Cortes

Así fue la sesión en la que la Corte apartó a Gustavo Malo de su cargo

Fueron 17 los magistrados que votaron por aplicarle a su cuestionado colega el nuevo reglamento. 

Gustavo Malo

El magistrado Gustavo Malo después de rendir indagatoria en la Comisión de Acusación.

Foto:

Héctor Fabio Zamora / EL TIEMPO

04 de abril 2018 , 03:43 p.m.

Este martes, pocos le apostaban en los corredores de la Corte Suprema a que el polémico magistrado Gustavo Malo Fernández llegaría para cumplir la cita que desde comienzos de este año sus colegas le habían impuesto para resolver –a la luz del nuevo reglamento que le permite a la Sala Plena aplicar incluso suspensiones del cargo– su situación como protagonista del peor escándalo en la historia de ese tribunal.

No se trata de una norma sancionatoria, ni disciplinaria, ni penal

Pero tras casi siete meses de no ir a trabajar a la Sala de Casación Penal –primero por una licencia no remunerada de tres meses y luego por cinco excusas médicas–, Malo llegó sobre las 10 de la mañana al Palacio de Justicia.

Con el magistrado de nuevo en su despacho, se convocó la Sala Plena extraordinaria que las incapacidades postergaron por más de tres meses y en la que participaron los 23 magistrados de esa corporación.

Tras comenzar la sesión, a las 10 y 30 de la mañana, lo primero que hizo Malo fue recusar a tres de sus compañeros de la Sala Penal que han hecho pronunciamientos sobre el caso de corrupción o que han llevado los procesos contra senadores y políticos enredados con el caso: los magistrados Luis Antonio Hernández, José Luis Barceló y Fernando Castro. Pero la Sala Plena no aceptó las recusaciones y los tres participaron en la discusión.

Durante tres horas y media se debatieron los argumentos de Malo, quien, según fuentes, se veía notablemente afectado. El magistrado sostuvo que nunca favoreció a investigados por su despacho como Musa Besaile o Álvaro Ashton; dijo que no tiene nada que ver en el caso contra su hija Yara Malo –procesada por supuestamente extorsionar a funcionarios de la Fiscalía a los que les consiguió puesto gracias a sus influencias–, y aseguró ser víctima de falsas declaraciones de testigos interesados como el exfiscal Luis Gustavo Moreno y su exmagistrado auxiliar José Reyes Cuartas.

Malo también criticó el cambio de reglamento y sostuvo que la nueva normatividad casi que la hicieron a su medida. Y aunque aseguró que no ha demandado ante el Consejo de Estado, fuentes que lo conocen aseguran que no descarta presentar algún recurso ante la jurisdicción contenciosa administrativa para volver a su silla en el Palacio de Justicia.

En el debate, los magistrados de la Sala Penal sostuvieron que lo que se estaba discutiendo no era la inocencia o culpabilidad de Malo –pues ese es un asunto que tendrá que surtir trámite en el Congreso, empezando por la plenaria de la Comisión de Acusaciones el jueves–, sino si las circunstancias objetivas en el caso ponían en duda su honorabilidad y afectaban la imagen de la Corte Suprema y la administración de justicia.

Así, con una decisión mayoritaria de 17 votos contra cinco (se necesitaban por lo menos 16 para conformar la mayoría), la Sala Plena resolvió apartar a Gustavo Malo Fernández de sus labores como magistrado. Es la primera vez en su historia que la Corte aplica contra uno de sus miembros activos una decisión de tal alcance, y con ella, dijo el presidente del tribunal, José Luis Barceló, se envió a la opinión pública un mensaje de “transparencia y pulcritud”.

En cualquier caso, Malo seguirá llevando el título de magistrado y seguirá recibiendo su salario, pues solo una decisión definitiva del Congreso podría quitarle su estatus y su sueldo de más de $ 30 millones.

Los cinco magistrados que salvaron su voto fueron Luis Gabriel Miranda Buelvas, Jorge Luis Quiroz Alemán, Jorge Mauricio Burgos y Gerardo Botero Zuluaga, de la Sala Laboral, y el magistrado Ariel Salazar Ramírez, de la Civil. Según las fuentes, más que considerar que no hay méritos para apartar a Malo su negativa apuntaba a que la Corte no tenía facultades para imponer un nuevo reglamento que consideran sancionatorio.

Para tomar la decisión, la Corte tuvo en cuenta el expediente contra Malo, en el que lo señalan de presuntamente haber recibido parte de una coima de 2.600 millones de pesos para torcer procesos penales.

“No se trata de una norma sancionatoria, ni disciplinaria, ni penal: es una norma administrativa que se le aplica por los graves cuestionamientos que se le hacen en los casos de corrupción que conoce la opinión pública, que ponen en entredicho y perjudican la dignidad, buen nombre y credibilidad de la Corte Suprema de Justicia”, explicó este martes el magistrado Barceló.

Por efecto de la decisión, Malo no podrá volver a ejercer como magistrado hasta que haya una decisión definitiva del Congreso, ya sea absolviéndolo o acusándolo, por lo que iría a juicio ante la misma Corte Suprema y quedaría suspendido definitivamente.

En los próximos días, la Corte decidirá si las investigaciones que estaban en su despacho son repartidas entre los ocho magistrados de la Sala Penal o se le asignan a un encargado proveniente de la misma Corte. “Mientras siga cuestionado por un proceso penal, el magistrado Gustavo Malo Fernández no podrá volver a tocar un expediente, ni un solo folio de los procesos que llevaba en su despacho”, aseguró la Corte.

MILENA SARRALDE DUQUE
JUSTICIA
Twitter: @MSarralde

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