Conflicto y Narcotráfico

‘Ataques a la Policía prueban que están desesperados’: Nieto

El director de la Policía, asegura que la ofensiva contra el ‘clan Úsuga’ no se detendrá.

Jorge Hernando Nieto, director de la Policía

General Jorge Hernando Nieto, director de la Policía.

Foto:

Héctor Fabio Zamora / EL TIEMPO

14 de mayo 2017 , 12:59 a.m.

El general Jorge Hernando Nieto, director de la Policía Nacional, afirmó que con el asesinato de nueve policías en las últimas dos semanas, el ‘clan del Golfo’ intenta frenar una ofensiva que avanza en Córdoba y Antioquia, en la cual se han realizado 103 operaciones y han muerto cuatro de sus jefes. En entrevista con EL TIEMPO, el oficial aseguró que los operativos no se detendrán y que ya se han logrado debilitar varias de las bandas criminales más grandes que delinquen en el país.

En dos semanas han asesinado a 10 policías y por lo menos 20 han resultado heridos en acciones atribuidas en su mayoría al ‘clan del Golfo’. ¿Cuál es su análisis de la situación?

La estrategia del crimen organizado de atentar contra policías que prestan vigilancia en calles y vías es un acto desesperado para intentar que el Bloque de Búsqueda y demás cuerpos élite de la Policía bajen la presión contra los cabecillas de estas organizaciones, quienes se encuentran huyendo entre el monte.

¿No es contradictorio afirmar que están huyendo, mientras asesinan a los policías?

Cada vez que los capos se sienten derrotados recurren a la vieja fórmula del ataque indiscriminado y buscan encontrar eco a su supuesta capacidad armada, atacando por la espalda a servidores públicos. No es hora de hacerles el juego a estos delincuentes, sino de combatirlos sin tregua, tal como lo hicimos en el pasado. ‘Otoniel’ y demás cabecillas correrán la misma suerte de Pablo Escobar y los capos del cartel de Cali. Terminarán muertos o en la cárcel.

¿Qué desató este ataque contra la Fuerza Pública o ‘plan pistola’?

Yo le aseguro que los cabecillas del ‘clan del Golfo’ están acorralados y en decadencia. Han perdido más de la mitad de sus hombres, hoy no cuentan con más de 1.200. Desde que empezó la operación Agamenón (marzo del 2015) hemos logrado la captura de 1.287 de sus integrantes; este año les hemos dado de baja a cuatro de sus cabecillas, el último Úlder Cardona, alias Pablito en Arboletes (Antioquia), a principios de este mes; él era un hombre muy cercano a ‘Gavilán’, y esa muerte les dolió.

Los capos y líderes de estas organizaciones delictivas han venido cayendo, porque el trabajo es complejo en todas las estructuras

¿Qué se les puede decir a los policías y a sus familias frente a esta ola de violencia?

Lo primero, y en lo que quiero ser muy contundente, es que la muerte de cada Policía me duele y nos duele como institución. Me aflige por cada viuda y cada huérfano. Las familias de nuestros héroes contarán con nuestro apoyo incondicional y no quedarán desamparadas. Pero la muerte de cada uno de nuestros héroes nos lleva a actuar con mayor contundencia contra el crimen organizado.

¿Qué falla en la seguridad de los policías?

Esto es terrorismo, aprovechan la oportunidad para afectar a nuestros uniformados. El patrullero César Orlando Chávez fue asesinado sirviéndole a la comunidad, escoltando un camión que llevaba agua potable a Pueblo Bujo, Córdoba, y el mayor Carlos Augusto Hurtado, asesinado en medio de un operativo antiextorsión en Riohacha, o el patrullero Eduardo Sanabria, asesinado por la espalda en San Martín, Meta.

¿Qué tan cierta es la división entre Dairo Antonio Úsuga, jefe del ‘clan’ y su segundo, Roberto Vargas, ‘Gavilán’?

Habría diferencias entre ellos dos por el tema del sometimiento a la justicia; de tiempo atrás se ha sabido que ‘Otoniel’ es partidario, mientras que ‘Gavilán’ no. Sumado a problemas de confianza por el manejo de la producción de cocaína.

Después de dos años de la operación Agamenón, ¿por qué no se ha logrado la captura de ‘Otoniel’? ¿Él está en el país?

‘Otoniel’ está aquí en Colombia. Como lo dije al principio, caerá como cayó Pablo Escobar. Le hemos propinado grandes golpes a su estructura criminal, no solo en logística sino en sus finanzas con la incautación de 94 toneladas de cocaína y de más de 27.000 millones de pesos en efectivo.

Por él hay una recompensa de 3.000 millones de pesos en Colombia, y las autoridades de Estados Unidos ofrecen 5 millones de dólares. Él se esconde y logra apoyo por presión o intimidación, pero le seguimos la pista y caerá.

¿Cuál es la estrategia para enfrentar los grupos de crimen organizado?


La Policía ha dispuesto un sistema contra el crimen organizado. Este sistema tiene sus ejes fundamentales en afectar sus finanzas, la focalización en el territorio, el bloqueo de los diferentes componentes que forman parte de esa cadena, el debilitamiento de cabecillas y definir las redes de apoyo de cada estructura. También, detectar la subcontratación de personal que hacen a través de franquicias criminales. Y algo muy importante, detectar ejes de reclutamiento de menores.

¿Se fortaleció la inteligencia para las operaciones?

Claro, el trabajo de investigación e inteligencia es fuerte; por eso hemos logrado resultados contundentes. Aquí hay un componente integrado con las Fuerzas Militares y la Fiscalía. Esto se refleja por ejemplo en la captura de los delincuentes que asesinaron a nuestro capitán jefe de la Sijín en Norte de Santander. Los grupos especializados juegan un papel muy importante en las incautaciones de droga.

¿Qué avances han logrado en la lucha contra esas organizaciones tipo A?

Yo las veo débiles; los capos y líderes de estas organizaciones delictivas han venido cayendo, porque el trabajo es complejo en todas las estructuras. ‘Los Puntilleros’ están casi exterminados. Esta disidencia del Erpac no tiene más de 100 hombres.

‘Los Pelusos’, en Norte de Santander, se mantienen por el narcotráfico, pero no tienen más de 250 hombres. Y al ‘clan’ le hemos quitado más del 50 por ciento de sus hombres. Hace unos años tenían unos 4.000 y hoy no cuentan con más de 1.200.

Sanabria, el último patrullero asesinado

El patrullero Géiner Eduardo Sanabria, de 24 años y padre de tres niños, se convirtió este viernes en el undécimo uniformado asesinado en el país en los últimos 15 días –9 han sido asesinados por el ‘clan del Golfo–. Dos hombres que viajaban en una moto le dispararon por la espalda cuando estaba realizando labores de control en una vía de San Martín, Meta.

ALICIA LILIANA MÉNDEZ
Redacción Justicia

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