Cortes

Ordenan al Ejército devolver carrera futbolística a joven reclutado

Corte Constitucional señaló que se vulneró 'el derecho fundamental al deporte'. Este es el caso.

Fútbol

El joven, tras el reclutamiento, interrumpió el ritmo de entrenamientos y bajó su nivel futbolístico.

Foto:

123RF

20 de abril 2017 , 10:57 a.m.

El 26 de julio del 2015, cuando Guillermo Batista Villalba caminaba hacia su casa en Bogotá, fue retenido en una batida del Ejército. Como no tenía definida su situación militar, las autoridades lo reclutaron y lo llevaron a Villavicencio, desde donde fue trasladado a Calamar (Guaviare).

El reclutamiento terminó con la exitosa carrera deportiva del joven, que desde los 7 años comenzó a practicar fútbol cuando vivía en Cartagena. A esa edad empezó en ligas de fútbol que potenciaron su talento con el balón, hasta que en el 2011, buscando dar un giro a su carrera, se fue a vivir a Bogotá para hacer parte de clubes profesionales.

Con mucho esfuerzo, el joven Batista logró un cupo en el equipo Real Players, club que desde hace 15 años se especializa en formar a jóvenes talentosos, con el cual comenzó a practicar cuatro días a la semana y a ser enviado a competencias durante los fines de semana. Unos de sus mayores logros en el equipo fue disputar la Copa Élite en Bogotá, el Campeonato Federativo Sub-20 en el 2012 y la Copa Suroriente en el 2013, torneos en los que tuvo importantes reconocimientos.

Su destacado rendimiento llevó a que la Liga de Fútbol de Bogotá le ofreciera una beca para poder estudiar Tecnología de Dirección Técnica de Fútbol en el Sena, pero después del reclutamiento ese sueño no pudo concretarse porque el Ejército no le permitió volver a practicar fútbol, ni siquiera en una liga militar. Por eso, al estudiar una tutela presentada por un padrino del joven, la Corte Constitucional le ordenó el pasado 24 de enero al Ejército que traslade a Batista a un lugar de su elección donde pueda jugar fútbol con un equipo de la liga militar. Esto, por el tiempo que le queda de servicio, pues termina en mayo.

Además, el Ejército y la Dirección de Reclutamiento deben atender al joven con médicos y profesionales que le puedan ayudar a “recuperar el nivel deportivo, mental y físico que tenía al momento de ser reclutado”, así como garantizarle que participe en competencias acreditadas.

Esa atención debe ser brindada durante su prestación del servicio militar “en vista de que el eventual desgaste en su nivel de competencia es directamente imputable a la negativa del Ejército de permitirle participar en encuentros futbolísticos”.

La Corte asegura que si bien el alto rendimiento en el deporte no constituye una exención para no prestar el servicio militar obligatorio, los deportistas de alto rendimiento sí tienen derecho a que se prorrogue su incorporación a las filas o a escoger en qué sitio desean prestar el servicio para facilitar su preparación deportiva.

El alto tribunal recordó que las Fuerzas Militares tienen su propia federación por lo que se entiende que los deportistas que ingresan al servicio podrán hacer parte de esas ligas militares, por eso le ordenó sacar una directiva en la que quede claro cómo se debe actuar en estos casos.

Finalmente le ordenó a la Procuraduría investigar si pudo haber irregularidades que impliquen una sanción en el caso de las autoridades militares que conocieron la situación del futbolista y, además, debe investigar si en efecto el joven fue reclutado en una batida, pues recordó que esas prácticas están prohibidas por la misma Corte Constitucional.

La batalla que no se dio en las canchas

El caso del joven llegó a la Corte Constitucional, después de que su padrino Héctor Olaya Ferreira interpuso una tutela. Cuando presentó el recurso, contó que habían pasado cuatro meses desde la última vez que tuvo noticias de su sobrino, pues lo tenían realizando operaciones en la selva cercana a Miraflores (Guaviare).

Este caso constituye una vulneración del derecho fundamental al deporte y, con ello, al libre desarrollo de la personalidad y a la dignidad

Olaya aseguró que aunque desde que el joven fue reclutado puso de presente ante la Dirección de Reclutamiento que su ahijado era un deportista de alto rendimiento, y les llevó documentos, trofeos y fotografías, los militares no tuvieron en cuenta esa situación.

Dijo que no acataron lo que indica el artículo 44 de la Ley 181 de 1995, que establece que ante el cumplimiento del servicio militar los deportistas de alto rendimiento podrán prorrogar su incorporación a las filas o elegir el lugar donde quieren cumplir su servicio para facilitar su preparación, según la especialidad deportiva que practiquen.

El reclutamiento, según la tutela de Olaya, llevó a que el joven Batista se viera afectado en su salud psicológica porque no pudo volver a practicar el deporte que tanto amaba. Con desespero su familia trató de hacer todas las gestiones posibles para cambiar su situación.

Primero, la Defensoría del Pueblo de Cartagena presentó un derecho de petición el 18 de febrero del 2016 ante el Comandante del Batallón de Infantería número 24, en el que le pedían el traslado de Batista a un sitio cercano a su familia y un permiso para que pudiera seguir practicando fútbol, recurso que nunca fue respondido. El Ejército tampoco cumplió con un fallo de tutela del Tribunal Superior de Cartagena de abril del año pasado que favorecía al joven. La familia tampoco tuvo respuesta cuando le solicitó en varias oportunidades a la Federación Deportiva Militar que le permitiera al futbolista participar en el equipo de fútbol de las Fuerzas Armadas, tampoco tuvo respuesta.

Ante la Corte, la familia afirmó que al joven se le estaban vulnerando sus derechos a la integridad personal, la libertad, el libre desarrollo de la personalidad, la libertad de conciencia, la honra y la dignidad humana, por eso le pidió que ordenara su desacuartelamiento y que se le entregue su libreta militar, así como una compensación económica por los daños sufridos.

Aunque la Corte no ordena la desincorporación, reiterando que los deportistas no están exentos del servicio militar, asegura que este caso “constituye una vulneración del derecho fundamental al deporte y, con ello, al libre desarrollo de la personalidad y a la dignidad, pues el señor Batista ha estructurado su proyecto vital en torno a su afición por el deporte señalado, hasta tal punto que ha optado por hacer de él su actividad profesional”.

Para la Corte es claro que el “Ejército interrumpió ilegítimamente el proceso de formación deportiva” del joven porque no cumplió los beneficios que trae la ley para los deportistas.

JUSTICIA
justicia@eltiempo.com

Ya leíste 20 artículos gratis este mes

Rompe los límites.

Aprovecha nuestro contenido
desde $10.999 al mes.

¿Ya eres suscriptor? Ingresa

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta gratis y pódras disfrutar de:

  • Acceso ilimitado al contenido desde cualquier dispositivo.
  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta gratis y disfruta de acceso ilimitado al contenido, desde tu computador, tableta o teléfono inteligente.

Disfruta del contenido sin límites

CREA UNA CUENTA GRATIS


¿Ya tienes cuenta? INGRESA