Conflicto y Narcotráfico

¿Por qué pese a los esfuerzos siguen creciendo los cultivos de coca?

Resiembra, zonas ‘vedadas’ para erradicación y líos con sustitución explican ‘boom’ de la coca.

Erradicación de coca en Tumaco.

Erradicación de coca en Tumaco.

Foto:

Carlos Ortega / EL TIEMPO

16 de junio 2018 , 01:56 p.m.

En 2017 Colombia superó los récords históricos de cultivos de coca con un área sembrada equivalente al tamaño de Quindío; es decir, con más de 180.000 hectáreas.

Esto a pesar de que la desaparición de las Farc del mapa de la guerra –ese grupo fue por casi 25 años el ‘ejército irregular’ que protegió la expansión de la coca– supondría un mejor desempeño del Estado en su lucha contra esos cultivos ilícitos.

Expertos consultados por EL TIEMPO señalan varias razones de esa realidad. La primera, que no se ha logrado un suplente efectivo de la fumigación aérea, que se suspendió en marzo del 2015 cumpliendo una orden de la Corte Constitucional y que durante dos décadas fue la principal herramienta de la estrategia antinarcóticos.

Agregan que la presencia del Estado en los territorios, pese a los esfuerzos, todavía es mínima, y que el interín entre la salida de las Farc gracias al proceso de paz y la llegada de los programas de desarrollo ha sido aprovechado por otros grupos ilegales para frenar la estrategia contra la coca y mantener el control sobre la producción y comercialización del alcaloide.

De acuerdo con el profesor de la Universidad Nacional Alejo Vargas, no se puede desconocer que “hay un estímulo importante de las bandas y las disidencias para sembrar coca”. Además, dice que esas organizaciones han establecido relaciones muy fuertes con carteles de droga en el exterior.

Vargas considera, así mismo, que “la política de sustitución voluntaria que se acordó en La Habana ha patinado en su puesta en marcha, porque si bien ha habido avances, el gobierno tendría que haber puesto mucho más empeño con funcionarios y recursos en los territorios”. Agrega que se debe proceder a la erradicación forzosa si no hay avances en erradicación voluntaria.

Hugo Acero, experto en temas de seguridad, dice que el país aún siente la resaca de los efectos no calculados del proceso de paz, en el sentido de que muchos campesinos empezaron a sembrar coca con la expectativa de ser cobijados con beneficios económicos ofrecidos por el Gobierno en el marco de la negociación con las Farc.

Jorge Restrepo, el director del Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos (Cerac), señala que la reducción de la violencia en ciertos territorios fue inversamente proporcional al incremento de cultivos de coca en los mismos y señala que de cualquier manera hay que seguirles apostando a los programas de sustitución y al desarrollo formal de las zonas cocaleras.

Y también hay un componente fuerte de incumplimiento de algunas comunidades, como las de varias zonas del Catatumbo, que lograron un acuerdo con el Gobierno para no sembrar más coca, pero hoy siguen en esa actividad ilegal. Esa permanencia de los cultivos se suma a la resiembra que, según datos preliminares, estaría en 20 por ciento.

JUSTICIA

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