Conflicto y Narcotráfico

Las pruebas que pesaron en el sí a la extradición de 'Pedro Orejas’

Hasta un fallido atentado contra un ciudadano de EE. UU. aparece en el indictment.

‘Pedro Orejas’ reta a la DEA a que lo investigue

Pedro Nel Rincón Castillo, ‘Pedro Orejas’, está preso en la cárcel de Picaleña bajo medidas especiales de seguridad.

Foto:

Luis Lizarazo / EL TIEMPO

07 de mayo 2018 , 08:46 p.m.

Un plan para derribar con una bazuca el helicóptero en el que se transportaba el empresario norteamericano Charles Burguess, cabeza de Minerías Texas (la empresa que se asoció con Víctor Carranza para explotar esmeraldas en Boyacá) aparece entre los cargos de las autoridades de Estados Unidos contra Pedro Nel Rincón, el ‘patrón’ de las esmeraldas, más conocido como ‘Pedro Orejas’ y cuya extradición fue autorizada este lunes por la Corte Suprema de Justicia.

A ‘Orejas’, que paga 27 años de prisión por un asesinato, se lo señala de ser una de las cabezas de red de narcos que de 2002 a 2015 envió un número indeterminado de toneladas de cocaína de al menos 10 laboratorios de la zona esmeraldera hacia “Venezuela, México, República Dominicana, Haití y otros lugares, para su posterior envío a EE. UU.y Europa”.

Desde el 2008 hasta el 2013, ‘Orejas’ desafió violentamente el imperio de Carranza –quien hasta su muerte fue conocido como el ‘zar de las esmeraldas’– y es la cabeza de un clan del que también forman parte otros ‘patrones’, como sus hermanos Ómar y Gilberto Rincón y su cuñado, Horacio Triana. Estos dos últimos decidieron acogerse a la figura de la extradición exprés. Todos ellos, y el exalcalde de Cóper, Boyacá, Rogelio Nieto están pedidos por una corte del Distrito Sur de la Florida.

La Corte dejó en manos del Gobierno la posibilidad de que envíe a ‘Orejas’ antes o después de que cumpla su actual condena. En un documento de 44 páginas descartó los argumentos de la defensa del esmeraldero y asegura que la solicitud de extradición cumple con los requisitos formales para proceder a la entrega.

Como lo reveló el año pasado este diario, EE. UU. dice que los Rincón eran socios de un narco conocido como el Marino y cuyo nombre real es Albeiro Páez Cifuentes. La organización estuvo detrás del envío de 7 toneladas de cocaína que fueron incautadas en Cartagena, además de ser dueña de 550 kilos que fueron a parar, en una entrega controlada por las autoridades, a Montreal (Canadá). Al menos otros 28 kilos llegaron a Jacksonville, Florida. “Aunque no se sabía en ese momento, el ‘clan Rincón’ era dueño de la mitad de los kilogramos en cada entrega controlada”, dice la acusación.

Dos testigos que formaron parte de los ejércitos privados de los ‘patrones’ son ahora testigos claves de la DEA en contra de sus exjefes. El primero de ellos “fue instruido directamente por Pedro Nel Rincón Castillo para ir a las localidades cercanas a las minas de esmeraldas para identificar los lugares en donde podrían construir laboratorios” de cocaína. En esas 10 ‘cocinas’ del narcotráfico se produjeron al menos 2.500 kilos de coca en noviembre del 2015.

Ese testigo, hoy preso en Colombia, reveló que Ómar Rincón y ‘Marino’ le ordenaron viajar a República Dominicana a recoger 5 millones de dólares, “y esperar por instrucciones sobre cómo transportar el dinero a Colombia”. La maniobra se frustró porque sus contactos fueron capturados en ese país.

Un segundo testigo, también exgatillero del clan, asegura haber participado en la fabricación y embarque de drogas. “Cargó automóviles con aproximadamente 200 kilogramos de cocaína, cada ocho días”, dice el indicment. Las marcas eran la letra Y, el personaje de dibujos animados Ben 10 y el número 2 encerrado en un cuadrado, distintivos encontrados en 9 toneladas de coca incautadas en Cartagena y Santa Marta.

La DEA dice además que ese testigo “transportó rifles y una bazuca de 40 milímetros de Maripí a Quípama” por orden de los ‘patrones’, quienes le dieron instrucciones para derribar un helicóptero: “El clan Rincón estaba tratando de eliminar la presencia estadounidense del área”, dice el indicment. Esa nave, según fuentes directas del caso, debía transportar a Burguess hasta una de las minas de esmeraldas, y los asesinos debían aprovechar la quebrada geografía de la zona para impactar la nave. Una filtración del plan criminal llevó a cancelar ese vuelo.

Dos socios, delatores

Dos testigos adicionales dicen que en el 2010, Horacio Triana, preso por el atentado contra el también empresario de las esmeraldas Hernando Sánchez, los contactó para negociar un embarque de entre 4.000 y 5.000 kilos de coca a Honduras, y de allí a Estados Unidos.

Triana pondría la plata para financiar el embarque. “Aunque las negociaciones continuaron, el envío nunca se hizo”, dice el indicment. Posteriormente hubo una reunión en la casa de Triana en Bogotá. Allí había alrededor de 30 personas con aproximadamente 10 guardaespaldas armados”, y de nuevo se habló de enviar droga.

JUSTICIA

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