Conflicto y Narcotráfico

Minas del Eln amenazan uno de los programas bandera del posconflicto

Pese a los avances en desminado, grupos siguen sembrando minas para cuidar cultivos ilícitos. 

desminadora Jeiny Riaños

El Daima priorizó 52 municipios del país con más riesgo de estas trampas, para iniciar el desminado humanitario.

Foto:

Juan Manuel Vargas/ CEET

08 de junio 2018 , 06:16 p.m.

La semana pasada, apenas horas después de que en Toronto (Canadá) Colombia recibió un nuevo espaldarazo de la comunidad internacional en su lucha contra las minas antipersonas, el cabo del Ejército Waldo Wilmer Martínez perdió sus piernas por una de esas trampas explosivas en el municipio de Hacarí, en la convulsionada región del Catatumbo.

El drama de Martínez, que sigue luchando por su vida en los quirófanos, muestra cómo, a pesar de que el país se ha convertido en un referente mundial en desminado, los grupos armados ilegales que persisten en la criminalidad son una amenaza creciente para el objetivo de asegurar que, en las zonas que sufrieron la guerra, caminar por los campos y caminos no sea una ruleta rusa.

Martínez formaba parte de las tropas desplegadas a Norte de Santander para garantizar la seguridad de una región azotada por los enfrentamientos entre la banda de ‘los Pelusos’ (antigua disidencia del Epl) y la guerrilla del Eln, que, según todas las fuentes, son el grupo delincuencial que más está recurriendo a las minas.

“Desafortunadamente estas situaciones de las minas se siguen presentando con el Eln. Tenemos este año más de una docena de miembros de la Fuerza Pública que han sido afectados, tanto en Policía como en Fuerzas Militares”, dijo en abril pasado el ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas, durante un debate en el Congreso.

Agregó que los ‘elenos’, a pesar de sus anuncios de paz, “siguen sembrando campos y eso hace que nosotros debamos redoblar la labor de prevención de nuestras fuerzas que están en zona de combate y, por supuesto, de prevención de la sociedad civil”.

El año pasado hubo 56 víctimas, entre muertos y heridos, por la explosión de esos artefactos: la cifra más baja en dos décadas. Sin embargo, en lo que va corrido del 2018 ya van 40 víctimas. Por eso es que lograr que el Eln se comprometa y cumpla con dejar de sembrar minas es uno de los temas prioritarios para la mesa de paz que sesionará en La Habana.

En los últimos cinco años, coordinados por Descontamina Colombia –la dirección de la Presidencia encargada de la misión–, el país logró desminar más territorio que en todos los 50 años anteriores.

Desde 1990, cuando empezaron a llevarse registros, se cuentan más de 33.000 accidentes e incidentes que dejaron más de 9.300 heridos y 2.279 muertos.

El proceso de paz con las Farc ha sido clave para multiplicar los frentes de acción contra las minas. Así, se pasó de 8 municipios libres de sospecha y 15 en intervención a 227 municipios libres de sospecha y reporte de minas y 223 en labores de desminado.

“Desafortunadamente estas situaciones de las minas se siguen presentando con el Eln. Tenemos este año más de una docena de miembros de la Fuerza Pública que han sido afectados

La comunidad internacional ha aportado 144 millones de dólares para el desminado. Más de 7.000 militares y 10 organizaciones civiles, coordinadas por Descontamina Colombia, se mueven por las regiones arrancando las trampas explosivas, que en los últimos años y también ahora son usadas por los grupos ilegales no tanto para proteger sus campamentos y refugios sino para impedir la erradicación de la coca y las operaciones contra los grandes cristalizaderos. De hecho, buena parte de las 40 víctimas de este año son erradicadores manuales.

Para Sergio Bueno, director del programa Descontamina Colombia, “el Gobierno ha dado un paso trascendental al desminar el país. El 33 por ciento de los municipios con alguna contaminación ya fueron despejados. La paz ha traído la confianza de las comunidades y el desarrollo de los territorios”.

Departamentos como Norte de Santander y Arauca, donde el Eln se fortaleció en los últimos años y empezó a copar zonas que antes fueron de las Farc, reportan el mayor número de víctimas, no solo militares. De contera, entre las autoridades hay alerta porque las bandas criminales están reclutando desmovilizados para minar.

En marzo pasado, en la vereda Oasis del municipio de Arauquita, Edwin Fabián González, de 15 años, pisó una mina. Le amputaron el pie izquierdo. Días antes, en una vereda de Tame, un campesino de 24 años activó una mina sembrada en un camino. Perdió su pie izquierdo y tuvo afectación auditiva.

Una de las últimas víctimas mortales de estos eventos fue un niño de 8 años, Jávinson Mora, quien recogió una granada que había sido abandonada por los ilegales en cercanías de su escuela y la llevó a su casa, donde explotó.

Las autoridades que luchan contra las minas advierten de denuncias de campos minados en regiones de Casanare y Cauca, de las que salieron las Farc y donde hay avanzadas del Eln. En municipios de Chocó, Bolívar, Boyacá y Nariño también hay alertas en las que las variables coincidentes son las avanzadas del Eln y las bandas y el crecimiento de los cultivos ilícitos.

JUSTICIA

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA