Conflicto y Narcotráfico

'La guerrilla trae la coca a Cartagena y busca socios para sacarla'

Reportaje de Salud Hernández-Mora sobre las revelaciones de un traqueto que saca droga de puertos.

Cocaína en Cartagena

Más de media tonelada de cocaína incautada en Cartagena, en 2009.

Foto:

Ricardo Maldonado / EFE

02 de noviembre 2017 , 12:54 a.m.

Bogotá. Lo peor es la tensión de ver transcurrir los días sin saber si el velero que envió se hundió o lo apresaron. O salir desesperado a buscar la plata para pagar el cargamento que se le cayó. En sus nueve años de traqueto, ‘Camilo’ ha tenido reveses y urgencias monetarias con la angustia de tener al dueño de la coca respirándole en la nuca. El ‘Turco Hilsaca’ lo ha sacado de más de un apuro.

“Lo más grande que he pagado fueron 3.500 millones de pesos por 820 kilos de cocaína que incautaron los antinarcóticos en el puerto de Cartagena. Se trabajó mal la soldadura del piso del contenedor, donde iban 444 kilos, no revisé bien y lo descubrieron. Los otros kilos permanecían en la ‘guardería’, pero por el primer cargamento, llegaron al segundo. Tuve que responder económicamente por todo y me dieron quince días. Era pagar o morir”.

En la larga cadena del narcotráfico, su puesto principal, porque a veces ejerce otras funciones, es el de ‘coordinador’, responsable de sacar toneladas de cocaína en contenedores y barcos de vela hacia Europa y Estados Unidos, con escala en Centroamérica.

En estos días desvela sus secretos a las autoridades a cambio de sellar un pacto que le permita eludir la cárcel y mudarse a alguna guarida lejana y segura donde no pueda atraparlo la mafia.

La entrevista tuvo lugar en un hotel bogotano. Él se tapaba la cara con gafas negras grandes y un pañuelo. De edad mediana, contextura gruesa y voz pausada, sigue hablando en presente del negocio.

Tuve que responder económicamente por todo y me dieron quince días. Era pagar o morir

“Me llama un cliente y dice ‘tengo 500 kilos o una tonelada y necesito sacarla con destino, por ejemplo, a Algeciras o Valencia (España)’, dos puertos apetecidos por la mafia por el nivel de corrupción que manejan. Lo primero que hago es mover mis contactos”, comienza su relato.

“Trabajo con operadores logísticos de aduanas que me dicen qué contenedores están disponibles para qué destino, las fechas, el recorrido, en qué barco se va a ir. El siguiente paso es contactar a la gente de antinarcóticos que trabajan para mí. Pregunto: para ese día, ¿quién está de turno? ¿Tenemos manejo? ‘Sí, claro, ese día tengo trabajando a los muchachos que están comiendo (cobrando soborno) de la actividad –responde el agente– ¿Por qué empresa lo vas a trabajar?’. Le doy el nombre. Me dice, listo, luz verde para esa empresa o, no, esa empresa la tienen vista por el poco récord de exportación o porque le encontraron en algún momento una anomalía y pueden solicitar una revisión. Y escogemos otra empresa. Cada envío genera sus propias circunstancias que yo voy manejando”.

¿Usted sabe de quién es la droga que va a sacar?

Normalmente, las grandes organizaciones criminales te solicitan un trabajo a través de terceros, directamente no te contratan, pero cuando lidias con costeños, supones que están trabajando para ‘los Pachenca’, y si es para gente del Valle del Cauca o de Turbo, deben trabajar para el ‘clan del Golfo’.

¿Dónde guardan la coca mientras llega al puerto?

Casi siempre en ‘guarderías’, casas y bodegas cerca de las zonas industriales.

¿Cuánto gana por envío?

Soy enemigo de enviar grandes cantidades, prefiero cargamentos de media tonelada. Sacar esa cantidad del puerto puede estar costando unos 2.200 millones de pesos. A mí me quedan libres unos 500 millones, después de pagar gastos.

¿Qué hace cuando la interceptan?

Si a uno se le cae la droga, hay que buscar a los culpables, el dueño exige pruebas de lo que pasó. Casi todo lo que se cae es por un sapo porque solo revisan el 2 o 3% de todos los contenedores que salen de un puerto. Pero también existen los errores que puedas cometer, un sello mal puesto, malas modificaciones de la estructura de los contenedores cuando abrimos el suelo para meter la droga. Ante cualquier indicio externo, llega un inspector que no está recibiendo dinero, solicita una inspección del interior y la encuentra. En ese momento, uno lo que más quiere es que los medios de comunicación publiquen una foto, digan qué ocurrió, si fue por un agente encubierto, por información de inteligencia o una inspección. Los medios te pueden salvar la vida.

Columna Salud Hernández Mora

Por coordinar se gana “unos 600 millones de pesos al mes, gracias a Dios”.

Foto:

Salud Hernández Mora / EL TIEMPO

Habrá perdido amigos y colegas…

Incontables. Cuando cae un cargamento muy grande, genera muchas muertes porque si no, las bandas criminales no causan el terror que pretenden y todo el mundo les robaría.

¿No lo disuaden las muertes de su alrededor?

Digamos que me han golpeado, me han tocado el corazón, pero yo trato que lo que hago sea con transparencia. Que yo pueda demostrar la caída. El dueño quiere pruebas, que los medios indiquen cómo fue esa caída. A veces se cae media tonelada y la prensa dice ‘se cayeron 400 kilos’, y el dueño te dice ‘no la embarcaron toda’. Pueden pasar muchas cosas, en la incautación se quedó o quien la metió no la metió completa y él mismo la sapeó. Todo eso toca investigar. Por eso los medios de comunicación, que son tus enemigos, en ese momento son tu tabla de salvación.

¿No le asusta a esa gente traicionar a grandes capos?

En todas partes existe la traición. En Panamá eso se ve bastante. La autoridad hace el operativo, se queda con la droga y no te deja preso. A mí me han tumbado una carga de 150 kilos y otra de 100.

¿Sube el precio cuando hay incautaciones?

Depende. En Panamá son 4.500 dólares por kilo de coca, pero como la autoridad es muy corrupta, cuando incautan una go-fast con una tonelada, ellas mismas venden la droga y baja el precio. Yo llevé 200 kilos y cuando salí a venderla a mis clientes me dijeron ‘no, si me trajeron una tonelada a 3.000 por una go-fast que cogieron. Esperemos a que se venda esa droga’. Me tocó almacenar dos meses hasta que el precio subiera. Nadie quiere tener que almacenar porque en Panamá te cobran a 50 dólares el día por kilo, por el servicio de ‘guardería’. En Colombia son 100.000 pesos por día.

¿Cómo consigue clientes como coordinador?

Con la seriedad con que hagas el trabajo. Son siempre puestos heredados o con plata, no falta el que sale de la nada y con su capacidad de torcer cualquier hierro se va metiendo poco a poco. En mi caso, el papá de un amigo era un coordinador muy respetado en la ciudad. Él le delegó el trabajo al hijo y yo arranque con él. Nos presentó los contactos anti-narcóticos y de aduanas. También está la modalidad de penetración de la banda para tomar el control de la zona. Invitan, por ejemplo, a los del puerto Conelca (Cartagena) a una reunión. Les regalan 20, 30 millones para que se sienten con ellos. Les plantean ‘somos de tal organización, queremos trabajar con ustedes, aquí tienen para los dulces’, se llevan los millones y ahí logran todos los contactos que necesitan. Cuando te dan 30 millones por conocerte, sabes que te puedes morir si no los aceptas, no puedes convertirte en la piedra en el zapato. Trabajas o trabajas.

¿Usted tiene competencia en los puertos?

Sí, claro, hay muchos coordinadores, puedo conocer a tres o cuatro, y hay otros que no conozco.

¿Cuál es su ruta favorita?

Nosotros utilizamos mucho Cartagena-Muelle Alemán, en Puerto Limón, Costa Rica, el epicentro del negocio porque allí las autoridades trabajan más fácil para el narcotráfico que incluso aquí mismo. Y tengo a un señor de nombre Salomón, que tiene el manejo cien por ciento de las autoridades, operadores logísticos, los patios. En España, Algeciras y Valencia.

¿Nunca trabajó con guerrilla?

He comprado materia prima. Estuve en una ocasión en el Catatumbo, no es arriesgado porque lo que más cuida la guerrilla son los narcotraficantes, eres sagrado, nadie te puede tocar porque eres el que les estás produciendo. En Cartagena se está viendo últimamente con mucha frecuencia que los guerrilleros tienen mucha droga almacenada en el campo, la están trayendo a la ciudad y están buscando quién se asocie con ellos para sacarla.

¿El más duro de todos los capos es Otoniel Úsuga?

Sí, claro, de los más respetados porque el ‘clan del Golfo’ tiene muchos tentáculos en las autoridades.

¿Y qué pensó al ver su video?

Que es el final más inteligente y más rentable. Antes de irse ya tiene su sucesor, él va a legalizar su dinero, pero el negocio continúa, eso no va a parar.

¿Usted ha lavado mucho?

Sí, mi utilidad y la de otros. Trabajo con una cadena de almacenes (EL TIEMPO se reserva el nombre) que me reciben dinero del pago de la droga en euros o dólares en cualquier parte del mundo y me entregan pesos en Barranquilla. Es mi lavandería principal y la de muchos. La sede que más utilizaba es una que queda por el Sao de la 72 y otra por el sector de Miami, en el centro de Barranquilla. En las 15, 20 ocasiones que fui, siempre es el hijo de los propietarios el que me ha atendido, hasta 3.000 millones semanales me entregó en efectivo, casi siempre billetes en paquetes de la Brink y muchas veces nuevos, no habían cogido su primer día de calle, y también billetes de 50.000 en paquetes de 25 millones.

¿Lo cuenta?

Intenté contarlo una vez y se me puso bravo. ‘¿Usted no sabe con quién trabaja?’.

¿Cuánto habrá ganado en estos años?

Me ha ido muy bien, gracias a Dios. En promedio, unos 600, 700 millones mensuales porque podías perder 10.000 en tres negocios en línea que no salieran bien. El índice de gastos y pérdidas es alto.

¿Por qué seguir en el negocio?

El dinero, lo único que te mantiene en ese trabajo. Pero no es dinero fácil, es muy difícil, te puede costar la vida y sufres mucha tensión. Una vez salió un cargamento en un velero muy grande. Yo estaba hospedado en Panamá en un hotel con los nervios de punta, 24 días con la presión del dueño que estaba necesitando esa droga en Colón (Panamá) para poder enviarla a Algeciras (España). Me enteré por la prensa que una fragata de los EE. UU. les había encontrado la droga. Pero recobraron la libertad porque les vulneraron los derechos, estuvieron a la intemperie y no les dejaron comunicarse hasta los 24 días.

¿Cree que es posible acabar el negocio?

Imposible. Siempre va a existir la ambición, un policía antinarcóticos que se gana 1’400.000, un operador que se encarga de supervisar la carga, le dices ‘vea, aquí tiene 10 millones para que usted no revise un contenedor. Y si lo sacan, vienen otros’. También ocurre que el que no quiera trabajar, lo ajustan las bandas.

SALUD HERNÁNDEZ-MORA
​Especial para EL TIEMPO

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