Conflicto y Narcotráfico

15 años después, aún hay cuestiones pendientes sobre ataque a El Nogal

El 7 de febrero se cumplen 15 años del atentado terrorista de las Farc contra el emblemático club.

Bertha Lucía Fries, Martha Luz Amorocho y Carlos Antonio Lozada

Bertha Lucía Fries (izq.), vocera de víctimas. Martha Luz Amorocho (centro), perdió a su hijo Alejandro, de 20 años. Carlos Antonio Lozada, miembro del secretariado de las Farc.

Foto:

Juan Manuel Vargas - Carlos Ortega - César Melgarejo / EL TIEMPO

07 de febrero 2018 , 05:45 p.m.

El próximo miércoles se cumplirán 15 años de uno de los peores crímenes cometidos por las Farc: el atentado terrorista contra el club El Nogal, en Bogotá.

El viernes 7 de febrero del 2003, a las 8 de la noche, esa guerrilla detonó más de 200 kilos de explosivos en el tercer piso del club, que era una instalación civil y, por lo tanto, protegida por las normas del Derecho Internacional Humanitario. ¿El saldo? 36 personas muertas y 167 heridos.

Tres lustros después hay pocas condenas y decenas de interrogantes. Uno capital es cómo Fernando Arellán, condenado a 40 años por el atentado, logró infiltrarse como socio en uno de los clubes más exclusivos del país. Según las investigaciones, el atentado fue ordenado por Hernán Darío Velásquez, el ‘Paisa’, jefe de la columna ‘Teófilo Forero’ de las Farc. El secretariado en pleno fue condenado en ausencia por el acto terrorista.

Ficha clave en el atentado fue Hermínsul Arellán, hermano de Fernando Arellán. Él fue capturado y condenado por el caso y obtuvo libertad condicionada el año pasado. En medio del proceso de paz, las Farc reconocieron oficialmente, por primera vez, su responsabilidad en el atentado. Y ahora, la nueva justicia especial para la paz será el escenario en el que las víctimas esperan conocer cómo una edificación civil terminó convertida en objetivo de un atentado terrorista y las eventuales complicidades que permitieron a los responsables detonar el carro bomba.

Martha Luz Amorocho, quien perdió a uno de sus hijos; Bertha Lucía Fries Martínez, vocera de las víctimas; y Carlos Antonio Lozada, uno de los jefes de las Farc, hablaron con EL TIEMPO sobre uno de los capítulos más dolorosos del conflicto armado en el país.

‘El Estado también tiene que pedirles perdón a las víctimas’

Bertha Lucía Fries
Vocera de víctimas. Estuvo 8 años incapacitada por las lesiones que sufrió en el atentado.

¿Qué les dice hoy a las Farc?

Les pido que nos digan la verdad. Tuvimos encuentros cara a cara con las Farc en abril y mayo del año pasado, y esa fue la primera vez que dijeron: sí fuimos los autores. Pero la verdad verdadera es por qué lo hicieron, contra quién iba dirigido, por qué nos expusieron a nosotros. Y la otra verdad es cómo entraron. Me parece muy importante entender cómo violaron la seguridad del club. Pido que esta tristeza y dolor que hemos tenido que pasar no se repita. Yo duré ocho años incapacitada.Mi diagnóstico tras el atentado fue cuadriplejía: solo podía mover tres dedos.

¿Qué espera de la JEP?

Espero que realmente las Farc y todos los que estuvieron involucrados en el atentado, directa o indirectamente, digan la verdad y se presenten ante esa instancia. Tenemos los nombres de las personas del DAS que recibieron la información (de un posible atentado); ellos tienen que ir. Los terceros que abrieron las puertas en el club. Los ‘paras’, el Estado y otros que nos expusieron por estar en el club.

¿Qué ha pasado con la demanda contra el Estado?

Llevamos 15 años y seguimos igual, nos están cerrando las puertas de la justicia. Nos están diciendo: las pruebas que ustedes están pidiendo ya no se pueden incluir por un tecnicismo judicial. Son pruebas que fueron reserva sumarial hasta el 2010 y que muestran que hubo un infiltrado que resultó comprando una acción, que se volvió socio. Hay informantes que le dicen a la Fiscalía, entre el 2000 y el 2003, y una semana antes de que pusieran la bomba, que iba a haber un atentado. Pero todo lo dejaron y no hicieron seguimiento. No entiendo cómo la justicia omite estas pruebas. El año pasado se pidió que los jefes de las Farc fueran testigos, porque se comprometieron a decir la verdad. El tribunal (de Cundinamarca, donde cursa la demanda civil) tiene obligación de buscar todas las pruebas.

Llevamos 15 años y seguimos igual, nos están cerrando las puertas de la justicia. Nos están diciendo: las pruebas que ustedes están pidiendo ya no se pueden incluir por un tecnicismo judicial

¿Por qué hubo responsabilidad del Estado en el atentado?

Al club asistían y allí permanecían funcionarios de todas las instituciones del país de muy alto nivel. Era la segunda Casa de Nariño, así la he llamado yo. Sin embargo no pusieron la seguridad correspondiente. Ahí hay responsabilidad del Estado y exigimos que también pida perdón.

* ‘El perdón no implica ser amigos, para mí es libertad’

Martha Luz Amorocho
Perdió a su hijo Alejandro, de 20 años. Su otro hijo, Juan Carlos, sufrió una grave lesión.

¿Cómo recuerda el día del atentado?

Ese viernes mi esposo estaba con Alejandro en la oficina y llegaron a la casa faltando dos minutos para las 6 de la tarde. Yo llegué después y decidimos meternos a la cama a ver una película. Juan Carlos estaba en el club con la novia en una clase de ajedrez y llamó a Alejandro y le dijo: venga comemos algo y llevamos a mi novia a la casa. Alejo fue. Nosotros nos quedamos con mi esposo y al rato escuchamos un ruido sordo, como si reventara una bolsa. Todo lo vi por televisión porque cuando bajamos ya no se podía pasar hacia el club. En toda la noche no supimos nada, no nos dejaron pasar, fuimos cuatro veces al Hospital Militar. Al siguiente día nos dijeron que Alejandro estaba en la lista de muertos; Juan estaba grave y tuvo un largo proceso de recuperación. Él no se sostenía, no podía caminar; su recuperación es un milagro tras otro milagro.

¿Cómo fue la cita con las Farc?

Puedo decir que las personas que se sentaron ese día allá, de ambos lados, no somos las mismas. Lo que pasó allá sí nos dejó una huella. Esas personas entendieron que independientemente de la buena fe con la que se hicieron los actos equivocados, hubo consecuencias muy graves. Entendimos que la verdad es importante para la no repetición.

Entendimos que la verdad es importante para la no repetición

¿Usted cree en la JEP?

Espero que en ese punto estén todas las partes del conflicto y las víctimas. El conflicto no elige victimario. Se deben aplicar las leyes como son. Nosotros no tenemos ninguna demanda porque nada va a reponer al hijo que perdimos ni el deterioro de salud de Juan. El dinero no repara nada y no me interesa. Nunca he estado en los procesos judiciales ni en las audiencias.

¿Qué mensaje tiene para las Farc?

El perdón es limpieza para mí, al otro no le importa. Cada persona tiene un proceso diferente. Creería que hablar de perdón es difícil, pero no implica ni ser amigos ni volver a divisiones; para mí es libertad. El objetivo de las víctimas es recobrar su vida y su dignidad, lo que no depende de lo que le den o no le den. Lo que perdimos no es recuperable, y recobrar esa dignidad no puede estar supeditado al otro, cualquiera que sea el otro. Los colombianos debemos hacer un esfuerzo para dejar de clasificarnos. Entonces las víctimas y los victimarios ya no existen, somos colombianos.

‘Reconocemos que causamos un dolor innecesario’

Carlos Antonio Lozada
Miembro del secretariado de las Farc y vocero de esa organización.

Quince años después del atentado a El Nogal, ¿qué les responden a las víctimas?

Les decimos que tenemos un compromiso ético y moral de aportar la verdad, como base para la construcción de la reconciliación. Nosotros reconocemos la responsabilidad y nos comprometimos a aportar todos los elementos que permitan que ellos conozcan en profundidad qué fue lo que pasó y por qué se tomó esa decisión. No hay ninguna justificación. Reconocemos que fue un error grave que cometimos, de orden político y militar. Les hemos pedido perdón porque fue una equivocación y causamos un dolor innecesario.

No hay ninguna justificación. Reconocemos que fue un error grave que cometimos, de orden político y militar. Les hemos pedido perdón porque fue una equivocación y causamos un dolor innecesario

¿Cuándo va a conocer el país quién dio la orden del atentado?

Esa verdad será conocida en instancias como la Comisión de la Verdad y la Sala de Reconocimiento de la Verdad y Responsabilidades, de la JEP. Sin embargo, en los encuentros con ellos hemos dado elementos que conforman el contexto en el que se dieron los hechos, y esperamos seguir aportando elementos para que las víctimas conozcan la verdad, como la forma fundamental y primaria de la reparación.

¿Cómo fueron esos encuentros con las víctimas?

En La Habana tuvimos la oportunidad de hacer las audiencias y de escuchar esos relatos tan dolorosos de lo que produjo el conflicto. Lo primero que hicimos fue reconocer que el atentado contra El Nogal, sin, duda corresponde al error más grave que tuvimos en materia de decisión de un objetivo. En la dinámica del conflicto y agudización de la confrontación no siempre se puede tener el control de esas decisiones. ¿Por qué un club social? Como su nombre lo indica, es un sitio determinado para eventos, reuniones y encuentros de tipo social, pero llegó a convertirse, en medio de un conflicto interno, en un objetivo militar, dado que allí –es la información que nosotros tenemos– se realizaban reuniones y planificación de acciones militares contra las Farc. Unas de carácter oficial y otras, no tanto.

¿El ‘Paisa’ ordenó el atentado?

El compromiso que tenemos es que vamos a asumir responsabilidades en términos colectivos. En ninguno de los casos hemos pretendido señalar responsabilidades individuales, la responsabilidad la asumen las Farc colectivamente.

¿Cómo lograron infiltrarse en El Nogal?

Esos son elementos que tienen que ver con la preparación y la ejecución. El hecho de que se haya producido de una y otra manera demuestra la vulnerabilidad en materia de seguridad y eso tendrá que establecerse en el proceso que se inicie.

*ANGY ALVARADO RODRÍGUEZ
vivrod@eltiempo.com

Demandas de las víctimas contra el Estado

Ante el Tribunal Administrativo de Cundinamarca, en la sección tercera, cursan desde el 2005 tres procesos que buscan que se condene al Estado por no garantizar la seguridad de las personas que se encontraban en el lugar.

Los demandantes presentaron varias pruebas que se conocieron tras la condena de Fernando y Hermínsul Arellán Barajas a 40 años de prisión en diciembre del 2008. Se trata de declaraciones de informantes que advirtieron a la Fiscalía entre el 2002 y el 2003 sobre infiltración de las Farc en El Nogal y de una posible acción terrorista. Estas pruebas fueron negadas por el tribunal al considerar que ya se cerró la etapa probatoria.

JUSTICIA
justicia@eltiempo.com
En Twitter: @JusticiaET

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