Perfil criminal

El mayor Fuelagán, de la Dijín, destaca varios factores comunes entre las bandas de fleteros. “Los delincuentes siempre se comunican por celular o a través de grupos creados en WhatsApp”, dice el oficial, quien también explica que cada integrante de la agrupación tiene un rol específico.

“Existe un ‘marcador’, quien, haciéndose pasar por cliente de un banco, es el encargado de identificar a la persona que retira una alta suma de dinero –dice el oficial–. Hace varios años era común encontrar a empleados bancarios que actuaban como cómplices, pero ahora las bandas ya no usan esta estrategia, pues casi que todas las personas que están haciendo una fila saben si alguna persona saca o no una suma gruesa de dinero”.

(Además: Indignación por el fleteo que acabó con la vida de joven de 26 años)

Ese ‘marcador’ verifica que la persona no haya solicitado el acompañamiento policial y a través del celular informa al ‘seguidor’, quien observa los movimientos de la víctima desde la salida de la entidad bancaria hasta que llega a la calle y toma un medio de transporte.

Posteriormente, el ‘seguidor’ entrega la información al denominado ‘cogedor’, que, según Fuelagán, es la persona con el perfil más agresivo dentro de la banda. Se trata de la persona armada que, generalmente como parrillero de motocicleta, se encarga de ejecutar el atraco.

Algunas de estas bandas mandan a modificar los manubrios de las motocicletas para que queden más angostos y puedan maniobrar con mayor facilidad en caso de que encuentren tráfico vehicular en el escape”, señala el oficial.

De hecho, un informe publicado el viernes por este diario indicó que ocho capitales del país y varias ciudades intermedias imponen restricciones al parrillero de moto, una polémica medida que no solo pretende bajar los índices de fleteo, sino de otros tipos de hurto y de sicariato.


Contra el delito
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Foto:

En el 2015 la Policía Nacional ha capturado por fleteo –al 18 de septiembre– a 174 personas, que, dependiendo de cada caso, son procesadas por hurto agravado y calificado, porte ilegal de armas de fuego, concierto para delinquir, tentativa de homicidio y homicidio. Este último delito se aplicaría en el caso del autor del crimen del joven Yeison Méndez y por cuyo paradero la Policía Metropolitana de Bogotá ofrece 10 millones de pesos.

(Lea también: Con grabaciones, autoridades siguen la pista de fletero de Kennedy)

Las investigaciones preliminares de las autoridades apuntan a que se trataría de un hombre que salió de la cárcel con libertad condicional a comienzos de septiembre –dos semanas antes del asesinato– tras haber cumplido las tres quintas partes de una condena por un fleteo cometido cinco años atrás, también en Bogotá.

Aunque la Policía Nacional se abstuvo de entregar a este diario cifras de víctimas fatales y otros datos de la caracterización de esta modalidad delictiva, el general Jorge Hernando Nieto, director de la institución, dijo esta semana que muy pronto se conocerán los resultados de un plan enfocado a la reducción del fleteo en todo el país.

‘Nos siguieron por casi cinco horas’

Aunque no recuerda la fecha con exactitud, Beatriz Jaramillo, una docente jubilada que reside de Medellín, cuenta que en el 2013 fue víctima de fleteo junto con su amiga Ana Gladys Galvis.

En aquel entonces fueron a cambiar 2.000 dólares en un local situado en el edificio Coltejer, en el centro de esa ciudad. El dinero sería usado para pagar un viaje a Chile que la madre de Ana Gladys iba a realizar.

Luego de la diligencia, las dos amigas empezaron a visitar tiendas del paseo comercial Junín. Comieron algo en una cafetería y a eso de las 6:30 p. m. fueron al Éxito de San Antonio.

Allí estuvieron una hora, luego se fueron. Beatriz tomó un taxi hacia su casa y Ana Gladys caminó hasta el centro comercial San José para encontrarse con su familia y tomar un taxi para la suya.

Cuando faltaba una cuadra para llegar a la casa de Beatriz, una motocicleta chocó el taxi; el conductor de la moto le apuntó con un arma de fuego a Beatriz, que no entendía qué pasaba. El pánico aumentó cuando el parrillero de la moto subió al taxi y se sentó a su lado. De manera agresiva le arrebató el bolso y huyó junto con su cómplice.

Beatriz pensó que a su amiga también podría pasarle algo y quiso llamarla. Sin embargo, los asaltantes se habían también su celular. Esa noche, al llegar a su casa buscó en varios lugares el teléfono de Ana Gladys, pero no pudo encontrarlo.

(Además: Capturan a integrantes de tres bandas de fleteros y atracadores)

Al día siguiente, Ana Gladys la llamó, le contó que cuando faltaba poco para llegar a su casa, una moto detuvo el taxi en el que iba con su familia. Le apuntaron con un arma y uno de los asaltantes le robó la cartera. Luego se fueron en la moto.

Nos siguieron por casi cinco horas para robarnos, nos tenían plenamente identificadas”, concluyó Beatriz.

‘No pude caminar por casi un año’

Con motivo de un urgente negocio que debía cerrar, Wilson Fernández, un empresario bogotano del sector de la construcción, retiró el 5 de febrero del 2014 la suma de 30 millones de pesos en la oficina de una entidad bancaria ubicada en la calle 104 con carrera 19.

Ese día había almorzado con uno de sus socios; a las 2 p. m., ambos fueron al banco a retirar el dinero que debían entregar ese mismo día.

Momentos después, y justo en el instante en el que caminaban hacia el vehículo que estaba al otro lado de la calle, un hombre que iba en moto se les atravesó en el camino. De inmediato les mostró un arma de fuego y les dijo que le entregaran el dinero. Wilson escondió la bolsa que le habían dado detrás de sus piernas y le respondió que estaba equivocado.

La discusión continuó hasta que el asaltante apuntó el arma a la cabeza de Wilson y amenazó con matarlo. La víctima no tuvo más remedio que entregarle los 30 millones de pesos, aunque en medio de la confusión terminó recibiendo un disparo. El acompañante de Wilson reaccionó a tiempo y empujó al agresor, por lo que la bala fue a parar en su pierna izquierda, pulverizándole el fémur.

Luego de la cirugía que reemplazó su hueso con una prótesis de titanio, la familia de Wilson tuvo que reformar la casa; “estuve incapacitado y no pude caminar por casi un año, hubo que adecuar partes de la casa para que yo pudiera transitar”, cuenta Wilson. Esto sumado a los aproximados 10 millones de pesos que pagaron en terapias físicas para que recuperara la movilidad.

Aunque ya no puede correr o saltar, físicamente Wilson está mucho más recuperado. Sin embargo, siempre está nervioso. Ya no le gusta caminar solo o ir a bancos, y cuando ve estacionarse una moto se atemoriza de inmediato.

Asesinado en medio de un forcejeo

Eran las 3 p. m. del 25 de agosto cuando Jeyson Dimitri Rincón, estudiante de séptimo semestre de ingeniería civil en la Universidad La Gran Colombia, fue atacado por asaltantes que lo habían seguido tras retirar 3 millones de pesos en un banco del centro comercial Diver Plaza, de Bogotá.

El dinero se lo había enviado su mamá, quien vive en España, para sus gastos de manutención. Justamente Ayda Callejas, mamá del estudiante, cuenta que a tan solo cuatro calles del lugar, en una panadería en la que Jeyson estaba comprando algo para comer, se detuvo una moto con dos hombres, uno de los cuales bajó y le apuntó con un arma, antes de quitarle a la fuerza el morral en el que había guardado el dinero.

La imagen fue captada por una cámara de seguridad del sector. En ella se ve cómo el asaltante le quitó el bolso a Jeyson, quien trata se resistirse al atraco. De un momento a otro, el agresor le dio un golpe y salió corriendo con el morral. La víctima se levantó rápidamente, persiguió al fletero y logró recuperar el morral, pero no pudo evitar que le dispararan a quemarropa.

Jeyson se refugió en la panadería en la que minutos antes había estado. Según su madre, que habló con los vendedores del lugar, luego de entrar cayó al suelo. Momentos después fue llevado al hospital de Engativá, pero llegó sin signos vitales.

Ayda Callejas cuenta que con este hecho es “nuevamente víctima de la violencia en el país”. Estuvieron desplazados en Venezuela debido a amenazas y sus tres hijos nacieron allí; años después volvieron a Colombia, pero, cuando Jeyson tenía 5 años, su padre fue secuestrado.

Un mes después del caso de fleteo que cobró la vida del universitario, la mamá del joven denuncia que no hay resultados de las investigaciones.

Para tener en cuenta

La Policía Nacional y la Superintendencia Financiera recomiendan, entre otras precauciones: desconfiar de personas sospechosas en filas de bancos o cajeros, solicitar acompañamiento policial si retira altas sumas de dinero, no abordar taxis a la salida de bancos, siempre estar alerta del entorno, variar la rutina de viaje, no compartir la clave de las tarjetas con nadie ni aceptar ayuda de extraños en bancos o cajeros.

CARLOS GUEVARA Y MARÍA ISABEL ORTIZ
Redacción Domingo

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