Conflicto y Narcotráfico

El éxito del posconflicto, a prueba en Tumaco

El Estado tiene el reto de llevar paz y desarrollo al municipio.

Tumaco

En todo Nariño hay casi 30.000 hectáreas de narcosembrados.

Foto:

Archivo particular

02 de abril 2017 , 04:22 a.m.

El jueves, el primer acto del general (r) Óscar Naranjo como nuevo vicepresidente de la República fue tomar un avión hacia Tumaco, el puerto nariñense que en las canciones de hace unas décadas era llamado ‘la Perla del Pacífico’ y que hoy refleja, como pocas regiones, el reto que tiene Colombia tras el fin de la guerra con las Farc.

Naranjo, quien dedicará su Vicepresidencia a garantizar el éxito del posconflicto, no eligió ese destino al azar. Se trata, simultáneamente, del municipio con más coca en el país (pasó del 16.000 hectáreas en el 2015 a unas 19.000 el año pasado); de uno de los más azotados por la violencia –la tasa de homicidios es tres veces la media nacional: 75 por cada cien mil habitantes– y también de uno de los de mayor atraso a pesar de tener una naturaleza simplemente exuberante. Allá, dicen las cifras de la Alcaldía, 85 de cada 100 personas viven en condición de pobreza.

Su posición estratégica, cerca de la frontera con Ecuador y con enormes ríos que salen al océano y grandes esteros naturales, la convirtieron desde hace más de quince años en el ‘clúster’ perfecto para los narcos: allá lograron tener los mayores cultivos de coca, grandes laboratorios y, además, salida asegurada hacia el Pacífico, que es la gran autopista del narcotráfico colombiano hacia Centroamérica y EE. UU.

En todo Nariño hay casi 30.000 hectáreas de narcosembrados. Y por dos décadas esta fue una zona acostumbrada al régimen de la ‘Daniel Aldana’, columna móvil de las Farc que tenía permiso del secretariado para entenderse con los enviados del poderoso cartel mexicano de Sinaloa. Y, como hoy, había otros grupos ilegales, pero nadie le disputaba a la guerrilla su primacía sobre la coca y su cosecha de violencia y corrupción. Pero ahora, con la ‘Aldana’ metida en el proceso de paz y concentrada en la zona veredal, las cosas cambiaron y Tumaco siente el terremoto.

Son cerca de 250 hombres armados que buscan el control. La Policía Antinarcóticos tiene identificado a ‘la Gente del Orden’, una red integrada por unas 100 personas, entre disidentes de las Farc y delincuencia común, que ahora están acéfalas por la captura de su jefe, ‘el Mocho’, el pasado jueves.

El ‘clan Úsuga’ hace presencia con unos 30 hombres al mando del ‘Zorro’.

‘Cusumbo’ lidera una pequeña estructura, unos 30 jóvenes del puerto, entre afros e indígenas que conocen muy bien la costa Pacífica. Y al mando de ‘Gustavo’ están 80 hombres del Frente Comuneros del Eln que buscan ampliar sus actividades ilícitas, incluida la minería ilegal.

Esta semana, los policías antinarcóticos que debían arrancar 3.200 hectáreas industriales de coca se cruzaron con más de medio millar de campesinos que protagonizaron violentas protestas en los corregimientos de Llorente y La Guayacana, en la vía Tumaco-Pasto, con saldo de por lo menos 12 personas heridas y siete carros incinerados.

Ellos aseguran que el Gobierno incumplió el compromiso de no erradicar antes de socializar los programas de sustitución de cultivos. Pero la Policía tiene la versión de que son los grandes narcos los que están moviendo la protesta para proteger las grandes plantaciones de la hoja.

Además de las brigadas de erradicadores, el Estado ha promovido la firma de pactos colectivos de sustitución que, en Tumaco, deben beneficiar a unas 14.000 familias. Lo propio debe pasar en los municipios de El Peñol, Los Andes-Sotomayor, Samaniego, Santacruz y Linares, donde también verdea la mata. El reto para el Estado es, por primera vez, llegar a una zona donde su presencia ha sido casi siempre militar o policial con programas de desarrollo que, esta vez sí, logren que la mejor opción no sea ilegal. Pero también debe evitar que, como pasó hace tres años en el Catatumbo, los pactos con las comunidades terminen ahogados en más matas de coca.

Pero no se trata solo de llevar oportunidades legales a las veredas. En Tumaco, en barrios enclavados en palafitos, la pobreza también campea y en medio de ella crecen niños y adolescentes que terminan siendo carne de cañón para el crimen.

Disidencia

El mejor ejemplo de esto es el temido ‘Don Y’, que manejaba las milicias de las Farc, montó disidencia y terminó muerto a manos de esa misma guerrilla. Todo esto con apenas 19 años.

La Cámara de Comercio de Tumaco revela que en los tres primeros meses de este año la economía en los 10 municipios del litoral Pacífico nariñense evidencia una clara depresión en virtud de la notoria disminución de la circulación de la moneda. En este período las ventas de artículos en el comercio organizado han disminuido en un 70 por ciento. “Estamos muy preocupados porque la economía se vino abajo, los empresarios también porque sus ventas han bajado inmensamente”, indica la presidenta ejecutiva de la entidad, Saida Luz Mosquera.


PASTO Y BOGOTÁ

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