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Actualizado 08:28 a.m. - miércoles 16 de abril de 2014

Justicia 01:46 a.m.

Al hacinamiento se sumó la crisis de salud en 110 cárceles del país

Al hacinamiento se sumó la crisis de salud en 110 cárceles del país

En muchos centros carcelarios existen medicamentos, pero no médicos, o viceversa.

Foto: Archivo EL TIEMPO

Este año, presos han puesto 1.283 tutelas por fallas en el servicio.

En una celda de la cárcel de Palmira, en el Valle del Cauca, permanece tendido en una plancha que sirve de cama un interno con tetraplejía espasmódica. No tiene ningún tipo de movimiento del cuello a los pies.

Fue capturado en marzo en ese estado y pese a los requerimientos de su familia y de las directivas del penal, no cuenta con tratamiento adecuado ni con los cuidados de una enfermera permanente. Así lo corroboró la Defensoría del Pueblo en una visita a la cárcel hace un par de semanas, en la que se evidenció que su supervivencia depende de sus compañeros de reclusión.

Historias similares se cuentan por centenares en los 142 penales y cárceles del país. En lo que va del año, 1.283 presos han tenido que acudir a tutelas para reclamar atención digna, debido a fallas en el servicio de salud que el Estado venía prestando por medio de la EPS Caprecom.

Ese drama se suma al del hacinamiento, que incluso llevó a que este fin de semana, por primera vez, se utilizara en la Modelo de Bogotá el sistema de pico y placa, con las cédulas de ciudadanía, para racionalizar el ingreso de visitas a los internos del país.

Sin médicos y sin remedios

Un informe reservado realizado por el Inpec, conocido por EL TIEMPO.COM, revela que hay enormes problemas de atención médica en 110 penales. En 42 de ellos -entre los que están varios de los más importantes del país, como el nuevo pabellón de La Picota y las cárceles de máxima seguridad de Cómbita, Valledupar y La Dorada- faltan médicos, y cuando los hay, no hay medicamentos.

De ese grupo, existen algunas (las de Valledupar, Tunja, Ipiales y Calarcá, la de mujeres de Pereira y la de Puerto Berrío) en las que simplemente no se presta ese servicio.

Por ejemplo, en la cárcel de Cómbita no hay médico disponible de noche. De 10 de la noche a 6 de la mañana, un auxiliar de enfermería está encargado de atender emergencias para más de mil internos, casi todos de bandas criminales.

En el penal de Calarcá, donde hay 1.232 internos, no hay médico por las tardes ni los fines de semana. Y en el nuevo edificio de La Picota, que tiene 2.228 presos, solo hay un médico por la mañana.
En ese sitio, además, existen problemas con el manejo de residuos y basuras, lo que dispara el riesgo de enfermedades.

La crisis, que viene desde hace año y medio por las constantes fallas de Caprecom, se agudizó en junio pasado con el aumento de capturas, que tiene las cárceles a reventar. El hacinamiento alcanzó casi el 45 por ciento, y en la Modelo, una de las cárceles más grandes, aparecieron brotes de varicela y dos de tuberculosis. Esta enfermedad la padecen otros 136 presos en el país.

Las demoras de la EPS para pagar las cuentas pendientes con hospitales y las cooperativas con las que subcontrataba el personal médico son otro de los agravantes que persisten. Incluso, ante la falta de pago, muchos galenos renunciaron y otros, simplemente, no volvieron, pese a que hoy el servicio debe estar contratado con la red de hospitales.

Tal situación llevó a que el Inpec solicitara a los ministerios de Justicia y de Salud que declararan la emergencia sanitaria en las cárceles, pero ese requerimiento, que también había hecho la Defensoría, no fue aceptado.

Hasta ahora tampoco ha funcionado la reestructuración del Inpec, aprobada desde el año pasado en el Congreso, que supuestamente iba a resolver ese y otros líos, como el de la corrupción. En dicha reestructuración se creó la Unidad de Servicios Penitenciarios y Carcelarios, que depende del Ministerio de Justicia y que está encargada de la contratación de salud y alimentos, pero aún no se ven resultados.

La salida, según expertos, es que se modifique el decreto que obliga a contratar con Caprecom, lo cual aún está en proyecto.

Las que más tienen problemas

La cárcel de Acacías, en la que hay más de dos mil internos, es una de las que más dificultades tienen. No tiene medicamentos, les debe los sueldos a los médicos y no hay una IPS que atienda a los internos. En la de Ipiales, con 478 internos, solo se atienden las urgencias, mientras que en la de Calarcá, con más de mil internos, no hay médicos por las tardes ni los fines de semana. En los penales de Buga y Villavicencio, los médicos que atendían a más de dos mil presos renunciaron por falta de pago.

'Proyecto busca romper monopolio de Caprecom'

Carlos Mario Ramírez, viceministro de Salud y quien está al frente de la EPS Caprecom, aseguró que el servicio de salud ha mejorado y que el proyecto para romper el monopolio de Caprecom está casi listo.

¿Por qué la crisis de la salud en las cárceles no se logra superar?

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